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Nos llevábamos como el perro y el gato, más de una vez habíamos discutido pero siempre volvíamos a ser amigas, sobretodo porque nuestra amistad nunca se rompió. Teníamos distintas formas de ver la vida, distintos gustos en el vestir, comer, etc (en el terreno sexual también); pero había algo que nos unía, supongo que en el fondo no le caía tan mal a Vicky, a pesar de lo que me gustaba hacerla rabiar. Y mira que ya me había dicho unas cuantas veces: "Sarita, no se como seguimos siendo amigas todavía"A mi Vicky me parecía un encanto, por no hablar de la atracción física que ejercía en mi. Más de una noche soñé con ella, las dos dándonos un atracón de besos. Pero ella no le interesaba nada el tema de acostarse con chicas, siempre me decía lo mismo: "no soy lesbiana Sarita". Y yo volvía a repetirla que no había que serlo para hacer el amor con una chica. Y siempre la incordiaba y la provocaba con los besos que le mandaba por el chat. Fué allí donde la conocí. En persona tambien le dedicaba mis muakss más dulces, pero ella ni se inmutaba, sabía que la deseaba y por su lado me hacía rabiar a veces preguntándome si me gustaban sus labios, su pelo, ufffff, me ponía como una gata en celo cuando se ponía dulce y provocadora.
Lo que pasó aquella noche del viernes no lo vamos a olvidar las dos nunca, de hecho, creo que el destino me lo tenía reservado.
Llegué a eso de las 23:55 a la Vía Lactea, un disco bar famoso en la década de los 80 y que aún seguía en pie. Vicky y yo no solíamos salir juntas de marcha por Madrid, ella tenía sus amistades de la universidad y yo las mías. Pero si nos encontrábamos alguna noche nos saludábamos como buenas amigas aunque horas antes, en el chat, hubiéramos discutido. Por suerte para las dos, nos duraban poco los enfados.
Esa noche estaba dentro del local Vicky, pero el panorama que me encontré no me gustó nada. Era la primera vez que la veía bebida, pero muy bebida. Sus amigas me comentaron que no podían llevarla en ese estado a su casa, para evitar la bronca de sus padres. Preferían esperar a que se le pasara el mareo, por no decir la borrachera.
Quizás me entró la vena maternal o quizás el deseo de cuidar de ella me pudo pero les dije a sus amigas que me la llevaba a casa, nadie sabía cuánto iba a estar en ese estado. No me pusieron buena cara pero acabé saliéndome con la mía, supongo que en el fondo se fiaban más de mi que del chico que se ofreció a llevarla a su casa, aunque fuera novio de una de ellas. Me despedí de mis amigos Luis y Marta, con los que había llegado al local y prometí llamarles si se le pasaba rápido la bolinga que llevaba encima Vicky.
El taxi que cogí me dejó pronto en casa. Vicky podía andar aunque porque se apoyaba en mi. En el trayecto hacia el ascensor iba diciendo palabras intelegibles pero a mi me parecía que estaba preciosa con esa cara de estar "flotando". Yo me sentía como su salvadora, no me daba cuenta del monumental cabreo que iba a pillar la chica cuando se le pasara el colocón.
Al entrar a casa fui a llevarla directamente a la cama. Lo único que necesitaba era dormir, ya me había encontrado esa situación con alguno de mis amigos más veces. Mientras la quitaba el calzado me entró una duda inquietante, no sabía si desnudarla o meterla vestida en la cama. La elección estaba clara, me sentía diabólicamente mala y otra oportunidad de ver el cuerpo de Vicky tan cerca no la tendría. Al instante se apoderó de mi la excitación. Si las amigas de Vicky hubisen sabido que de vez en cuando me acostaba con chicas, no hubieran permitido que me la llevara a mi casa.
Confiaba en que en varias horas se le hubiera pasado el colocón a la chica pero aún así decidí quitarle la ropa. Una tras otra fueron cayendo las prendas que cubrían el cuerpo de mi amiga, no pude resistirme a dejarle puesto el sujetador así que se lo quité tambien, dos hermosos pechos quedaron a mi vista. Evité la tentación de rozar uno de su pezones con mi dedo y enseguida la metí en la cama, casi desnuda, solo la dejé puestas las braguitas y los calcetines. La tapé con las sábanas y el edredón y me fui al salón a ver la tele y así hacer tiempo. Joder, era tardísimo, pensé que lo mejor era llamar a su casa y poner una excusa. Mejor que llamar dado el estado en que estaba Vicky, le mandé un mensaje al móvil de su madre. Tuve que buscar en el móvil de la chica hasta dar con el número de su madre.
Después de una hora fui a ver como se encontraba y vi que dormía plácidamente. Aún así le puse el termómetro, no podía arriesgarme que se le complicara algo su estado porque todas las culpas caerían en mí. Sus amigas llamaron al rato al teléfono para interesarse por su estado. Les dije que seguramente se tendría que quedar a dormir esa noche en mi casa, que no se preocuparan que estaba en buenas manos. ¡Y tanto!, me moría de ganas por abrazarla, si me atraía esa chica por su forma de ser, el verla desnuda fué la gota que colmó el vaso para desearla aún más.
El reloj marcaba ya las 2 de la mañana y yo no aguantaba más en pie, me moría de sueño. Ya había avisado al que en estos momentos era mi pareja para que no viniese hoy, le conté lo que sucedió y pensó que le estaba engañando con otro chico, ¡joder cómo son los tíos, siempre pensando mal!.
