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Aquel día me traía recuerdos de la infancia. Aquella visita a las Cavas de Champan la había hecho hacia unos 20 años, recuerdo que después me pase todo una tarde intentando hacer la redacción que nuestro profesor no pidió. Esta vez era diferente. Ibamos un grupo de unas diez personas que habíamos sido invitadas a visitarlas. Las instalaciones de principio de siglo tenían la hermosura de las curvas del modernismo. Una Gran nave de ladrillo rojo era la entrada que permitía acceder a su interior. Mientras esperábamos en el patio para iniciar la visita me fije en ti. Estabas allí, con una amplia sonrisa siendo el centro de atención de todos los que estabamos allí. Tu vestido negro solo cubría tus piernas por encima de las rodillas, Tus hombros estaban desnudos, tus zapatos de tacón te estilizaba la figura. Tus gestos y movimientos estaban llenos de encantos. No dude en acercarme a ti cuando llego el guía.
Avanzamos por un largo pasillo flanqueado de antigua maquinaria para el embotellamiento del cava. El olor amargo del vino lo inundaba todo. Tu te diste cuenta enseguida de mi insistencia por seguir tus pasos y estar cerca de ti.
"Vamos a visitar los largos túneles de estas cavas. En ellas reposan durante un año todas las botellas de nuestra producción" El guía no dejaba de hablar mientras nos invitaba subir a un pequeño tren descubierto. Cuando nos toco el turno de sentarnos, busque el ultimo asiento del vagón y tras dejarte subir, no dude a sentarme al lado tuyo. El tren empezó a avanzar por unos pequeños raíles. El asiento de madera era duro y el traqueteo nos movía y notaba como tu brazo rozaba con mi brazo. Mientras el guía explicaba la antigüedad de las instalaciones yo no dejaba de mirar tus piernas que apenas se veían en la oscuridad del túnel. El tren avanzaba por una leve pendiente que no llevaba a unos metros bajo la superficie. El túnel estaba oscuro y rezumaba humedad, el olor del vino nos recordaba en cada momento donde nos encontrábamos. Una bombilla cada 20 metros iluminaba mortecinamente nuestras caras al pasar a su lado. Apenas atendía a lo que decía el guía. Mis ojos te buscaban. El movimiento del tren hacia que tus pechos se movieran rebosando por tu escote.
"- Como se mueven!! " Dije espontáneamente mirando tus pechos.
"- Como se mueve el tren." Contestaste sonriendo.
"- Si, si, el tren, como se mueve el tren. " Conteste un poco turbado.
Tu mirada cómplice me tranquilizo, por un momento tuve la sensación decir aquello que realmente piensas pero que tienes que dejar para tus adentros. Estire mis piernas en el pequeño espacio que había hasta el asiento delantero y pase mi mano por el respaldo sin tocar tu espalda.Pero tu sabias que tenia el brazo detrás de tu espalda. Delante de nosotros de dos en dos y sentados, veíamos las cabezas del resto del grupo, y delante de todo, al mando del vehículo, el guía que no paraba de contar historias de los primitivos propietarios. El túnel se alargaba y no se distinguía su final. Por unos momentos me acordaba de aquellos trenes de la infancia que entrabas con el temor de que la bruja te diera un escobazo. La larga hilera de bombillas que se perdía por la pared del túnel empezó a parpadear.
- No se preocupen, la instalación eléctrica es la primitiva y la humedad afecta a los cables. ¿A alguien le da miedo la oscuridad?. La pregunta se queda sin contestación en el mismo momento que todo se quedo a oscuras. La completa oscuridad me hizo buscar el contacto con tu cuerpo, tu reaccionaste de la misma forma acercando tu hombro contra mi cuerpo. Mi mano subió por el tirante de tu vestido hasta rozar el hombro. El faro del tren se encendió iluminado el túnel, pero el resto del vehículo siguió en la penumbra. Cuando mi brazo empezó a envolverte, el tren entraba en un recinto iluminado. Tu me miraste tan contrariada como yo cuando nos apartamos separando nuestros hombros.
"- Ya hemos llegado. Estamos a 50 metros de profundidad." El tren se detiene y el guía nos invita a bajar del vehículo. La humedad y el olor a cava es más intenso. La gran sala esta llena de vagones cargados de botellas de cava que esperan salir a la superficie. Una gran plaza comunicaba con unas largas galerías poco iluminadas. En su interior unas bancadas de madera soportaban las botellas de cava que estaban fermentando. Iniciamos el recorrido a pie. La temperatura era agradable, pero la humedad era muy alta.
Nos detuvimos ante una de una galería. todos se arremolinaron alrededor del guía que mostraba el proceso de fermentación enseñando una botella. Yo me aparte hasta ponerme a tu lado que observas las explicaciones desde lejos. Imperceptiblemente los dos nos movimos buscando el contacto de nuestros cuerpos. Me puse detrás de ti . Con tu espalda buscabas el contacto con mi cuerpo. Primero solo fue un instante en el que nuestros cuerpos se rozaron. Después tu espalda se acomodo en mi pecho y los dos presionamos para hacer el contacto más intenso. Mientras olía tu pelo y notabas mi aliento en tu cuello, mis manos rozaron tu cadera. Giraste la cabeza hasta que mis labios alcanzan el lóbulo de tu oreja. Solo fue un pequeño beso pero que mis labios quedaron sensibilizados por el calor de tu piel. Tus manos las tenias cruzadas bajo tus pechos y aguantando tu bolso. Mi corazón se acelera, oigo los latidos como retumban dentro de mi cuerpo. Mi boca empieza a estar seca. Tu con tu culo lo acomodas en mi vientre. Sé que estas percibiendo la dureza de mi excitación. Me muevo frotando mi pene escondido por tu culo. No puedo mas.......
