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En los años de la adolescencia, éramos cinco amigas inseparables, la más sobresaliente del grupo era Verónica pues ella llenaba en cuanto le era posible, todas nuestras juveniles e inocentes curiosidades sobre el sexo. Sus historias, reales o no, llenaban nuestra mente de ansiedad y excitación, de este modo, la habíamos transformado en la más sabida y experta del grupo.En una oportunidad quiso darnos una sorpresa y nos invitó a su casa, la cual estaría sola por ausencia de sus padres, a una extraña sesión de sexo. Ella había planeado la contratación de un joven que nos ofrecería un show erótico. Nuestra curiosidad hizo que todas aceptáramos la enigmática invitación.
- Chicas, aquí verán un hombre de verdad bailando y mostrando todo su cuerpo para nosotras, por fin conocereis una verga real y por cierto, muy de cerca, dijo Verónica.
La cita estaba planeada para el sábado en la noche y fui la primera en llegar al hogar de mi amiga, nos quedamos charlando en espera de la llegada de las otras chicas del grupo. En segundo lugar llegó Ingrid, una chica delgada de piel blanca y cortos cabellos que destacaba por su juvenil alegría. Minutos mas tarde llegaron a la cita, Paola y Raquel, ambas venían vestidas muy elegantes y llenas de ansiedad por el show erótico que había prometido Verónica y su desconocido joven. Paola era morena y la más alta de todas, su cuerpo tal vez era el más atractivo de aquel grupo de amigas, Raquel por su parte era más bien de estatura baja y destacaba por su trasero bastante bien formado y sugestivo. Estando ya todas juntas, Verónica nos dijo que el joven no tardaría en llegar y cuando lo hiciera, comenzaría el show de inmediato.
Yo personalmente me sentía muy excitada y curiosa por lo que vería y sentiría en pocos instantes más, en realidad, lo había soñado y pensado de mil formas en la oscuridad de mi habitación lo cual me había costado instantes de poderosa excitación y calentura que mas de una vez, debí calmar consolándome solitariamente dando placer a mi sexo para calmar mi ansiedad.
En la ocasión, Verónica vestía una falda corta que dejaba admirar gran parte de sus blancas y poderosas piernas, una delgada blusa delataba su busto bastante desarrollado para su edad, en realidad era la chica perfecta para desempeñar su labor de líder de nuestro grupo de adolescentes curiosas.
- Bueno amigas, dijo Verónica en un pequeño discurso, lo que he planeado para esta noche es que podamos disfrutar de la visión de un bello cuerpo masculino, sus movimientos eróticos y finalmente le he pedido a este chico que se masturbe ante nosotras para que conozcamos todo esto desconocido para nosotras, de esta manera, aprenderemos mucho mas del sexo de los chicos.
Estos pensamientos de Verónica desataron aún más nuestra ansiedad y ya casi no podíamos esperar para presenciar lo que se nos anunciaba.
Y la hora llegó, el chico, que en realidad era algo mayor que nosotras, tal vez unos 25 o 26 años, apareció por la puerta del hogar de Verónica. Era el gígolo que había contratado y que muy sonriente se disponía a entregarnos su arte erótico. Creo que él se sentía muy bien rodeado de cinco adolescentes que esperaban excitadas su actuación. Verónica se sentó junto a mí mientras las otras chicas se ubicaban frente de nosotras y ya el escenario estaba presto para la sesión de aquel sábado. Con el corazón latiendo rápido, nos pusimos muy cómodas mientras una música lenta y exótica comenzó a sonar, las luces se bajaron y el chico comenzó a bailar con significativos movimientos cargados de erotismo. Lentamente comenzó a despojarse de su ropa mientras nosotras aumentábamos en excitación y ansiedad. Mas de alguna de nosotras dejó escapar alguna risa nerviosa o un leve suspiro de emoción.
