ESTO SI ES UN BUEN REGALO
 por La Ardiente Helena
Hola, me llamo Helena y tengo 48 años, y ahora paso a relataros una de las numerosas experiencias que he vivido.

Esto ocurrió hará un par de años, era el aniversario de bodas de mi marido y mío, y fuimos a celebrarlo a un local de intercambio que solemos frecuentar.

Llego la noche y de camino al local, mi marido me dijo:

- Helena cariño, esta noche vas a disfrutar como una zorra.

- ¿Que me tienes preparado? - le conteste.

- Ya veras, será tu regalo de aniversario.

El resto del camino hacia el local, solo hablamos de cosas sin importancia.

Llegamos al local al rededor de las once, entramos y nos fuimos hacia la barra para pedir unas copas, el local estaba bastante concurrido, habrían siete u ocho parejas, y unos cuantos hombres y mujeres solos, conforme cruzamos la puerta, me sentí, el centro de atención, porque pese a mi edad me conservo muy bien, tengo un buen cuerpo y una melene pelirroja rizada, que acompañado de un vestidito blanco, sin ropa interior, hacia la delicia de los allí presentes.

Estuvimos un cuarto de hora tomándonos nuestra copa en la barra y analizando la gente del local, en eso que mi marido me pregunto que si me gustaba un chico de unos 28 años que estaba al otro lado de la barra, le dije que si, así que mi marido se encamino hacia él para hablar con él. Cuando llego se pusieron a hablar mientras me miraban, así que ya supuse, que cual seria mi regalo, un trío con otro hombre, aunque ya he participado en muchos.

Al cabo de un par de minutos se acercaron los dos hacia mí y mi marido me lo presento, se llamaba Juan, era alto, moreno, atlético, y bastante atractivo, nos dimos dos besos y nos encaminamos hacia los reservados.

Cuando entramos al reservado nos sentamos en la cama, yo en el centro y cada uno de ellos a un lado, empezamos a hacernos preguntas tontas, sobre el trabajo y cosas triviales mientras ellos, iban acariciando mis muslos y yo los de ellos, hasta que mi marido se levanto y dijo:

- Esperadme chicos, voy a por una botella de cava y enseguida vuelvo.

Tras decir eso salio del privado, y nos quedamos Juan y yo solos.

Nos miramos y entonces Juan dijo: - ¿Que hacemos? ¿Le esperamos?

A lo que yo le repuse - ¿Para que vamos a perder mas tiempo?

Con forme acabe la frase, ya se había lanzado a besar mi cuello, nos pusimos de pie, y empezó a meterme mano por todo el cuerpo, mientras yo iba frotando su cada vez más dura polla, retiro los tirantes de mi vestido y este cayo al suelo quedándome completamente desnuda ante él, Juan empezó a acariciarme los senos mordisqueando de vez en cuando mis ya duros pezones, sus manos no paraban de recorrer cada cm de mi cuerpo, introduciendo de vez en cuando alguno de sus dedos en mi ya húmeda vagina, baje su cremallera, introduje mi mano en su pantalón y saque su durísima polla, se la empecé a acariciar lentamente, me puse de rodillas y deje que sintiera mi aliento sobre su capullo hasta que me la engullí toda de un bocado.

Empecé a chupársela como si de un caramelo se tratara, entrando y saliendo de mi boca mientras con una mano masturbando el poco tronco que sobresalía de mis labios, de vez en cuando, la sacaba de mi boca y me dedicaba a masturbarlo frente a mi cara, acariciando tan solo su capullo con mi lengua, estuvimos así unos minutos, hasta que mi marido entro en la habitación, con la botella de cava en la mano y acompañado de otro chico.

-Aquí tienes tu regalo, a ver que sabes hacer con tres pollas para ti sola. – Dijo mi marido

La sola idea de tener tres pollas para mi sola, casi hace que llegara a mi primer orgasmo, ya incluso se podía ver en mi cara de viciosa, que aquel regalo me había encantado.

Sin sacarme el caramelo que ya tenia en la boca, con un gesto les indique a mi marido y al otro chico que se acercaran.

Por cierto, el otro chico no se como se llamaba, tan solo sé, que era castaño de mediana estatura y normalito, nada del otro mundo.

Cuando llegaron el otro chico y mi marido a mi altura me saque el caramelo de la boca, y empecé a acariciar el paquete de ambos, notaba como los bultos se iban haciendo cada vez mas y más grandes, parecía que fueran a reventar los pantalones.

Así que les dije. – Venga, si no queréis romper los pantalones, desnudaros, que no puedo desnudaros a los tres.

En un abrir y cerrar de ojos, ya estaban los tres desnudos, apuntando con sus vergas hacia mi cara, me acerque a ellos de rodillas y me rodearon, la primera que me metí en la boca fue la del chico nuevo, él con sus manos acompañaba el movimiento de mi cabeza, y yo mientras, en cada mano tenia otra herramienta, masturbándolas con mucha tranquilidad, iba pasando de polla en polla, mientras masturbaba las otras dos, a veces cogía dos, y me las intentaba meter a la vez en la boca, pasaba la lengua por sus brillantes capullos, estuvimos así un rato hasta que mi marido tomo la iniciativa y se puso a mi espalda colocándome a cuatro patas sobre el suelo y ensartándome de un solo empujón,  ahí fue cuando llegue al primer orgasmo que me recorrió toda la espalda, me sentía muy puta, mientras mi marido me follaba y yo chupaba las otras pollas, pasando de una a otra con solo girar la cabeza, y sentirme así, me encantaba.