"Me gustaría tomar unas fotos" Dije en voz alta y casi desafinada mientras me apartaba de ti y sacaba el trípode de mi equipo fotográfico. Todos se giran y ven como saco de mi bolsa mi cámara fotográfica.
"Puede hacer todas las fotos que quiera pero no se vaya muy lejos, se puede perder" me dice el guía tras dejar la botella que tenia en sus manos y empezar a avanzar por la galería. El grupo avanza por el pasillo flanqueado de botellas tu dudas entre seguir a los demás o quedarte. Te giras y yo con mi mirada te invito a quedarte. Pongo la cámara sobre el trípode y miro por el visor... veo que avanzas hacia mí. Levanto mi cara de la cámara y encuentro tu cara delante de mí. No resisto la tentación de acariciar tus labios con los míos.
El grupo desaparece tras girar por alguna galería próxima. Si dar casi tiempo a apartarme de la cámara te lanzas con tus brazos pasándolos por mi espalda y frotando tu boca contra la mía, nos sumimos en un apasionado beso. Noto como tus pechos se aplastan en mi cuerpo. Mis brazos te rodean y con mis manos sigo el contorno de tu espalda hasta llegar a apretar tu culo contra mí. Nuestras bocas resbalan entre la saliva. Nuestras lenguas se acarician. Mis manos suben la falda del vestido y acaricio tus glúteos por encima de tus sedosas bragas. Sin separar nuestros labios tu mano se desliza por mi vientre y hábilmente baja la cremallera de mi pantalón e introduces tu mano hasta asir mi pene. Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando tu boca baja por mi barbilla y mi cuello. Noto tu aliento por encima de mi camisa mientras empiezas a agacharte. Mi pene es liberado de los calzoncillos y lo sacas por la bragueta de mi pantalón. Tu cabeza alcanza mi vientre y casi de rodillas te llevas mi verga a tus labios. Primero la lengua hace círculos por el glande, acaricias el frenillo con la punta de la lengua mientras tu mano rodeando todo el miembro empieza a batirlo. Tus labios rodean y recorren el tronco saborenandolo. Tu mirada turbadora y alegre me excita mientras veo como en tu moflete se marca la forma de mi pene. El calor de tu boca me produce un intenso placer. Tus caricias rítmicas con tu mano hacen que pequeños gemidos de placer salgan de mi boca. Mi pelvis se mueve por espasmos de placer mientras miro fijamente a la débil bombilla que nos ilumina. Con la otra mano acaricias mis testículos y la hundes en mi glúteo acariciando mi ano. Mi corazón no deja de lanzar cataratas de sangre que hinchan mi miembro dentro de tu boca cálida. Busco con mis ojos un lugar donde poderte hacer el amor. Te separo de mí cuando más placer arrancabas de mi verga y cogiéndote de la muñeca avanzamos por la galería. Mi pene esta fuera del pantalón erecto y excitado. Tu aprovechas para escupir un pelo rizado negro que había quedado en tus labios.
Un grupo de cajas de madera apiladas pueden servir para nuestro propósito. Cogiéndote de la cintura te volteo cojo tu pierna y la pongo sobre una caja de madera. La otra pierna en el suelo. Levanto tu falda. Tu apoyas los brazos extendidos sobre una caja mayor que hace de pared. Mi boca besa tu culo, con las manos separo la braga y mi lengua estirada separa los labios de tu sexo. Hundo mi cara en tu sexo, con el sabor metálico de tus jugos. Mi cara queda impregnada de tu néctar. Mi lengua arranca caricias alrededor de tu clítoris hinchado como un garbanzo. Te mueves flexionando las piernas y apretando con tus manos mi cabeza contra tu sexo. Mientras sigo bajo tus piernas los latidos de mi pene me recuerdan que tenemos poco tiempo. Me incorporo y desde detrás de ti, paso mi verga por tu sexo buscando tu vagina. Tu me ayudas con tus dedos introduciendo el glande. Empiezo a presionar llenándote con mi tronco caliente y duro. Me empiezo a mover haciendo que mi verga se deslice por tu vagina entrando y saliendo con fuerza. Mis manos alcanzan tus pechos desde los costados de tu cuerpo. Los aprieto por encima del vestido. Tu con tu culo buscas acomodar mi pene y entre los dos marcamos un ritmo que casi nos hace olvidar donde estamos. Bajo mi mano por el vestido. Busco tu entrepierna y con el dedo anular exploro tu pubis hasta alcanzar tu clítoris. Sin dejar de penetrarte mi dedo frota tu clítoris y mi boca besa tu cuello. Nuestros cuerpos se tensan de placer. Mil sensaciones nos recorren. Tu vagina aprieta mi pene. Al unísono empezamos a gemir de placer ante lo que se aproxima. Mis piernas tiemblan, Mi vientre vibra y mi pene palpita dentro de tu vagina. Contienes la respiración, aprietas con fuerza tus manos sobre la madera y cuando notas como mi semen caliente se estampa en el interior. Mis movimientos se convierten en bruscos y espasmódicos mientras lleno tu sexo de mi semen. Aprietas los dientes y dejas que el placer que llena tu cuerpo explote en una larga descarga eléctrica. Mientras mi pene empieza a flojear dentro de ti, te beso detrás del oído.
El ruido de unos pasos lejanos nos avisan de la pronta llegada del grupo. Nos separamos. Pones tu pierna en el suelo, que casi se ha quedado entumecida por la posición arreglas tu vestido mientras nuestras respiraciones se calman. Nos ponemos a los lado de la maquina mientras vemos como se acercan los demás.
Aquí no a pasado nada parece, pero el pequeño hilo de semen que baja por tu muslo te recuerda los momentos que acabas de pasar.ALATRISTE
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