EN EL TREN
 
Yo volvia de una escursión y estaba realmente cansada, subí al tren y me senté en una silla de las que mira al pasillo, justo delante tenia un tio de unos trenta años, iba con una niña pequeña que era un encanto. Yo estaba mirando la niña cuando me cruzé con sus ojos, me miraban intensamente y expresaban deseo, pero no me lo queria creer, no podia ir por mi, pero miré a mi alrededor y no habia nadie cerca de mi. Yo me hacia la despistada, seguia mirando la niña, mis ojos estaban mirando hacia él, vi que su mano me hacia el gesto de que me acercara, pensé que era una locura, él intentando ligar con su hija delante. No me acerqué pero me tenia intrigada, me ponia nerviosa su mirada penetrante que parecia querer desnudarme.

No eran imaginaciones, le miré a los ojos y le aguanté la mirada, me sonrió, luego volvió a indicarme con la mano el sitio vacio de su lado invitandome a ocuparlo. No lo veia claro pero me acerqué. Simplemente le dije:

-Tienes una hija encantadora pero no la uses para ligar. Iba a levantarme cuando me cogió por el brazo y me dijo que estaba separado y que llevaria la peque con su madre en breve, que si queria cenabamos juntos.

La verdad es que el tio era guapo, le di el telefono y le dije que me llamara cuando estuviese libre, mientras me ducharia y me cambiaria, porque el chandal no es lo mejor para ir a cenar.

Acababa de salir de la ducha cuando el telefono sonó, evidentemente era él. Quedamos que pasaba a buscarme en una hora, que él sabia un sitio fantásticio para cenar. Me vestí con una falda hasta bajo las rodillas con un buen corte y una blusa entallada blanca.

Mientras me vestia intentaba recordar sus facciones, sus labios carnosos, sus ojos intensos... Llegó puntualmente a la cita, me subí al coche y antes de arrancar me sonrió, me dijo que estaba guapísima, que mucho mejor que con chandal y arranco el coche, fuimos a un restaurante italiano, con luz tenue y buena música ambiental, la comida estaba bien cocinada y él resultó ser experto en vino, no sé que era, sólo sé que estaba muy bueno, pero se subia a la cabeza.

Cuando salimos hacia frio, me cogió de la cintura y me propuso ir a su casa a tomar una copa. Le sonreí, era más de una copa lo que pedia, pero me pareció genial. Llegamos a su casa, era un piso pequeño, con pocos detalles, pero estaba limpio.

Mientras yo me sentaba, él fue a la cocina a buscar un par de copas i una botella de cava, puso musica en el estereo y vino a sentarse a mi lado, el corte de la falda le permitia ver mis piernas envueltas en seda negra, casi hasta medio muslo.

Acercó sus labios a los mios y los encontró suaves y deseables, mi boca se abrió un poco para invitar a su lengua a probar la mia, se cruzaron y los dos saboreamos intensamente al otro. Me tumbo en el sofá, empezó a desabrocharme la blusa con mucha calma, rozando mi piel a cada botón, notando mi calor poco a poco, luego beso mi cuerpo centimetro a centimetro, saboreando mi cuello, mis pechos ya desnudos y en punta, mi abdomen...

Volvió a besarme mientras me levantaba la falda, se encontró con la agradable sorpresa que llebaba medias con liguero y al notarlo su beso se hizo mas profundo, su lengua estaba dura y caliente, pero menos que su polla que ya estaba a punto de petar sus pantalones.

Mientras él me quitaba las braguitas, dejando mi pubis al descubierto pero sin desnudar mis piernas de la seda negra, yo le quité la camisa y le abrí la bragueta, fue él quien de forma impaciente se bajo los pantalones y calzoncillos, dejando al descubierto su polla en erección, la cogí con la mano, la acaricié, él hacia lo mismo en mi sexo, primero encontró mi clitoris y cuando estubo caliente y inchado, entro un dedo en i cueva, luego dos, yo estaba muy húmeda, pero me apetecia que me comiera y se lo dije, se aplicó encantado, su aliento caliente entre mis piernas me hacia estremecer, mientras sus manos manoseaban mis pechos.

Yo seguia acariciando su pene y cuando ya e faltaba poco le susurre que queria sentir su polla muy dentro de mi, me hizo dar la vuelta, me puso de rodillas en el sofá, y mientras amasaba mi culo y jugaba en mi ano, abrió mis labios de una embestida y me la metió hasta el fondo, mis paredes se contraian de placer, le estrujaba una y otra vez, sus huevos chocaba n con mi culo y su mano acariciaba mi clitoris, cada embestida era mas fuerte que la anterior, cada vez más rápido hasta que no pude aguantar más y me corrí, mis jugos me corrian por los muslos, tu seguias dentro de mi, dandome placer hasta que te corristes, añadiendo a mi humedad todo tu semen, que al llenarme me hizo explotar de nuevo.

Nos despedimos esa noche y no te he vuelto a ver.
 

Katalluna

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