Luego Juan se tumbo en el suelo boca arriba y yo me senté encima de el y empecé a trotar sobre sus huevos, poco después el otro chico se puso a mi espalda, se arrodillo y empezó a metérmela poco a poco por el culo, no le costo ningún esfuerzo metérmela toda y empezar a empujar, ya que estoy bastante acostumbrada a que me la metan por detrás, el chico llevaba el ritmo y Juan y yo, nos dejábamos llevar y mi marido de pie ante mi, ponía su polla frente a mis labios para que se la chupara. Poco aguanto hasta correrse mi marido, pero antes de hacerlo, les dijo. – Mirad, que tenéis que hacerle, porque esto a la muy guarra le encanta.

Saco su polla de mi boca y empezó a masturbarse frente a mi cara, yo abrí la boca y saque la lengua para esperar el calido liquido que me aguardaba.

El primer chorro de leche me dio en toda la mejilla, y con él mi segundo orgasmo, los siguientes chorros ya fueron a parar a mi boca, y empecé a jugar con la leche antes de tragármela y seguí succionando la polla de mi marido, hasta sacarle la ultima gota de semen, después de haberlo dejado seco, se sentó en la cama, pero por lo visto el chico nuevo, había aprendido bien la lección y breves instantes después la saca de mi culo y vino corriendo para soltarme su leche en toda la cara, no tenia buena puntería y no atinaba ninguna dentro de mi boca, así que a cada nuevo chorro que salía, yo pasaba mi lengua por mi cara para tragarme toda la leche que podía, y si no llegaba, con un dedo la acercaba hacia mi boca, en cuanto acabo de correrse, se sentó junto a mi marido y entonces me dedique plenamente a Juan, yo trotaba sobre él, cada vez más rápido, el sudor de mi cuerpo se mezclaba con el suyo, no dejábamos de jadear, hasta que note como una segunda polla estaba intentando entrar poquito a poco en mi coño, deje de trotar sobre Juan para facilitarle las cosas a la otra polla, una vez dentro de mi las dos pollas empezamos a movernos muy lentamente los tres, y llegue a mi tercer orgasmo, luego apareció frente a mi el otro chico, abrí la boca y me la metió hasta la garganta de un solo envite, la apreté fuerte con mis labios para no dejarla salir, con una mano acariciaba sus huevos y masturbaba el tronco de detrás. Poco tarde en notar como su leche volvía a manar directamente en mi garganta, succione la poca leche que le quedaba, y no deje que sacara la polla de mi boca hasta haberla dejado bien seca, tras haberlo dejado exhausto se retiro y se tumbo en la cama.

Durante ese tiempo no deje de estar ensartada por los otros dos, mi marido la saco al poco rato y me la metió en el culo, que ya estaba bien cedido, tras unas pocas envestidas sentí como su calido semen invadía mi interior, tras correrse la saco, y me la acerco a la boca, para que limpiara los últimos restos de leche que quedaban en ella, mientras notaba como su leche empezaba a resbalárseme por los muslos.

De nuevo nos quedamos Juan y yo solos, y esta vez no estaba dispuesta a quedarme sin la leche de Juan, intentaba trotar rápido sobre su miembro, pero era incapaz, ya estaba agotada.

Al notar que yo apenas me movía ya, Juan se levanto y me ayudo a levantarme, y me tumbo en la cama boca arriba y me dijo. – Ahora descansa, ya me ocupare yo de hacer todo el trabajo.

Se coloco de pie frente a la cama, me cogió por la cintura y me arrastro hasta el borde de la cama, separo mis muslos y coloco cada uno al lado de su cintura, cogió su miembro con la mano y empezó a acariciarlo sobre mi vulva, hasta que la metió de golpe, luego la saco y la acerco a mi culo, que ya estaba bien abierto y lubricado, y también me embistió, y la volvió a sacar, iba pasando de un agujero a otro, hasta que ya se quedo en mi coño, entraba y salía con fuerza, notaba como sus huevos chocaban contra mis nalgas, daba grititos de placer, hasta que no aguante mas y me corrí por cuarta vez, al notar que me corría Juan la saco y se sentó en mi estomago colocando su miembro entre mis pechos, apreté mis tetas contra su polla y empezó a follarmelas, yo encorvaba el cuello y lamía su capullo cada vez que sobresalía de ellas y me dijo.

– así, así, chupamela bien.

Quiero que me llenes la boca con tu leche, te voy a mamar toda. – Le conteste.

Y me contesto. – Tranquila que te vas a hartar.

Y como comprobé luego no me mintió.

El primer chorro salio con tanta fuerza que se me metió por la nariz, el siguiente entre el cuello y los pechos, yo estaba ansiosa porque descargara aquel manjar en mi boca y al fin llego, acerco su polla a mi cara, la leche no paraba de manar, me cubrió la cara, y lleno mi boca, no daba abasto para tragar  tanta leche, aquello parecía que no tenia fin.

Al fina acabo y relamí cada gota de semen que quedaba por mi cuerpo Juan y el otro chico se vistieron y se fueron, y mi marido y yo nos quedamos un rato hasta que recupere las fuerzas.

Cuando las recupere, me vestí, y mi marido y yo nos dimos un gran beso y le susurre al oído.

- Esto tenemos que volver  a repetirlo cuanto antes
 
 

por la Ardiente Helena
 
 

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