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La historia que a continuación voy a relatar, paso hace ya algunos años, pero en mi mente siguen tan vivos esos días como si ayer hubiesen sido.Yo era una muchacha de 17 escasos años y cursaba el ultimo semestre de la prepa. La verdad era algo insignificante físicamente, y no es que no tubiera buen cuerpo, si no que lo ocultaba usando el uniforme casi de monja, ya saben, falda larga a la mitad de la rodilla, blusa cerrada hasta el ultimo boton y calceta larga, encima de eso usaba gafas, y todo esto para hacerme invicible ya que a la edad de 12 años un tío trato de abusar de mi, por esta razon, queria pasar desapercibida para los hombres, y vaya que lo lograba, a mis 17 años no sabía lo que era un beso, mis copañeras hacian alarde de sus travesias sexuales y yo solo me resignaba a escuchar. En este tiempo entro un nuevo profesor de contabilidad que era todo un cuero, alto, de tez blanca, con pelo en pecho, algunas canas que adornaban sus 35 años, y usaba unas gafas que le daban aire de quien lo sabe todo; todas mis compañeras de el colegio estaban locas por el, hacian apuestas a ver quien se lo ligaba, se levantaban las faldas, que ya de por si eran cxortas, pero él parecia inmune a todos eso devaneos que las chicas le hacian, inclusive empezaron a creer que era gay, pero despues supipos que era casado y tenía 2 hijos, lo cual, descarto la posibilidad de que lo fuera.
Ese día, ( el día en que empezo mi vida realmente) salimos algo temprano ya que habría un baile de brujas ( era finales de octubre), yo desidi no ir, a que iba, si nadie bailaba nunca conmigo en esos bailes de prepa, así, que me encamine a casa; a unas cuantas cuadras de la escuela, escuche que alguien me llamaba, y era nada menos que Juan, el profesor de contabilidad, quien me ofecia un abenton, ya que hacia algo de frío. acepte.
Devo confesar que me sentía muy nerviosa, de que podría platicar alguien como yo, con un hombre comoel, asi que opte por ir callada, hasta que el rompio el turron y me dijo:
-le molestaría si la invito un cafe, conosco una cafetería que tiene unos pasteles riquisimos...
Sin decir si, él se encamino a ese sitio, una pequeña cafetería en la cual habia algunas mesas ocupadas por gente mayor; Juan pidio un cafe y un pastel de manzana, y yo un capuchino y un pastel riquisimo de chocolate, nos sentamos en una mesa, y ahi conversando de la escuela, salio a relucir los acedios de mis compañeras, solo reimos de ellas, le hacia gracia ver los esguerzos demesurados de ellas por su atención. Al tomar el capuchino mis bigotes se impreganor de esa deliciosa crema que le ponen y yo estupida no me habia dado cuenta, el se moria de la risa, pero se aserco y con su dedo la empezo a retirar, eso me provoco en mi sexo un cosquilleo, y sin pensar meti su dedo en mi boca, lo chupe como si fuera su verga, se imaginan la sorpresa de ese hombre, cuando reacione, me saque su dedo inmediatamente de la boca y él me beso, asi sin mas, me quede pasmada, no sabía como contestar a ese beso, solo puse mi boca a su disposición.
- no sabes besar- me dijo, eso me lleno de verguenza y solo nege con mi cabeza, que para eso ya estaba a mil. -¿quieres que te enseñe? vamonos de aqui.Yo lo segui, como quien sigue a su salvación, con la cabeza agachada, pensaba que dirian mis amiguitas si me vieran, la mas tontita de el salon estaba ahi con el tipo con el cual ellas se masturbaban cada noche.
Entro en un motel de esos de paso, yo no sabia que hacer, solo me dejaba conducir por su suave mano. me cargo y me deposito en la cama, arodillandose frente mio, se hundio casi de inmediato en mi sexo el cual estaba reventando de deseos, sentia como su lengua sucionaba mi clitoris.
- mas por favor, mas- solo alcanzaba a decir entre suspiros y jadeos, mientras abajo de mi falda, la revolucion, no se cuantos orgasmos me logro sacar con su lambida, pero de cada uno de ellos, el limpiaba mis liquidos, haciendo mi exitacion mayor; por fin paro de chuparme y me saco la pantaleta de un solo jalon, sin decir agua va me desvirgo de una sola arremetida, solo grite de dolor, senti como algo chorreaba entre mis piernas, Dios mio que me habia pasado, mientras Juan arremetia con furia, y yo trataba de escapar de esa verga que la sentia adentro de mi como una estaca, patriendome en dos, hasta que por fin, el chorro de semen hirviente me inundo, haceindo que él casi desmayara, de placer.... lentamente se retiro y se fue al baño, dejandome ahi abierta de piernas y chorreando semen y sangre, no podia incorporarme, todo me daba vueltas, queria vomitar, salir corriendo, pero a la vez me queria quedar con ese hombre que salvajemente me quito la virginidad y me cambio la vida para siempre... pero eso despues se los contare.
Claudia
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