Otra vez no sabía si dormir en el sofá o acostarme en mi cama, ocupada esa noche por Vicky. Pensé que no habría nada malo en dormir a su lado, me tendría que arriesgar a comprobar su reacción cuando despertara del sueño eterno en que se hallaba. Yo siempre tengo por costumbre dormir desnuda pero para evitar mayores "problemas" esta vez me puse un pijama. También le puse otro a Vicky, se que no me perdonaría si no se lo hubiera puesto a ella. A los pocos minutos caí como un tronco, me quedé profúndamente dormida.
No sé que hora sería pero jamás me despertaron de una forma tan dulce, en mis oídos se metía aquella voz que me resultaba conocida. "Sarita, sarita..." Sin abrir los ojos intentaba despertarme cosa que no tardé en conseguir cuando me acordé que quien estaba en mi cama era Vicky, mi chateadora favorita.
- Me quieres contar que hago en tu cama a las 10 de la mañana ¿o tengo que adivinarlo?
- En serio no lo recuerdas?, jajaja
- Con el ligero dolor de cabeza que tengo no me acuerdo, grrrrrrrr
Después de contárselo todo no hizo otra cosa que taparse la cara con el edredón. Se moría de verguenza no por haberse pillado la noche anterior el mayor pedo de su vida sino por si pudiera haber hecho algo conmigo ya que en el estado en que se encontraba no podría controlar nada. La tranquilicé,le dije que ni siquiera la di un beso y a lo más que llegué fue a desnudarla, ponerla un pijama y meterla en la cama. La sonrisa que se dibujó en su cara fue un buen presagio para mí, al menos la chica no estaba enfadada, pero me dejó cortada cuando me dijo:
- Sarita, me has decepcionado, ni siquiera un beso, jajajaj
Aquello fue ya demasiado para mí, la provocación que estaba esperando, llegó la hora de pasar a la acción. No permití que dejara de reír pues enseguida comenzé a hacerla cosquillas y a darme cuenta de que como ella no reaccionara a tiempo me la iba a "comer" enterita. Y no reacció. No sé si con intención o porque pensaba que yo a la hora de la verdad me iba a cortar por tenerla allí mismo en mi cama. El caso es que entre risas le di un beso en sus labios. Yo estaba excitadísima y Vicky ni dijo nada, solo me dedicó otra de sus maravillosas sonrisas. Parecía como se hubiera olvidado de lo que pensaba de acostarse con una chica, quizás la curiosidad por probar la hubieran hecho cambiar de opinión, tampoco me importaba mucho, la tenía en mi cama y eso era lo que me importaba, ummmmm.
Yo me encontraba encima de Vicky. Mis pechos ya se juntaban a los suyos. Notaba el calor que desprendía su cuerpo, su olor, los latidos de su corazón. Sólo le dije una palabra "¿sigo?" y su respuesta fue un regalo para mi. Su "si" de respuesta me recorrió todo mi cuerpo. Mi siguiente beso fue más profundo y largo. Mis labios comenzaron a jugar con los labios de la chica. Ella se dejaba hacer, aunque era yo la que estaba ya invadida por el deseo, ese estado de deseo sexual que tanto me gustaba. Cada vez apretaba más mi cuerpo al suyo para sentir más sus pezones en mis tetas. Mis piernas ya se habían abierto con el fin de rozar mi coñito con los muslos de Vicky. Notaba que me estaba mojando a marchas aceleradas. Me había adueñado de la situación, mientras entrelazaba mis piernas con las de ella. Uno de mis muslos rozaba queriendo el sexo de Vicky pero creo que ni ella era consciente de eso debido al extenuante beso que le estaba dando. Joe, con los labios que tenía la chica no era para menos, ufff, carnosos, como a mi me gustan. Estuvimos un buen rato besándonos, ella parecía estar muy agusto porque en el momento que mi mano bajó en busca de su sexo no protestó. Una, que algo de experiencia tiene en estos temas, enseguida toqué la zona exacta para que Vicky terminase por dejarse llevar hasta la locura del placer. Dejé de besarla en los labios y pasé a tu cuello, sus orejas. La sonrisa de su cara delataba que tenía cosquillas, muchas cosquillas. Mi mano izquierda acariciaba el interior de uno de sus muslos. Ella ya había separado las piernas. Yo estaba ardiendo por dentro a la chica la estaba poniendo buena de saliva,jajaja.
Me pareció demasiado arriesgado el comerle el coñito así que me limité a tocárselo como solo una mujer sabe hacerlo, mientras no paraba de besarla en cuello, hombros, cara, labios.
El pijama de Vicky hacía de "barrera" ante mis dedos que buscaban el contacto con su sexo aún sabiendo que eso no sería posible. Pero igualmente la fricción de los mismos en sus labios y clítoris le probocaron a mi amiga un gran orgasmo, lo mejor que ocurrió ese día. Sus gemidos antes y el momento de correrse jamás se me van a olvidar, desde luego la chica no era nada anorgásmica, no, jajaja.
Después del orgasmo se quedó rendida y yo con más ganas de que me tocara que una gata en celo. Pero tuve que hacérmelo yo solita. No me importó en absoluto. Me encontraba tan agusto que me bastó echarme a su lado, abrazarme a ella y con mi querida mano izquierda (consecuencias de ser zurda, je) hacerme un dedo mientras sentía el calor del cuerpo de mi querida amiga a mi lado.
No volvimos ninguna vez más a acostarnos juntas, tampoco ella quería hablar de lo que pasó esa mañana, como me dijo:
- Ocurrió y punto.
Para mi fue una de las mejores cosas que me habían pasado en éste año. Ahora hasta discutimos menos cuando estamos las dos metidas en un chat de Internet. Creo que en el fondo, está deseando volver a emborracharse y que yo la rescate, (jajaja).
(Dedicado, con cariño, a mi amiga internauta, Vicky)
Sara
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