Labores de Hogar (1)

 
Yo estoy en estos momentos de vacaciones, son la 9 de la mañana y mi mujer se ha ido al mercado, para hacer las compras necesarias para nuestra subsistencia.

Estoy en la cama, esperando a la empleada de he hogar, que viene a estas horas para hacer la limpieza de la casa. La envía una agencia. Tengo pensamientos relacionados con esta mujer, que hacen que mi pene este largo y duro. Son fantasías, pues si me insinuo y soy rechazado y se despide, mi situación ante mi esposa, puede ser un tanto delicada. Estoy en pelota picada (por si acaso).

Llega, al fin, esta mujer que pura energía, con sus grandes tetas por delante y su hermoso culo por detrás, y abre la puerta de la calle y entra en la casa como un ciclón. Yo tengo la puerta del dormitorio entreabierta y me hago el dormido boca arriba, haciendo con el pito una buena tienda de campaña. (Ella no sabe que estoy en casa). La imagino cambiando su ropa, y mi pene ya me duele de duro que esta. La oigo trajinar en la cocina y al rato siento sus pasos que se dirigen a mi habitación. Abre la puerta, me ve y hace un pequeño respingo de sorpresa (no se si por verme a mi o al bulto) pero no se va. Siento su mirada sobre mi y la noto pensativa. Mi corazón palpita a 100. De pronto noto su mano, por encima de la sabana que me coge suavemente mi pija.

Por la manera que tienes de respirar, se que no estas dormido -me dice.

Tira de la sabana, dejándome al aire, y suavemente se amorra al pilón y empieza a lenguatearmelo. Le pasa la lengua por toda la cabeza empezando, poco a poco, a tragar carne. Yo creí morir de gusto. Me revolvía en la cama como un poseso. Ella seguía y gemía. También le gustaban esas cosas.

¡¡ Me voy a correr!! dije.

Entonces ella, se separó de mi polla, y empezó a tirar suavemente de mis huevos hacia el prepucio y consiguió parar la eyaculación.

No quiero que tires la leche en mi boca. Quiero que me llenes el coño, que hace tiempo que nadie me lo riega.-dijo.

Empezó a desnudarse con mucha parsimonia. Primero el vestido, después el sostén y por ultimo, las bragas. La visión de sus tetas temblando como flanes y de su coño negro y peludo, hacían que mi polla se inflara como un melón. Me dolía y la tenia casi insensible. Se subió a la cama y me puso el coño en la boca. Metí mi lengua en él y empecé a trabajarla. Ella lo dirigía hacia donde le daba mas gusto. Mis manos cogían sus tetas y retorcían sus pezones que estaban largos y duros.

¡¡ Hay que me baja!! ¡¡Me baja!! ¡¡¡Ya¡¡¡. Se retorcía como una serpiente, el coño se escapaba de mi boca por sus movimientos, pero se corrió varias veces en mi propia cara y casi me asfixia en cada orgasmo.

Se agacho y cogió nuevamente, mi polla con su boca y empezó a aspirar. Todo era puro placer para ella y yo, todavía ni la había follado ni me había corrido. Se alza, da media vuelta y se pone a horcajadas sobre mi. Tiene el coño tan mojado, que mi verga, sin que la toque nadie, resbala hasta el fondo de su vagina.

Empieza a moverse, arriba y abajo. Con la mano derecha, acaricia suavemente mis huevos. Yo le agarro las tetas, los pezones, las nalgas, en fin todo lo que puedo tocar y coger. Sin sacar la polla, damos media vuelta y me pongo encima de ella, que echa las piernas hacia atrás, casi tocándose los hombros. Mi polla entra hasta en fondo una y otra vez. Mis huevos tocan su culo. Ella grita de placer, gime, mueve la cabeza de una lado a otro con los ojos cerrados, se toca las tetas y retuerce los pezones, saca la lengua pasándola por sus labios.

Yo sigo follando como un loco y también gimo de placer. Y no me corro. Se ve que el masaje anterior a mis huevos, retrasó la eyaculación. Paro de joder, pues ya me duelen los riñones, saco la polla de su coño y ella poco a poco, da la vuelta y se pone boca abajo. Como la tía tiene fuerza, va izando hacia arriba con mi cuerpo encima de ella, se pone a 4 patas y me ofrece su agujero negro.

Mi polla, que esta lubricada con sus líquidos, se apoya en el agujerito, y haciendo unos leves metes y sacas, entra totalmente. Yo no había follado nunca por detrás. Era una experiencia nueva.

¡¡Que apretadito y calentito esta mi pene!! ¡¡Que gusto!! ¡¡Vaya polvo el de hoy!! Empiezo a follar, ella gime, yo también ¡¡Que me corro!! ¡¡Que me corro!! Y efectivamente me corrí. ¡¡Que gran corrida!!

La leche se le salía a borbotones por las comisuras del culo. Ella, por supuesto también se corrió un par de veces. Saco la polla del culo y me acuesto a su lado. Vuelve a cogerme el pito aun duro y se lo mete en la boca, para hacerme una limpieza a fondo. Lenguetea, chupa y masajea.

Quedamos los dos, agotados por los esfuerzos. No besamos, con besos largos con lengua y mi polla se iba alzando poco a poco. Ella se iba poniendo cachonda una vez mas. La puse al borde de la cama, con el coño abierto y empecé a comerselo. Se retorcía y suspiraba. Blandí nuevamente mi polla ya endurecida y se la metí hasta el fondo. Paso sus piernas por mi cintura y me apretaba hacia su coño. Parecíamos siameses de juntos que estábamos. Estábamos unidos por la pelvis. Follamos. Follamos nuevamente. Follamos fieramente. Sus tetas se movían arriba y abajo. Parecía que se iban a caer. Follamos como animales ( si es que los animales follan así)

¡¡Que gustos nos dimos mutuamente!! Nos corrimos ambos, como bestias, gritando de placer. De mis huevos ya casi no salía leche. Estaban secos del polvo anterior.

Nos morimos de gusto. ¡¡¡Que limpieza hicimos hoy la empleada de hogar y yo!!! ¡¡¡Yo le limpié el coño y el culo por dentro y por fuera y ella a mi los cojones enteritos!!!

Quedamos, para en otra ocasión, hacer nuevamente un repaso general. Este repaso, se efectuó tres días mas tarde, repitiendo, en mas o menos, la historia antes contada. Desde entonces, estamos follando o bien en su casa o bien en la mía. O en el coche. O en el campo. Donde sea siempre que estemos solos y tengamos ocasión SOLO QUEREMOS FOLLAR . ue con ella no jugase.

MONCHÚ FALAURCE

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