Puente Aéreo
Alba estaba chateando tranquilamente, calentando los ánimos de todas aquellas que encontraba en la sala o que acudían a ella en privado. Pero cuando tuvo un mensaje de Carol se dio cuenta que allí había algo mas que un simple juego, el morbo de sentir los dedos de quien le estaba escribiendo en su piel, recorría su cuerpo. Estuvieron mandándose privados hasta que decidieron llamarse por teléfono. Aquella voz dulce y cálida cada vez hacia aumentar mas el deseo de tenerla enfrente.  Solo había un problema, Alba estaba en Barcelona y Carol en Madrid. La solución fue rápida, Alba cogió el primer puente aéreo y se fue a descubrir aquel nuevo mundo lleno  de emociones y sensaciones.

Estaba temblando dentro del avión, sabia que aquello era una locura y cada vez le excitaba mas la idea de poder sentir al calor de aquel cuerpo nuevo. Hacia frío, pero al salir del aeropuerto estuvo hablando con Carol hasta que esta le dijo.

-¿Llevas chaqueta negra?… Te estoy viendo, gírate.

Al verse, una emoción extrema surgió entre ellas, una mirada cómplice y directas al taxi. No se lo podían ni creer estaban la una delante de la otra. Carol de gran belleza y fuerza personal, con su larga melena oscura envolvió con su presencia la pasión de Alba.

Empezaron a acariciarse suavemente hasta que en el mismo taxi su deseo estalló y se besaron. Alba metió su lengua entre aquellos labios  carnosos y deseos de placer. El taxista de mientras miraba por el retrovisor incrédulo de la situación que se estaba dando dentro de su taxi. Alba metió la mano entre la chaqueta y empezó a subir hasta llegar a unos pechos bien formados y erguidos, no pudo evitar acariciarlos mientras con su lengua lamía el cuello de Carol y deslizaba su lengua suavemente hasta llegar al escote. Sus cuerpos con movimientos compulsivos estaban deseosos de sentir aquello sin frontera alguna.

El taxista conducía bruscamente, seguro por la incomodidad de sentir su miembro erecto que no le dejaba llegar suficientemente a los pedales del vehículo. Dos bellezas deborandose en su coche. Seguramente tendría que pararse en algún sitio y hacerse una paja para aliviar aquella excitación.

Carol estaba realmente mojada, se desabrochó los pantalones e introdujo los dedos de Alba en su coño, para que esta viera como estaba. Realmente mojada, Alba al sentir aquella humedad en sus dedos le empezó a comer suavemente un pecho, tapada por la chaqueta pero sin poder evitar algún suspiro. El taxista paró y les dijo que habían llegado al hotel  Moncloa Garden, situado en la C/ Serrano Jover 1 de Madrid. Carol le dio 2.000 pelas al taxista y vio como se abrían aun más sus ojos cuando Alba sacó los dedos de dentro del pantalón de Carol. Esta suspiró ligeramente, y salieron del taxi mientras Alba le guiñó el ojo al taxista y se metió los dedos húmedos en la boca.

-Eres una golfa Alba, pobre taxista…

Entraron al hotel y pidieron la llave, habitación 303. Una vez dentro del ascensor empezaron a acariciarse sin ningún miedo, aquel cuerpo virtual antes navegante por la red estaba deseoso de placer. Abrieron la puerta de la habitación, ¡que bien, había moqueta! Alba se abalanzó hacia Carol y la tumbó en la cama. Mientras mordía el cuello de Carol le iba quitando el jersey con una mano y con la otra volvió a introducir sus dedos en aquel coño cada vez más húmedo. Le quitó toda la ropa con fuerza, le molestaba toda aquella tela que impedía descubrir aquel hermoso cuerpo. Una vez Carol desnuda y tumbada en la cama, Alba sujeto su cuerpo contra la cama y empezó a deslizar su lengua desde los labios hasta los pechos, los lamió en circulo y bajó hasta el ombligo. Aquella sensación húmeda de la lengua estaba enloqueciendo a Carol. Continuó bajando hasta llegar a su coño, separó los labios ligeramente con los dedos y se acercó hasta que Carol sintiera su respiración… Esta estaba enloqueciendo, su cuerpo tembloroso se estremeció al sentir como Alba deslizaba su lengua por su coño, lamiendo cada rincón, de arriba abajo… hasta que de golpe introdujo su lengua. Bebió de Carol todo lo que esta le dio, sin parar de jugar con su lengua, el  movimiento de sus caderas le indicó como le gustaba que la comieran, hasta que Alba notó como su boca se llenaba de placer al correrse Carol en su boca. La lamió entera, no quiso perder una sola gota.

Una vez Carol recuperó el aliento, se balanceó sobre el cuerpo de Alba. La cogió de las manos y empezó a subírselas, hasta la altura de su cabeza. Una vez allí, Alba totalmente inmóvil y muy cachonda intentaba besarla, pero esta se acercaba solo para que sintiera su aliento. Carol quiso forzar mas la situación, cogió la sabana de la almohada y ató las manos de esta bien sujetas al cabezal de la cama. Ahora mandaba ella. Se balanceaba y movia recorriendo cada extremo del cuerpo de Alba, besando y mordisqueándolo todo. Estaban muy cachondas. Les gustaba jugar a mandar.

Carol le separó las piernas  ligeramente y le besó el coño, pasando su lengua de arriba abajo. Le gustaba ver como cada vez estaba mas mojada y totalmente inmóvil.

-Ahora me toca montarte yo a ti….

De una manera salvaje se sentó encima suyo, sintiendo el calor de sus cuerpos, de las palpitaciones de sus coños empezaron a moverse y a rozarse con gran pasión. Sintiendo cada movimiento, cada gemido…. Sudaban y se ahogaban de placer, hasta que un gran escalofrío recorrió sus cuerpos y Alba empezó a correrse, Carol al sentir aquella humedad la siguió.

Estaban exhaustas pero muy calientes. Alba se desató con una mano y apoyada encima de Carol le dijo:

-Tu mandas, ¿seguimos jugando?

A la mañana siguiente Alba volaba de nuevo a Barcelona, magnifico Puente Aéreo.

Abar

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