DESCUBRIENDO EL PLACER DE LO PROHIBIDO...
Por  Verónica
 
CAPITULO II

Como ya os conté mi relación sexual con mi hermano empezó sin darnos cuenta, el tiempo siguió  pasando y también nuestros cuerpos fueron madurando, de vez en cuando solíamos seguir manteniendo relaciones sexuales, unas veces en su dormitorio, otras en el mío, mientras nuestros padres no estaban en la casa o bien estaban dormidos, en la bañera no lo volvimos a repetir nos daba miedo ser descubiertos... Pero este es nuestro secreto que ahora con el consentimiento de mi hermano lo hago publico... en este siguiente capítulo nuestros cuerpos estaban en su plena madurez, yo contaba 17 años y el 19... nuestras miradas, no eran de dos hermanos eran las de dos amantes deseando hacer el amor... a continuación os detallare otro capitulo de nuestra relación, la nuestra que dicen se llama incesto...

Yo acababa de llegar a casa, en aquel entonces estudiaba en un instituto, me encantaba la pintura, la música, y quería llegar a  ser algo en el mundo del arte, mi hermano por su parte estudiaba para llegar a ser medico, es su pasión...

Mi cuerpo desde mi ultimo capítulo cuando tenía 14 años había cambiado mucho, ya no era aquella niña con unos pechos grandes para su edad, pero no desarrollada en plenitud, mi hermano ya no era aquel muchacho de 16 años, era ya todo un hombre, era mi hombre, era mi amante... y mi amor...

Mis padres nunca sospechaban nada, lo único que nos solían decir, es ¿Por qué estais siempre solos?... porque no salís más con amigos,as?... nosotros no solíamos decirles nada, solo les decíamos, pero si siempre lo hacemos?... ellos pensaban  nos llevábamos bien pero solamente como hermanos...

Mi pelo seguía siendo muy moreno, mi estatura aumento unos 5 centímetros, mi cintura pequeña, mis caderas normales, con un buen culito respingón mis piernas largas y pienso bien torneadas mis ojos grises tirando a verdes, según decían los chicos del instituto era una chica hermosa, lo que no comprendían es porque no tenía aún novio, les resultaba difícil de creer, no mantenía relaciones con ninguno de ellos, a mi hermano le gastaban bromas, hasta oí decir si era mariquita, lo cual me producía mucho enojo, pero tenia que callarme...

Mis amigas estaban todas locas por mi hermano, era y es un hombre muy atractivo, yo solo las sonreía, ellas nunca sospecharon nada de nosotros, yo pienso que creían que el era gay y yo no tenia novio porque no había a parecido el hombre de mi vida, yo pensaba ‘’si supieran’’...

Mi hermano tenía ya un cochecito, no era gran cosa era de segunda mano bastante viejecito pero para nosotros era nuestra escapatoria, la de dos amantes furtivos...

Uno de tantos días el me fue a buscar al instituto, ese día hacia calor se acercaba el verano, y nos fuimos a un río a 50 kilómetros de donde vivíamos, nos llevamos unos bocadillos y riéndonos del coche que casi había que empujarle nos dirigimos a nuestro rincón...

Era un sitio solitario, donde solo existíamos él, yo, y la naturaleza, como siempre hacíamos nos tumbamos en la hierba, el siempre mordisqueando una pajita , con esa boca que tanto me excitaba, ‘’que tanto me excita’’... como siempre lo hacia se la quitaba con mi boca, lamiéndole los labios, poniéndome encima de el, mis pechos apretados a su cuerpo, mientras que con una mano le desabrochaba la camisa, el me acariciaba mi pelo, mi rostro, mis labios... yo me volvía loca de placer, quería sentir como su pene iba creciendo a través de sus pantalones, encima de mi sexo...

Cuando sabia que ese día iba a estar con el no me solía poner braguitas, me gustaba ir desnuda por dentro de mi vestido, ya que sabia que a el le producía una mayor excitación... solo de pensar que no llevaba nada por dentro y estaba húmeda, le desabroche el pantalón, y con movimientos muy lentos se lo fui bajando, desnudándole hasta dejarle solo con el boxer, con su miembro totalmente en erección, intentando escaparse de ellos pero solo para mí...

