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El motor rugía, mientras avanzaba por la autopista. Los 100 Km. que separaban su ciudad del lugar de la cita caían bajo los neumáticos de su seudodeportivo coreano. En la radio se oía a uno de los gurus de los programas deportivos nocturno que no dejaba títere con cabeza.Un repaso rápido: La camisa limpia, todavía huele a suavizante. Los pantalones recién planchados, La chaqueta doblada en el asiento de atrás. "Iba como un pincel" como solía decir su mujer. Cada viernes le preparaba la ropa para "la cena de negocios" habitual.
- Entre las cenas de negocios y tus conferencias nocturnas por Internet con tus clientes de Hispanoamérica, casi no tienes noches para mí. Le recriminaba con resignación su mujer.
- El negocio es el negocio
En una de esas supuestas conferencias conoció a Kasia, una sueca afincada en España desde muy pequeña. Kasia era una de esas apariciones femeninas que alteran a cualquier cibernauta asiduo de los Chats. Su lenguaje era atrevido, provocador y sabia decir lo que gustaba oír. En tan solo una semana las conversaciones nocturnas habían acabado en una cita en el mundo real.
José Manuel a sus 36 años y con dos hijos, había llegado a la indiferencia de las parejas que solo acaban soportándose. Ya no le parecía tan guapa, ni tan atractiva como antes. De nuevo cada vez que salía a la calle conectaba las antenas y sus ojos se iban detrás de cualquier culo o par de tetas, como en su época adolescente.
Al entrar al área de servicio próxima al final de la autopista, se dirigió hacia la zona de lavado de coches, a aquellas estaba solitaria.
Un Lancia Inochentti le estaba esperando. Enseguida lo encontró casi frente a frente. Sus ráfagas luminosas, fueron contestadas por otras ráfagas. Todo parecía seguir el plan previsto.
Apagar el motor, apagar las luces, ponerse la chaqueta y recoger el paquete envuelto en charol lila. Todo un ceremonial hecho con la gallardía de un torero que se prepara para iniciar la faena.
Con pasos cortos pero seguro se dirigió hasta el Lancia. Al llegar al lateral del conductor, la ventanilla empezó a bajar con parsimonia. La cara de Kasia tomaba forma se materializaba, aquel NICK, era Rubia, rasgos finos y suaves. La oscuridad del momento no permitía ver mucho. Pero aquello prometía.
- ¿Kasandra? Dijo él sabiendo que no se equivocaba.
- Kasia, Kasia es mi nombre, tenia ganas de verte, Manuel..
- José Manuel, Manuel es mi nick.
Para José Manuel era una de tantas veces, era un viernes como otro. Una cita, una lotería, estaba acostumbrado a encontrar a jóvenes llenitas, casadas depresivas que normalmente la naturaleza no les había favorecido. Pero su polla no tenia ojos, tanto daba, ellas casi siempre acaban aceptando por no hacerle un feo aquel admirador nocturno que había hecho tantos kilómetros para encontrase con el galán que las había rondado por el chat durante toda la semana.
José Manuel tampoco era nada del otro mundo. Su vestimenta de tienda de diseño, no disimulaban la barriga cervecera. Y sus entradas en la frente eran mas una calvicie incipiente. Que un corte de pelo atrevido.
Cuando entro en el coche en lo primero que se fijo fue en aquellas largas piernas que se perdían bajo el volante. La mini negra de lycra dejaban ver generosamente unos muslos que brillaban por efecto de aquellas medias negras.
Un jersey de color crudo y punto grueso dejaba ver una camiseta elástica blanca. Los pechos sobresalían con aquella vestimenta tan apretada. Por un momento José Manuel penso que ya era hora de mirarla a la cara.- ¿Dispuesto? Le interrogo Kasia
- Dispuesto a todo. Dijo con voz entre cortada, esta vez parecía que su polla podría abrir los ojos.
El coche arranco, y tras unos minutos por la autopista llegaron a la ciudad. Atravesaron, varias avenidas, pasaron por la zona de grandes teatros, la noche estaba animada. José Manuel notaba como aquella vez le sudaban las manos mientras aguantaba el presente que llevaba para Kasia.