Según transcurría el show y mientras nuestro invitado se iba despojando de sus ropas, Verónica se acercó más a mí... producto de un acto involuntario. Pude apreciar también los ojos muy abiertos de Ingrid y las sonrisas maliciosas de Paola y Raquel. Ignoraba cual era mi comportamiento pues muchos sentimientos y emociones cruzaban mi mente. Finalmente el chico quedó desnudo y creo que todos los ojos femeninos se fueron al punto de la verga que muy erecta y endurecida, seguía el ritmo de la música cómplice... los movimientos del gígolo se hicieron mas lentos para que nosotras pudiéramos apreciar de una mejor manera, la gran verga con que nuestro invitado estaba dotado.
Enseguida, cada una de nosotras recibió el favor de poder apreciar muy de cerca el órgano masculino, ya que el chico se puso a muy corta distancia de nuestro alcance. No sé si en realidad me sentía excitada pero mi mente estaba llena de curiosidad y mi sexo, por momentos, latía llenándome de una tibia sensación.
En ese instante Verónica pidió al chico que se detuviera para que nosotras pudiéramos observar con mayor detención su cuerpo masculino, dejamos entonces los cómodos sillones y nos levantamos para admirar de mas cerca los atributos masculinos. Creo que el chico, a pesar de su desempeño profesional, estaba realmente cachondo por la cercanía de cinco adolescentes curiosas y virginales, podría jurar que en ese instante su deseo era follarnos a todas una por una, lo creía por la poderosa erección que no parecía disminuir en momento alguno. Luego de nuestra curiosa observación, Verónica pensó que era ya tiempo de pasar a la segunda parte del show y en su actitud de líder, tomó con sus manos la verga del chico y le pidió que se masturbara para nosotras, pues ninguna conocía este procedimiento masculino y mucho menos el semen que culminaba la masturbación de los chicos.
Ante el pedido de Verónica, el chico dijo que necesitaba a una de nosotras para calentarse realmente y así obtener una masturbación mas intensa y real. Aún cuando no comprendimos mucho lo de su deseo, Verónica nos llevó a otra habitación para decidir quien sería la chica objeto sexual del gígolo, y al ver que no había voluntaria alguna, la elegida fue producto de un sorteo que hicimos entre nosotras.
La suerte determinó que Ingrid sería nuestra heroína y así le comunicó al chico, el cual al admirar la belleza de nuestra amiga, aceptó encantado. Enseguida pidió que Ingrid se sentara cómodamente en un sillón mientras el realizaba su tarea erótica aún desconocida para nosotras. Ingrid algo confundida como todo el resto, se sentó en el sillón como lo había pedido el gígolo, nosotras, las restantes regresamos a nuestros sitios a disfrutar de la segunda parte del show. El gígolo desnudo como recordarán, se ubicó frente a la bella Ingrid y su hermoso vestido, muy lentamente comenzó a tocarla desde los pies hasta las rodillas. La despojó de sus zapatos y comenzó un ritual de caricias muy suaves pero eróticas a la vez. Fue el momento en que comprendimos cual sería la manera en que el chico se calentaría: tocando a nuestra atractiva amiga.
Pensando en que las caricias irían mucho mas lejos, me sentí violentamente excitada y creo que a todas nos pasó los mismo, solamente Ingrid parecía incómoda y confundida. El silencio de la sala era profundo y las manos del chico ya levantaban el vestido de Ingrid hasta dejar sus muslos al descubierto, poco tiempo pasó en que las bragas de nuestra amiga quedaran a la vista de todas nosotras y a mejor vista del chico que por cierto había aumentado mucho su excitación al tocar sexualmente a Ingrid.
De pronto la atención del chico se concentró en la parte alta de Ingrid soltando los botones de su vestido para dejar al descubierto su sujetador. Era la increíble imagen de un chico desnudo seduciendo a la bella joven que aun se mostraba confundida y con las mejillas encendidas por la emoción.