Le deje casi desnudo solamente le quedaba la camisa desabotonada y los boxer, me gusta verle gozar, me gusta oírle gemir... me encanta estar encima suyo sintiendo ese palpitar de su miembro en mi vagina, pero siempre con sus boxer puestos, el sabe eso me excita por eso nunca se los quita hasta que se lo hago yo... porque me gusta sacarle el pene  por la abertura del boxer, me encanta verlo vibrar entre mis muslos, tocándoselo, ver el prepucio como va subiendo y bajando entre mis dedos, como sus huevos se van poniendo duros al contacto de mis manos, como su cadera sube y baja al son de mis manos, de mis caderas, moviéndose debajo de ellas, mientras sus manos acarician mis senos, pero ese día no quería me tocase,  así que le hice mi show...(es mi mayor placer)

Después de dejarle con los boxer puestos, la camisa desabrochada, y su pene erecto, me puse de pies delante suyo, me desabroche mi vestido, me quite el sujetador dejando mis pechos al aire, los tengo grandes pero muy erectos, de pezones sonrosados, y me quede desnuda delante suyo,  ante su mirada me fui acariciando mis senos con las dos manos... me agache, me puse arrodillada ante el, entre sus piernas abiertas, yo me iba tocando mis pezones haciendo con malicia círculos en ellos y de vez en cuando pellizcándome uno, y de allí mis manos acariciaban mi clítoris, siempre como he contado en anterior capítulo depilado, dejando solamente un pequeño bigotito, mi cuerpo sudado por el placer de la excitación, el quería tocarme, pero yo no le dejaba quería verle estallar, quería comprobar si de esa forma podía mi hermano llegar a un orgasmo... me metí un dedo dentro de mi cueva oscura, mientras la otra mano acariciaba mi clítoris, estaba cada vez más húmeda y mas excitada, veía el miembro de mi hermano fuera de sus boxer y mi excitación iba en aumento al ver su miembro vibrar, mi dedo salía y se metía dentro de mi vagina, entraba, salía, entraba, salía, entraba, salía... mi cuerpo se estremecía, temblaba, hasta que estallé en un orgasmo profundo, pero no tanto que cuando era penetrada por mi hermano, el me miraba con ojos vidriosos, quieto, pidiéndome algo más... mi boca sedienta de su golosina se inclinó entre sus piernas, mis manos acariciaban el interior de sus muslos, mi boca cogió ese pedazo de carne, entre mis labios, entre mi lengua... mientras mi boca iba subiendo y bajando su prepucio, succionando su pene, mis manos recorrían su pecho, enredando con mis dedos su vello hasta bajar a esa tierra de nadie entre el ombligo y su miembro, allí donde le produce tanto placer... al final estalló dentro de mi, dentro de mi boca...

Me puse encima suyo, estirada con nuestros cuerpos sudados, pegados en uno solo, los bocadillos estaban esperándonos, no sabíamos, nunca sabemos cuanto tiempo pasa, cuando nos damos placer, nuestras bocas  unidas en un beso largo, donde su semen se confunde con mis fluidos, donde no somos hermanos, solo amantes solo uno.

Desnudos nos metemos en el río, nos bañamos, nos reímos, nos volvemos a convertir en amantes  a veces apoyados en la orilla, otras con el agua cubriéndonos parcialmente el cuerpo, nos gusta los días de calor sentir nuestros sexos unidos debajo del agua, mientras nuestras bocas, nuestros pechos  juntos... y nadie nos ve, nadie puede criticar nuestro amor, así somos libres....así somos amantes, un hombre, una mujer, no dos hermanos o si’’...

Solo sabemos que nos gusta hacer el amor, nos gusta sentir nuestros cuerpos, amarnos en la intimidad, descubrir cada rincón de nosotros, siendo uno solo juntos los dos en un único ser...
 
 

Verónica
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