|
|
Hacía ya tres noches que no dormía. La culpa me invadía. Ninguno amaba como él... Sus manos conocían a la perfección cada centímetro de mi cuerpo, sabían exactamente como tocarme para hacerme explotar... Con él aprendí a coger, a hacer el amor... Y sin embargo, lo había engañado...Eran las 11:45 a.m., y tumbada en la cama, sentía su lengua, sus besos, su mano entre mis piernas, pero mi mente no estaba ahí... No soporté más. Le confesé que lo había engañado, que había tenido sexo barato y sucio, con otro hombre. En ese instante sentí como su cuerpo se tornó helado y bruscamente se apartó de mi. En sus ojos no había odio, había dolor, un dolor que me desgarró por dentro.
- ¿Estas arrepentida? preguntó
- Solo fue sexo, nada mas... ¡Dios! Lo siento, de verdad lo siento,...
- Entonces está bien... Es mejor que descanses
Después de un rato de dar vueltas entre las sabanas, se quedo dormido. Sin embargo yo no tenía sueño, todavía sentía asco por mi misma... había jugado con fuego, y me había quemado. Miré el reloj, y ya eran las 4:36 a.m. Lo desperté.
- Solo quiero saber una cosa ¿Me podes perdonar?
- Ya lo hice. ¿Crees que si no lo hubiera hecho habría dormido con vos en esta cama?... Además no puedo odiarte, te amo demasiado para eso. Tranquila... solo relajate y dormí.
Al oír esto finalmente, luego de casi tres noches, pude cerrar los ojos...
7:30 a.m. El ruido del grifo del baño me despertó. Hubiera deseado no hacerlo. Tenía miedo de enfrentar las cosas, de como el podría reaccionar... Pero el desayuno transcurrió como era habitual, y él como todas las mañanas salió para la oficina.
6:27 p.m. El día se me hizo demasiado largo... Lo esperé. Lo esperé tanto que me quede completamente dormida. Mi cuerpo estaba exhausto... La falta de sueño, los nervios, la mentira, me habían convertido en presa fácil al sueño...
La brisa corria por el dormitorio... Mi cuerpo lánguido dormía sobre la cama, cuando sentí sus fuertes manos acariciando mis perfectas nalgas. Su corazón latía fuerte. El mío se aceleró. Teníamos prisa, queríamos arder y olvidarlo todo... Ninguno dijo nada, no hizo falta... Me empezó a desnudar lentamente, le rogué que hiciera lo mismo... ya desnudos, no dejó un milímetro de mi cuerpo sin besar. Me acarició sin prisa los hombros, los trapecios, la columna... me acarició como nunca. Se tumbó encima de mí y me miró largamente; con un suspiro me penetro muy lento.
Su pene erecto me quemaba por dentro, sentía su movimiento en mi interior... Cerré los ojos, me deje llevar. Cada vez lo sentía mas cerca, presentía que mi momento llegaría pronto. El ritmo se intensificó... Me miró. Miro mi rostro, mi sudor, me sintió ferrada a su espalda... Supo que el placer estaba por atropellarme... Y justo antes que el orgasmo me invadiera, arranco su miembro de mi interior... Mi cuerpo se sobresaltó, la agitación del orgasmo frustrado aun continuaba en mi... No comprendía que estaba sucediendo, me desconcerté... Miré su rostro y vi en el un brillo de satisfacción... Estaba siendo cruel. Me estaba negando lo que más deseaba en el mundo.
El dolor y la bronca me colmaron, el contemplar aún la rigidez de su pene erecto, me enfureció quería golpearlo, herirlo, pero el sujetaba mis muñecas y mis movimientos estaban controlados por su cuerpo sobre el mío... estaba controlada, sometida, me sentí totalmente inútil, e impotente. Estallé en lagrimas...
- Te estas vengando ¿no es así?
- No, no lo es.
- Entonces, ¿ya no me amás?
- Te amo mas de lo que vos me amas a mí... Me beso la boca... serenó mi bronca...
Y ahí, en ese instante, me penetró inesperadamente y liberó en mí todo su orgasmo contenido... También mi cuerpo se fundió en esa cascada blanca de placer... fue intenso, muy intenso... fue todo lo que necesitaba. Cuando recobré el sentido, me sentí aliviada... Una lagrima de felicidad se deslizó por mi mejilla. El suspiró y quedo tendido sobre mí, me beso en los párpados y después de casi 3 noches pude volver a dormir entre sus brazos..
por Suspiro final
Volver al Indice de Suspiro Final