Entraron directamente en el parking del edificó. Tomaron el ascensor hasta el ático. Mientras Kasia abría la puerta. José Manuel recorría el contorno del culo que escondía aquella pequeña minifalda negra. Era un pequeño apartamento poco decorado, con un gran sofá rojo en medio de la comedor / office. José Manuel tomando aire no dejo que Kasia llegara a dejar las llaves sobre la pequeña mesa. Nunca le había fallado. Sabia que llegado ese momento la excitación ya habría hecho mella en su acompañante. Cogiéndola por detrás y frotándole con su vientre contra el culo de ella, la rodeo con los brazos mientras con las manos intentaba apretar aquellas tetas abundantes. "El beso en el cuello, eso las pone cardiacas." Penso.
No tardo en darse cuenta que aquella vez todo era diferente. Kiara se zafó de él con mucha diplomacia.
- Espera no vayas tan rápido, siéntate y tomemos algo antes.
- Si, claro,,jejeje..siii Respondió nervioso y un poco sintiéndose fracasado en su primer lance de la faena.
Se sentó en el sofá, después de dejar colgada su chaqueta. Y espero acontecimientos. Kiara enseguida llego con una bandeja con dos Whiskys con Hielo.
- Cuéntame, ¿así qué con 36 años y soltero?
- Si, no es fácil encontrar mujeres guapas e inteligentes como tu. O son una cosa o la otra, pero las dos, pocas veces se dan. Le quedo una sonrisa en el semblante. Aquello había intentado ser un piropo, pero decia poco sobre su consideración sobre el genero femenino.
- Ni soy tan guapa, ni tan inteligente, pero se acepta el cumplido. ¿Estas dispuesto a todo? ¿Me vas hacer todo lo que me ofrecías por el chat y tus e-mails? ¿De verdad que soy la persona más interesante que nunca a habías conocido?
Con una mueca forzada afirmativa, José Manuel intentaba responder aquel alud de preguntas, que no ella no le dejaba responder.
- ¿De verdad que follas como los ángeles?.
Mientras hablaba, Kasia se quito el jersey dejándose solo la camiseta ajustada. Los pechos parecían mas grandes y redondos desafiando a la ley de la gravedad. José Manuel seguida hundido en el sofá rojo. No perdía detalle de los muslos de Kasia, que no dejaba de mover. Como si también hablara con el vientre. José Manuel ya llevaba rato excitado. Su pantalón de hilo no podía esconder el pliegue que producía esa persistente erección.
- ¿Yo no sé tu? pero de momento te voy a comer la polla...
Como una descarga eléctrica, las palabras viajaron desde los oídos de José Manuel hasta llegar a su miembro que ya no dejaba de latir.
Kasia se levanto y poniéndose de rodillas delante de José Manuel, paseo la mano por encima del bulto que se marcaba en los pantalones.
- No te muevas. Fue la ultimas palabras que salieron de la boca de Kasia antes desabrochar el cinturón, bajarle la cremallera y después de extraer todo el miembro engullirlo con deleite.
Los labios abiertos recorrían el tronco, subiendo y bajando lentamente, mientras con la mano agarraba el glande y con el pulgar se lo hundía. Cada vez que toda la polla entraba en la boca, el moflete de Kasia se hinchaba, al extraerla los mofletes se hundían por el efecto succión que provocaba.
No era la primera mamada que le hacia una desconocida a José Manuel, pero aquella vez, sabía que Kasia no era la primera polla que se comía. Era toda una experta. La mano izquierda de Kasia había entrado por debajo de los huevos. Y el dedo corazón estaba hurgando en su escroto. José Manuel ya no dudo en asir la cabeza de Kasia por las sienes. Y marcando el ritmo de la mamada, empezó a mover su pelvis intentando que cada embate llevara a su verga lo mas adentro posible de la garganta.
Cuando José Manuel ya no podía más. Cerro los ojos. Aguanto la respiración y se dejo llevar por los estertores espasmódicos. Kasia retiro la boca. Y agarrándole bien la polla. presiono con la punta de la lengua sobre el glande. No tardo es salir el liquido blanco y lechoso. Salía salpicando
los labios rojos de Kasia, las mejillas, el ojo derecho y hasta había alcanzado los cabellos.- ¿Llevas varios días sin follar? Tu polla parecía un surtidor.