Las expertas manos del gígolo soltaron el sujetador dejando a la vista los hermosos senos de Ingrid, senos que invitaban a la caricia y a las tocaciones eróticas. Los hermosos pezones cayeron entonces bajo la presión de los dedos del chico que comenzaron a apretarlos con suavidad pero con mucha carga erótica, a ese instante, ya me sentía muy excitada y podía sentir la cálida humedad de mi sexo.
Ingrid de modo involuntario o no, también cambió de actitud y se notaba una pequeña entrega a las caricias que la acosaban. Sentí entonces el intenso deseo de tocarme con mis dedos y dar un pequeño consuelo al caliente llamado de mi sexo. Verónica que estaba a mi lado susurró entonces en mi oído:
- Te gustaría pajearte,¿no es verdad?... le devolví una sonrisa de complicidad pues no sabía que hacer. Raquel y Paola se notaban también muy inquietas y creo que se habían calentado tanto como yo, pues la movilidad de sus manos delataban el inconsciente deseo de auto consolarse.
Los dedos del chico dejaron de acariciar los pezones de mi amiga para dar paso a caricias orales sobre los senos de Ingrid, pude observar entonces como el cuerpo de la chica respondía a tan expertas caricias, ya no tenía dudas de que Ingrid había sido calentada sexualmente por nuestro ardiente invitado.
Mientras la excitación general aumentaba, sentí que Verónica se estrechaba mas a mí terminando casi en un abrazo que se intensificaba con la visión que nos deleitaba.
Como un paso mas adelante, el gígolo despojó de su vestido a Ingrid, la afortunada que había sido elegida para tal función, en ese instante, solo las breves braguitas protegían el sexo de nuestra amiga. Al tener a Ingrid semidesnuda, los labios del gígolo recorrieron las más deseables partes de la bella chica para terminar su recorrido en las frágiles bragas que escondían el tesoro de su sexo.
Y al fin, para tenerlo todo, el chico despojó lentamente la última prenda íntima de Ingrid la cual suspiró de manera extraña al quedarse completamente desnuda. Verónica se había estrechado aún mas a mí y su mano descansaba sobre mi rodilla amenazando tal vez, con subir sobre mis muslos, esto había dejado de ser extraño, pues Raquel y Paola también habían conformado una extraña pareja unidas por la excitación
Por su parte, la boca del gígolo había alcanzado la parte mas dulce de Ingrid: su sexo. Increíblemente y tiernamente el chico estaba comenzando una sesión de sexo oral con nuestra amiga. Muy suave al principio para tornarse de pronto muy ardiente, de esta manera, el gígolo había separado las piernas de la bella adolescente para devorar y pulsar las mas calientes sensaciones en el sexo de Ingrid que ya no podía retener sus suspiros y gemidos de incontrolable placer. Creo que todo esto hizo que mi amiga Verónica se calentara en extremo y finalmente llevara su mano hasta mi sexo que se hallaba débilmente protegido por mis húmedas bragas. Sentirme tocada por Verónica realizó mi deseo y sueño de ser consolada de algún modo, pues mi sexo lo pedía a gritos y ahora envidiaba con toda el alma a mi amiga Ingrid.
De pronto comenzaron en mis oídos los susurros mas calientes que había escuchado de parte de Verónica y que me excitaban aún mucho mas...
-Creo que nuestro amigo va a hacer acabar a Ingrid con su boca...mira como chupa la zorrita de Ingrid, estoy segura que la va a hacer desmayar de tanto gusto..
Todas estas frases de Verónica me ponían mas caliente que nunca y aunque mis bragas dificultaban el trabajo de sus dedos sobre mi sexo, mi placer y ansiedad eran muy intensos. Paola y Raquel estaban a la par con nosotras y también habían caído en las caricias mutuas víctimas de su incontrolable calentura.
