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Una fría noche de otoño, después de una distendida conversación en un bar remoto de Barcelona, nuestras miradas empezó a ser cómplices de algo mas que una amistad.Un deseo, una sensualidad en cada movimiento, cada suspiro y cada roce de nuestros cuerpos estaba provocando una angustia mutua, aquello estaba empezando a ser muy peligroso.
De lejos la gente nos observaba con picardía, Abar y Deborah, dos mujeres, dos pasiones muy distintas, no nos dábamos cuenta de lo que estabamos provocando, pero tampoco nos importaba mucho. Decidimos salir, ir a casa, continuar con la conversación de manera más tranquila y relajada, aunque las dos sabíamos lo que deseábamos. Salimos del bar y estaba lloviendo.
"Me estoy mojando..." dije.
Deborah se sorprendió un poco de la reacción, pero enseguida seguimos el camino.. Esta cogió mi mano y empezó a andar...Realmente en aquel momento he de decir que me estaba excitando mucho sentir la respiración de Deborah cerca de mí, mi cuerpo estaba ardiente y deseoso de sentir sus labios, pero no sabia con certeza si ella estaba deseándolo también. Me paré, la miré y supe en la complicidad de sus ojos, que no podía aguantar mas.... nos fundimos en un beso, y de allí a empezar a acariciar nuestros cuerpos resbaladizos con la lluvia y deseosos por sentir mas y mas.
Al llegar al portal del piso y abrir la puerta, la dejé pasar primero a ella, cerré la puerta detrás de mí y la cogí por la cintura. Sin decir nada y sin encender ninguna luz, me acerqué a su cuerpo y empecé a acariciar con mis manos su entrepierna, acercándome cada vez mas a su zona más intima... su respiración empezaba a dificultarse y estaba totalmente inmóvil, menos sus piernas que empezaron a balancearse al ritmo que mis dedos marcaban por encima de su pantalón. Con la otra mano empecé a subir y a acariciarle los pechos... me estaba excitando mucho ver aquella situación, aquel deseo.
Tenia tantas ganas de sentir su cuerpo completamente desnudo! Después de jugar un poco con ella, empezó a acariciarme a mí. Su mano se adentró por mi camisa, que fue desabrochando lentamente mientras me miraba fijamente a los ojos. Me puso un dedo en los labios y empezó a bajarlo lentamente por mi pecho, mientras besaba los pechos cada vez con mayor intensidad. Su dedo fue bajando hasta llegar al filo del pantalón, con un movimiento rápido lo desabrochó y introdujo su mano. Su cara de sorpresa al ver que no llevaba nada mas provocó un mayor deseo por sentirla también a ella.
Yo estaba sentada en un peldaño mientras la acariciaba con mis dedos, jugaba a introducir mi dedo y mojar su clítoris suavemente, deslizándolo en círculos...Ella también jugaba conmigo. No aguantamos mas, empezamos a subir hasta llegar al piso. Abrí la puerta y empezamos a desnudarnos lentamente. Me paré, la miré y le dije:
-"Ahora vengo..." Y empecé a bajar besando todo su cuerpo hasta llegar a los pantalones, los acabé de bajar suavemente con mi boca, al mismo tiempo que le mordisqueaba el tanga. Volví a subir, esta vez deslizando mi lengua por sus piernas... el piercing, empezaba a entrar en un juego de contacto. De rodillas le deslicé el tanga por las piernas y empecé a besar suavemente aquel vello recortado, mientras le introducía los dedos, mojándola cada vez más. La lengua empezó a jugar con sus labios, su reparación cortada, decidí sentarla en una silla y apoyé sus piernas por encima de mis hombros. Totalmente librada a mí, acaricié su clítoris con mi lengua y empezó a estremecerse.
-"Una gran idea esto del piercing en la lengua..." dijo Deborah estremeciéndose a cada movimiento que hacia.
Con los dedos, mi boca y mi cuerpo empecé a acariciarla. Nos fuimos a la cama y me tumbó de espaldas.
-"Te voy a sorprender" dijo Deborah. Estaba realmente mojada de ver la reacción de mis caricias en su cuerpo, pero más aun cuando ella empezó a lamer mi cuerpo, mientras sujetaba mis brazos contra el colchón, totalmente inmóvil ella me besaba y empezó a bajar por mi espalda. Me estuvo acariciando con los dedos. Deslizó su lengua por los labios y la introdujo, moviéndola al ritmo que mi cuerpo impuso. Estaba cachonda. La deseaba mucho. Me puse encima suyo y sentí el cuerpo de otra mujer totalmente pegado al mío. Estabamos tan mojadas que no fue difícil encontrar la manera de sentir sus labios y su clítoris totalmente pegados al mío, empezamos a deslizarnos al mismo movimiento, al mismo ritmo... fue increíble, estaba enloqueciendo de placer. A un ritmo intenso y sin cesar nos corrimos una y otra vez. Mojadas y exhaustas de placer nos besamos y volvimos a besarnos...
Abar
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