- Es que me has vaciado.
- Pues ves cargando de nuevo que esto solo es el principio.
Los dos empezaron a quitarse la ropa. Pero José Manuel enseguida se queda viendo absorto como Kasia se desnudaba. Puso una pierna en el sofá y remangándose la falda hasta la ingle empezó a enrollar la media negra. La piel que quedaba al descubierto era bastante blanca. Todavía no era época de irse a broncear. Después le toco el turno a la otra pierna. Kasia, sin retirar la mirada de los ojos de José Manuel acabo por enrollar la segunda media lanzándola a un rincón de la habitación. Después se bajo un poco la falda, lo suficiente para que con un leve movimiento de cintura. La falda descendiera por sus muslos y piernas. José Manuel estaba con los pantalones y calzoncillos en los tobillos. La camisa abierta. Y sin darse cuenta, masajeaba su pene que parecía costarle recuperarse. Kasia se dio la vuelta enseñándole sus bragas negras sin costuras que seguían la silueta de aquel culo respingón. Inclino el cuerpo mientras abría las puertas. El sexo de Kasia salía recortado entre aquellos dos redondos cachetes. Agachada agarro con las dos manos los bajos de la camiseta. Y en un solo movimiento se levanto y se saco la camiseta por la cabeza. Se giro rápidamente. Y después de frotar sus abundantes pechos por la cara de José Manuel, se quito el sujetador.
Solo se quedo con sus bragas negras.- ¿Nunca te has follado a una tía sin quitarle las bragas?
- Si claro, pero me gustaría que te las quitaras. No has abierto el regalo que te traje. Kasia alcanzo el paquete lila que había sobre la mesa. Y lo abrió con parsimonia.
- Channel 19...¿cómo lo has sabido? Es mi preferida.
José Manuel penso que era mejor no recordarle que en los 4 días que había hablado con ella, siempre le recordaba, que le gustaba dormir solo con dos gotas de Channel 19 en su cuerpo, como a Marily Monroe.
- Venga ..Demuéstrame que sabes hacer. La frialdad de Kasia , no acompañaba a la situación. El pene de José Manuel seguía blando. Los términos de la petición de Kasia lo habían desconcertado, de pronto se encontró como en un examen, donde la examinadora parecía una experta.
José Manuel se levanto. Se deshizo de la camisa, calzoncillos y pantalones. Su movimiento fue torpe. Alcanzo la cintura de Kasia y la arrastro al sofá. Ella se deja hacer. La hizo ponerse de rodillas "el famoso perrito" esa postura
que tantas mujeres le habían dicho que les gustaba. Su pene seguía blando, por lo que empezó con juegos orales. Le quito la braga negra y empezó a pasarle la lengua por el ano.-¡¡ Que bien huele !! dijo José Manuel
El beso eléctrico, le llamo él. Ella con paciencia removía el culo en la boca de José Manuel esperando a recibir alguna descarga de placer. Solo sentía una lengua mojada que torpemente, intentaba penetrarla.
- Así no, tontin..... Le dijo Kasia mientras se daba la vuelta. Dame esa mano. Déjame ese dedo. José Manuel le acerco la mano izquierda. Y dejo que Kasia metiera su dedo anular en su boca. Lo empezó a chupar, a lamerlo, sobre todo a mojarlo.
- ¿No decías que eras soltero?. En este dedo llevabas un anillo. José Manuel enrojeció. Mientras Kiara aguantado el dedo con una mano con la otra le señalaba la maraca del anillo que le había dejado en su morcillita de dedo.
- Bueno, pues ahora me vas a meter ese dedo en el culo. Despacito y buena letra.
José Manuel obedientemente, y como un niño travieso descubierto con las manos dentro de la caja de las galletas. Le metió muy despacio su dedo en el culo de Kasia. Ella no dudo en frotar su sexo con toda la mano abierta. Abriéndolo, separando los labios. Recorriendo ese espacio tan conocido para ella. José Manuel despacio entra el dedo y empezó a relajarle los esfínteres. No tardaron en aflojarse con la suave caricia.
