Ida y Vuelta (capitulo II)
 
Es lunes y de noche, pasaron ya tres días de aquel encuentro. Estoy sola en casa mirando la televisión, de pronto haciendo zaping me detengo en un canal codicionado donde están pasando una película con escena de sexo y mirándola recuerdo que eso que allí está pasando lo viví con vos y comienzo a extrañarte. Apago la TV, es tarde y ya tengo que acostarme.

Trato de dormir y no puedo. Mi cuerpo está despierto, estoy cansada pero mi mente trabaja. Doy vueltas en la cama y al rozar mi cuerpo con las sábanas de raso siento una rara sensación. Prendo la luz, tomo el control de la TV y pongo nuevamente el canal 52, están dando propagandas y las miro atentamente, me levanto voy hacia al living, abro el vajillero, tomo una copita y me sirvo un poco de licor de huevo.

Al tomar el primer sorbo esa sensación de espesura en mi garganta me recuerda el sabor de tu semen que desparramaste sobre mí cara y se deslizó hasta mi boca. Estoy excitada. Pienso en la próxima vez y quiero sorprenderte.

Me dirijo a mi habitación abro el cajón de la cómoda y busco entre la ropa interior los conjuntos con portaligas, son tres: negro, rojo y violeta. No sé cuál me pondría entonces me dispongo a probármelos. Todos me gustan pero quiero algo que te "enloquezca", entonces  me decido por el segundo que es el negro: muy atrevido y más que sugestivo ¿me animaré a usarlo? ¿por qué no? para esta altura vos ya sabrías como soy.

Me dispongo a guardar la ropa y de repente me miro al espejo. Tengo puesto el conjunto rojo me acerco y con mis manos siento al tacto el encaje del corset. Con mis dedos recorro las ligas hasta llegar a las medias cortas al tono del conjunto. Me las acomodo me doy vuelta y miro como me queda de atrás la bombachita... me gusta.

Frente al espejo comienzo a tocarme y me desprendo uno a uno despacito los ganchos a presión de la parte delantera del corset y quedan al descubierto mis senos pulposos. Mis pezones están duros y un temblor pasa como ráfaga en mi cuerpo que siente mis manos como si fueran tuyas. De pronto me encuentro masturbándome enloquecida, desenfrenada mientras mi lengua recorre el espejo dando besos a mi imagen. Me refriego, mis senos se pegan y se agrandan, se aplastan y se enfrían. El vidrio se empaña con mi respiración acelerada y entrecortada.

Vibro, sudo, vuelo, mi mente está lejana, quién sabe en qué nube o en qué punto del espacio. Sin darme cuenta mientras llego al orgasmo te nombro... Estoy muy mojada siento como se contrae y se afloja mi vagina, siento su dilatación y pequeños golpecitos como si fueran latidos. Mi cara refleja placer, estoy transpirada, mi pelo está pegado en mi cara y comenzó a rizarse con la humedad.

Siento que te necesito. Siento que te extraño. Siento que quiero estar con vos. Siento que voy a poder dormir tranquila.

... 13:35 del día miércoles suena el teléfono, sos vos. Con alegría te atiendo y hablamos mucho, me doy cuenta que nuestra química va mucho más allá del sexo. Te conozco hace muy poco, pero te conozco mucho.

No sé si contarte con las ansias que espero un mensaje tuyo, no sé si decirte cuánto te deseo y de pronto todo lo que pienso lo escucho de tu boca. Es increíble darse cuenta que pensamos casi lo mismo, que sentimos y queremos lo mismo.

La conversación me lleva a contarte lo que me había pasado la noche del lunes y me confesas que mientras me escuchabas habías tenido una erección. Eso nos provoca la necesidad de sentirnos nuevamente entonces en ese preciso momento arreglamos otro encuentro...

- Mara -
 
 

Son las 3 de la tarde. Pienso en vos. Me doy cuenta que al hacerlo me excito y pienso todo lo que pasamos hasta ahora. Tendrás límites? Eso me da más fuerza y te llamo. Me atendés contenta y ansiosa. Te propongo vernos a la noche y aceptas. Un amigo me presta su departamento para nuestro encuentro. Te doy la dirección coordinamos la hora del encuentro.

Corto y llamo a la florería. Pido un ramo de jazmines y te lo envío. Compro un buen vino blanco y emprendo el viaje. Horas más tarde tocas el timbre. Abro la puerta y te veo radiante, me agradeces las flores y me decís:

- Pasé por un video y tuve ganas de compartir una película con vos, es una de suspenso, te gusta?

- Por supuesto que sí -  te contesto.

Cerramos la puerta y nos fundimos en un largo beso. Se te nota la ansiedad y el deseo contenidos en esos ojos tan expresivos. Pedimos algo de comer y nos tiramos a ver la película. Las escenas pasan rápidamente por nuestros ojos, vos te pones nerviosa y me abrazas  fuerte, como representando lo que pasa por la televisión. Yo ardo sintiendo tus pechos, tocando tus manos, sintiendo tu perfume... Pongo pausa, te empiezo a tocar, nos desnudamos... Voy a buscar el vino y el ramo de flores. Tomo una y, suavemente, la paso por tu cuerpo, haciéndote cosquillas con las hojas. Me detengo en tu clítoris y juego, juego. El roce tan leve te desespera, empezás a gemir. Me pedís que pase mi lengua, que te toque, que haga lo que sea. Tomo la botella de vino y empiezo a tirarte gotitas, las beso, te mordisqueo. Tomo la botella y la meto un poco en tu sexo, dejo que entre el vino, saco la botella y te paso la lengua. Hago que te pongas en cuclillas y bebo ese néctar de alcohol y sexo, me desespero, te tomo la cabeza y te llevo suavemente hacia mi sexo  para que lo chupes hasta el fondo, estoy desesperado... quiero penetrarte, abro tus piernas y meto mi pene en tu sexo casi salvajemente, entro y salgo, te tomo las muñecas y te sigo besando, no doy más... entre gritos y jadeos luego de unos minutos acabo dentro tuyo y posteriormente saco mi sexo y hago que lo beses, que pases la lengua y saborees la mezcla tuya, mía y el vino blanco... Nos dormimos exhaustos... sobresaltados nos despertamos con la luz del día.

- Querés quedarte conmigo el fin de semana?- vos accedes casi sin pensarlo.

- Tengo una idea loquísima: te invito a pasar el fin de semana en mi velero...

Vos al borde de la risa me decís

- .. ya estoy jugada, juguemos...-
 

Gus

Volver al Indice