Finalmente las palabras calientes de Verónica se hicieron realidad y el momento del goce llegó para Ingrid quien disfrutó de un increíble y violento orgasmo como resultado del experto sexo oral que le otorgó nuestro invitado erótico. Con aires de triunfo, aquel cesó su labor oral en el sexo de nuestra amiga para dejarla descansar, en realidad, todas descansamos pero nuestra calentura no tenía descanso y deseábamos lo que fuera con tal de alcanzar, al menos, un intenso orgasmo de consuelo.
A todo esto y sabiendo que Ingrid podía gozar nuevamente, el gígolo reanudó sus caricias sobre el ardiente sexo de Ingrid, en esta segunda o tercera parte, las cosas parecían distintas y Verónica, sin mayores dudas, me despojó de mis bragas para poder realizar sus trabajos manuales con mayor facilidad. Ahora estaba a merced del placer que me otorgaba y viéndome de ese modo tan débil, giró mi cara para darme un intenso beso con sus labios anhelantes. El sentir la tibieza, humedad y perfume de sus labios casi desata en mí el orgasmo tan esperado e imaginé que aquellos dulces labios en realidad besaban la parte mas sensible de mi sexo. De Paola y Raquel ya me había olvidado, pues ellas en realidad, estaban en la búsqueda de su personal goce y fijarse en ellas, era ya inútil.
Ahora solo miraba la escena del gígolo que disfrutaba del sexo de Ingrid y las intensas sensaciones que arrancaban de mí los dedos expertos de Verónica, mis piernas comenzaban a temblar ante la dulce masturbación que me ofrecía mi amiga y todo anunciaba mi pronto e inevitable orgasmo... Verónica me tenía ya muy cerca del goce intenso y ella lo manejaba muy bien, pues lo cierto era que mi placer le daba a mi amiga un poderoso y morboso goce.
De pronto, los gemidos de Ingrid anuncian su segundo orgasmo, la chica no puede contener el placer oral que le da nuestro experto amigo...Verónica desea que yo acabe junto con Ingrid y hace mas intenso su trabajo manual en mi sexo, sin embargo no puedo seguir a Ingrid y ella termina antes que yo...como sorpresa, el gígolo se levanta agitando violentamente su dura verga con sus manos, todas comprendemos que va a terminar sobre el cuerpo de Ingrid. Este anuncio del pronto placer masculino, hace que Verónica intente lograr mi orgasmo de manera definitiva y en conjunto con el gígolo. Ahora si lo alcanzo y siento los primeros goces de la esperada pajita que me pulsaba Verónica...
Ante mis gemidos y desesperación por tan inmenso placer, el chico termina igualmente haciendo que su polla expulse grandes chorros de semen que van a caer en diversas partes del cuerpo de Ingrid. De este modo, puedo decir que prácticamente gocé al unísono con nuestro invitado...Este finalmente considera realizado su trabajo y se retira de la escena dejándonos a las cinco amigas solas como había sido el inicio de la caliente sesión. Tras unos instantes y ya mas calmadas, nos reunimos al lado de Ingrid cuyo cuerpo se encuentra en gran parte mojado con el semen aún caliente del joven que la hizo gozar. Nuestra última curiosidad era mirar este húmedo regalo que había recibido Ingrid y conocerlo por primera vez. Verónica entonces comienza a jugar con el blanco líquido y lo esparce sobre la piel de nuestra amiga quien había sido finalmente, la primera chica de nuestro grupo de amigas, en recibir este húmedo regalo masculino. Esa era en realidad una de las preguntas que siempre nos hacíamos en el grupo...¿Quién sería la primera?.
La erótica cita en casa de Verónica terminó y cada una de nosotras regresó a su hogar. Ya en la oscura soledad de mi habitación, imaginaba que yo había sido la elegida para excitar al gígolo.
Hoy ya mucho mas mayor, y si tengo la oportunidad de recibir sexo oral, me transformo inmediatamente en la afortunada Ingrid de aquella sesión y obtengo los más grandes placeres de esta variación sexual.
Pili
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