Kasia se giro y vio a José Manuel con su miembro fláccido.
- Esto lo tenemos que arreglar. Dijo Kasia separándose de José Manuel
El se queda con el dedo al descubierto y un poco perplejo. La siguió con la mirada. Ella se acerca a la mesa y cogió el frasco de Channel 19. Tras desenroscarlo, se acerco a José Manuel y sacudiéndolo roció el pene de este.
- Aaaaaaaaaaaah ¿Qué haces? ¿Te has vuelto loca?. Grito José Manuel al sentir un fuerte escozor en su verga.
- Tranquilo esto funciona, ¿no lo ves?
El perfume provocó una rápida excitación dolorosa. El pene enrojecido se irguió de nuevo. José Manuel no paro de acariciarlo intentando aliviar el escozor. Kasia se volvió a poner de rodillas encima del sofá ofreciéndolo de nuevo sus cachetes a la José Manuel. Con las manos los separo.
- Venga, sigue que me gusta.
José Manuel repitió la operación. Introdujo de nuevo el dedo y empezó a girarlo intensamente. El orifico se empezó a dilatar, mientras Kasia seguía masturbándose.
- Ahora quiero que me penetres. Quiero que me llenes.
José Manuel seguía embriagado por el perfume intenso que desprendía su vientre. Aturdido acerco su glande al orificio. Despacio fue introduciéndolo.
El escozor seguía. Pero la presión de los esfínteres aliviaba el dolor-mmmmmmmmm, me encanta, me escuece el culito, pero me encanta. mmmmmmmmmmmm
José Manuel noto como el ano de Kasia se había dilatado del todo. Su pene entraba y salía de aquella cueva de placer. Los gemidos de Kasia no tardaron en convertirse en pequeños gritos ahogados. José Manuel acelera sus movimientos. Kasia respondió aumentando el volumen de sus gritos. Eso excito a José Manuel que inicio una carrera desenfrenada. Los movimientos de tan rápidos llegaban a ser torpes y en un par de ocasiones tuvo colocar de nuevo su verga dentro de aquel culito.
-AAAAAAAAAAAAAAAhhhhhhhh Un largo, sonoro grito anuncia a José Manuel que Kasia se estaba corriendo.
Sus movimientos la delataban. Sus temblores no lo podían disimular. José Manuel no pudo aguantar mucho más.
-UUUUFFFFOOOOOIIIIIIIIIAAAA Una mezcla de grito y gemido gutural fue la respuesta. José Manuel se estaba vaciando.
Kasia se dejo caer sobre el sofá. Tumbada, exhausta. Todavía palpitando. Esperaba guardar aquellos momentos en su dilatada memoria. José Manuel se queda sentado y alargando la mano hurgo en su pantalón para buscar un cigarrillo. Kasia consiguió retener el momento. José Manuel parecía que le daba mas placer cada bocanada de humo que expulsaba, que aquel polvo perverso y dirigido.
- Vístete, nos tenemos que ir. Dijo Kasia en tono autoritario.
- ¿A donde nos vamos ahora? ¿ No seguimos?
- ¿Seguir? Al final te acabaras durmiendo y odio despertarme con un desconocido en mi cama. Tengo muy mala leche por la mañana.
El tono de las palabras de Kasia, causó mella en José Manuel. No tardo en vestirse. Kasia tras coger las llaves del coche. Abrió la puerta de la casa e invito salir a José Manuel. Él la siguió sin mediar palabra. Bajaron al parking. Subieron al coche y salieron del edificio. Tiempo interminable en silencio. Olor intenso a Chanel 19.
Lo dejo al lado de su coche y después de un acelerón Kasia desapareció. José Manuel subió a su coche. Ni un triste beso de despedida. Ni un "hasta luego" "Que mujer más extraña" penso.
El coche de nuevo rugía por la autopista. No se lo podía quitar de la cabeza. No paraba de repetir:
- Una semana sin follar con mi mujer. Mi pene apesta a Chanel 19
Alatriste
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