La Mentira 
Por Fistulo
 
La noche se había apoderado de la ciudad y Carmela estaba en su casa de la bonita barriada de Ciudad Jardín en su Córdoba natal, con su perro “Satán” un bonito caniche de pelo negro y sedoso.

Estaba esperando que llegara su amiga Marina, que estaba invitada a cenar con su marido Juan. Carlos su compañero, había salido a recoger los langostinos con los que pensaban deleitar a sus amigos. Carmela tenia 29 años recién cumplidos, era una morena de hermoso cuerpo y bonita cara, con unos pechos un tanto voluminosos y un culo respingón.

La noche se presentaba calurosa y para la ocasión, Carmela se había puesto un ligero vestido negro con un amplio escote que dejaba ver la canal y medio pecho y con una raja en un lateral que enseñaba medio muslo de sus hermosas piernas.

Sonó la puerta y era Carlos con sus amigos Marina y Juan que  llegaban juntos. Marina tenia 32 años, también morena, con unas caderas amplias y unas piernas largas, los pechos eran pequeños y la cara ovalada con unos ojos grandes y rasgados. Su marido Juan tenia la misma edad, regordete y calvo, pero con una buena estatura y una cara fea y pecosa.
 
Después de los saludos, pasaron al patio, donde se había montado la mesa y sentados en torno a una buena botella de vino de Montilla-Moriles, estuvieron degustando los ricos manjares preparados para la ocasión.

Marina se había vestido  con una minifalda de vuelo y un suéter ajustado que remarcaba sus pezones.Cuando habían pasado mas de dos horas y después de haber vaciado varias botellas de vino, la conversación subió de tono y Juan comenzó a contar chistes de folleteo. Las risas eran continuas y las miradas cargadas de lujuria, también, en un momento dado, Marina le dijo a Carmela que si la podía acompañar al baño, y dejando a los hombres, en el patio, salieron las dos cogidas del brazo.

Marina, nada mas entrar al cuarto de baño, se levanto la falda y bajándose las braguitas azules de un tirón, dejo al descubierto su hermoso coño, rodeado de una abundante pelambrera, y sentándose en el water, soltó una sonora meada. Carmela que estaba retocándose el pelo, por el espejo, había observado la melena de su amiga, y no dejaba de mirar, mientras un ligero cosquilleo le sacudía el cuerpo. Cuando termino, Marina se levanto y con las bragas a la altura de las rodillas, le dijo a Carmela, que le mirase un granito que le había salido en el clítoris. Carmela, con mucha suavidad, le iba apartando sus pelitos rizados mientras que agachada  y con los ojos a la altura del coño de su amiga,
Intentaba ver el granito que esta le había dicho, los dedos exploraban por todos lados y los suspiros salían de los labios de Marina cada vez con, mas intensidad.

Marina se había apoyado en la pared del cuarto de baño y había abierto las piernas al máximo, permitiendo que su amiga le fuese metiendo dos dedos en su vagina y con el pulgar, le fuese frotando el clítoris. Carmela. Se había abrazado a las piernas de su amiga y mientras con una mano le pellizcaba los muslos con la otra le seguía trabajando su chocho, besaba los muslos de Marina y de pronto noto como esta envarándose, comenzó a dar unos gritos acompañados de convulsiones enérgicas. Carmela, se asusto y levantándose, salió a todo correr, bajando las escaleras de dos en dos.

Los hombres habían cambiado el vino por la ginebra y tenían los ojos vidriosos, señal de una buena borrachera. Carlos cuando vio bajar a Carmela, se levanto de su asiento y saliendo al encuentro de ella, la abrazo comenzando a besarla en la boca, mientras le subió la falda, dejando los muslos al descubierto.Carmela, intentaba sin éxito taparse, mientras que Juan, situándose detrás de ella y diciendo palabrotas obscenas, comenzó a tocarle los pechos por encima del vestido con la complacencia de Carlos. Carmela sentía la polla de Juan taladrándole el culo, mientras que su compañero Carlos, le había bajado las bragas y entre risas, intentaba meterle el cipote en su raja. Marina, mientras tanto había bajado al patio y sin sorprenderse, se había unido al grupo, y agarrando la flácida picha de Carlos, la orientaba hacia el coño de Carmela.

En un momento de descuido y a causa del licor ingerido, los hombres cayeron al suelo, momento que aprovecho Carmela para subir corriendo a su cuarto y encerrarse, arrojándose  en la cama y comenzar a llorar. Los hombres seguían en el patio con Marina a la cual habían desnudado y mientras Carlos le estaba comiendo el chocho, Juan su marido le tenia metido su enorme cipote en el culo. Marina se bamboleaba y mientras pedía “-más, mas “, le había agarrado la cabeza a Carlos y se la había incrustado en su coño.

La corrida fue de campeonato. Carlos y Juan, salieron a la calle según ellos para buscar mas bebida, mientras Marina subía al cuarto de Carmela para consolar a su amiga.

- No seas tonta – Le decía – Somos amigas y lo que ha pasado es
de lo más normal –

Carmela, seguía tumbada en la cama con los brazos tapándose la cabeza y  de vez en cuando soltaba un lastimoso suspiro. Poco a poco las caricias y las palabras de consuelo de su amiga. Fueron tranqulizandola y sentándose en la cama se abrazaron y comenzaron a reírse recordando la aventura pasada. Marina tenia a Carmela abrazada por la cintura y la otra mano  la tenia puesta sobre su muslo.

- Dime la verdad, tan mala no ha sido la experiencia ?-.

Carmela se acerco a su amiga y la beso suavemente en los labios, momento que al parecer estaba esperando ya que Marina, le metió la mano debajo del vestido y subiendo por los muslos, llego hasta su coño, tapado por unas minúsculas bragas y mientras le mordía los labios, le frotaba el clítoris, lo que hizo que al momento Carmela, dando un profundo suspiro tuviese un orgasmo dulce y placentero.

Las voces en el patio, les indicaron que los hombres habían llegado y muy a su pesar procedieron a arreglarse un poco para bajar a recibirlos. El alcohol había dejado a los dos fuera de combate y a duras penas, pudieron ponerlos en pie, mientras se despedían en el coche, las dos amigas quedaron para verse al día siguiente, aprovechando que sus parejas tenían un congreso de dos días en Sevilla.
 

Fistulo
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