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(El novio de mi hermana II )La segunda tarde de placer con Raúl fue todavía mejor que la anterior. Por primera vez en mi vida había penetrado un cuerpo y me había corrido en su interior. La sensación fue realmente alucinante.
A la semana siguiente recibía una llamada. Cogió el teléfono mi madre.
- ¡Jorge¡ Ponte al teléfono. Es Raúl. Quiere preguntarte que tal te fue con el examen
Me dirigí raudo al aparato
- Hola Raúl
- Hola Jorge
- Ya se que aprobaste el examen
- Si, me salió muy bien
- ¿Quieres ver como follamos tu hermana y yo?
- Siiii
- Pues vente esta tarde a casa a las 6 en punto. No te retrases ni un minuto
- Ahí estaré¿Qué demonios habría planeado? En nuestra sesión anterior yo le había comentado que me gustaría ver como se lo hacía con mi hermana. ¿Cómo pensaba organizarlo? Desde luego, no creo que hubiera convencido a Susana para hacerlo delante de mí. A sus 16 años era una víbora que me traía mártir. Seguro que no iba a estar dispuesta a compartir sus momentos de intimidad con su odiado hermano pequeño. Yo, en cualquier caso, a las 6 en punto estaría en su casa para ver que me tenía preparado.
A la hora convenida llamaba a su puerta.
- Pasa, rápido, que Susana está a punto de llegar
- ¿Y tus padres?
- Están fuera. Estoy solo en casaMe llevó a su habitación. Era un cuarto pequeño con una cama, una mesa de estudio junto a la ventana y un armario empotrado. Sobre una mesita auxiliar había un televisor y un video. La pared estaba cubierta de carteles de cantantes de moda. Una estantería con libros y una silla completaban el mobiliario.
Al lado del armario había una escalera.
- Venga, súbete al maletero. Desde ahí se ve todo. Y no hagas el menor ruido
Subí y me metí en el maletero. En efecto, el armario tenía puertas de rejilla que me permitían una visión perfecta de la habitación, especialmente hacia abajo. Me acomodé lo mejor que pude y me puse a esperar.
A los cinco minutos escasos sonó el timbre.
- Ahí está tu Susana. Silencio absoluto
Raúl se marchó hacia la puerta de entrada. Abrió y oí la voz de mi hermana
- Hola cari
- Hola Susi, pasa
- ¿A qué hora llegan tus padres?
- Tranquila, tenemos por lo menos una hora
- Joer, hoy te tengo unas ganas…
- Yo también a ti. Te voy a reventar a pollazosEntraron en la habitación. Mi hermana llevaba una camisetita enseñando el ombligo y una minifalda. Susana se lanzó en sus brazos y comenzaron a morrear. Yo podía apreciar perfectamente el ir y venir de sus lenguas visitando la boca del otro. Raúl le sobaba el culo apretándola contra su miembro. Mi polla ya no me cabía en el pantalón.
- Que buena estas hoy, so puta
- Para que me folles mejor, so cabrón
- Espera, ponte ahí y hazme un streptease
- ¿Es que no la tienes suficientemente empinada?
- Si, pero quiero que se me ponga a un más grandeRaúl situó a Susana de frente al armario ofreciéndome una perspectiva fantástica. El se sentó en el borde de la cama.
Mi hermana comenzó un baile libidinoso. Se subía la camiseta, enseñándole el sujetador, se subía la falda para mostrarle las bragas, primero por delante y luego por detrás. Yo alucinaba. Ante mis ojos aparecía una Susana que nunca me habría podido imaginar. Mi hermana era una máquina sexual.
Raúl se sacó su polla y empezó a masturbarse delante de ella. Yo también me la saqué, y con cuidado de no hacer ruido comencé a meneármela igualmente. Esa visión no había quien la aguantara.
Mi hermana fue perdiendo prendas poco a poco. Primero fue su camiseta, luego el sujetador. Por fin conseguí verle las tetas. Tenía unas tetas pequeñas, puntiagudas y con unos pezones muy oscuros y muy grandes. Además, los tenía completamente erizados. Después cayó la falda. Me llamó la atención que por el borde de sus bragas blancas se le escapaba un vello negro que invadía sus ingles. Se ve que aún no estaba preparada para ir a la piscina.
Se dio la vuelta y bruscamente se bajó las bragas hasta las rodillas. Se inclinó hacia delante y con sus manos se abrió los gluteos, ofreciéndonos un primer plano de su culo y su raja peluda. Esto ya no lo pude soportar. Me corrí y de mi polla comenzó a manar la leche sobre el suelo del maletero. Con cuidado de no hacer ruido saqué un pañuelo y comencé a limpiarme.
Susana siguió con su espectáculo. Ya completamente libre de ropa a excepción de sus pulseras, los pendientes y el piercing del ombligo, se dirigió hacia la cama y se acomodó de rodillas entre las piernas de Raúl. Le cogió la polla y empezó a hacerle una mamada. El falo desaparecía casi completo dentro de su boca. Mi hermana era una auténtica tragasables.
Soltó la polla y se puso de rodillas encima de Raúl colocando el coño sobre su boca. Raúl empezó a comérselo. Susana estaba situada de cara al armario por lo que yo no me perdía detalle de toda la operación. Veía nítidamente como la lengua de Raúl le entraba en el chocho mientras que mi hermana gemía y se contorneaba acariciándose ella misma los pezones.
En algunos momentos me quedé pretificado. Los ojos de Susana se cruzaban con los míos dándome la impresión de que me estaba mirando. Por suerte la oscuridad del interior del armario evitaba que ella pudiera verme.
- Cari, necesito que me folles. Estoy muy caliente
Diciendo esto Susana se tumbó sobre la cama con sus piernas abiertas. Raúl se desnudó inmediatamente y se puso encima. Ella le ayudó a colocársela a la entrada y la penetró. Le abrazó con brazos y piernas y comenzó a dar grititos y gemidos de gusto:
- Siii, siii, sigue, sigue…
Mi hermana estaba fuera de si, con los ojos en blanco y poniendo la misma cara que según Raúl yo puse cuanto él me intentó penetrar por detrás.
La visión del culo de Raúl brincando, dilatándose y contrayéndose, e impulsando su taladro contra el vientre de Susana me puso otra vez a tono y yo me uní a la orgía por mi cuenta.
En segundos todos fuimos alcanzando el climax. Primero, y entre gritos que dudo que no oyeran los vecinos, mi hermana. Luego Raúl, que descargó su leche en el vientre de mi hermana. Y finalmente, en solitario y en silencio yo mismo.
Después del coito y tras unos minutos de cariñitos se quedaron los dos reposando sobre la cama y charlando. Me llamó la atención en que Susi no soltaba el pene flácido de Raúl mientras hablaban.
- ¿Qué te ha parecido?
- Ha estado de puta madre, cari. Follas de miedo
- La próxima semana mis padres estarán fuera toda la tarde. Tendremos mucho más tiempo
- Ah, muy bien
- ¿Sabes? Tengo una peli de lesbis que nos podemos ver
- Pues yo preferiría una de gays
- ¿Te pone el ver a dos tíos dándose por culo?
- ¿Y a ti a dos tías comiendose el chichi?
- A mi sí
- Pues a mí lo otro
- Vale, pues intentaré conseguirte una de esoOtro descubrimiento. A, mi hermana le ponen los tíos haciéndoselo.
- Oye, a ver si nos van a pillar tus padres
- Si, vamos a tener que dejarlo, que se acerca la horaSe vistieron y tras otra serie de morreos Susana abandonó la casa. Raúl entró en la habitación con la escalera.
- Ya puedes bajar ¿Te ha molado?
- Vaya que sí. Me he hecho dos pajas
- Está buena tu hermana, ¿eh?
- Está de puta madre
- Oye, ¿quieres que nos la chupemos un poco antes de irte?
- ¿No estaban tus padres a punto de llegar?
- No, aun tardarán por lo menos un par de horas. Le dije eso a tu hermana porque me apetecía estar contigo. Tengo ganas de tenerte dentroContinuara ../..
Pluvioso
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