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Esta noche hemos salido José y yo a cenar solitos, algo que no ocurre muy a menudo por los niños, pero nos lo hemos pasado pipa. Primero nos hemos tomado unas cervecitas bien frías en un bar y me he pasado los tres cuartos de hora acariciándole la polla mientras hablábamos de nuestras cosas, y de vez en cuando le recordaba, como te corras vas a salir de aquí manchado porque no te voy a dejar que te limpies, pero me ha aguantado como la máquina que es, y lo digo porque José tiene un aguante que en pocos hombres de los muchos con los que he estado he encontrado, hemos llegado a estar una hora y media follando y mi niño aguantando el orgasmo mientras que yo ya me había corrido seis o siete veces. Bueno, luego nos hemos ido a un italiano porque nos gustan las pizzas con locura y José se ha comido su pizza con una mano porque con la otra no ha dejado de acariciarme el coño no muy disimuladamente, y el camarero, un hombre de unos cuarenta y cinco o así, calvo y bastante atractivo, no dejaba de mirarnos y se tiene que haber puesto muy cachondo porque algo se le insinuaba en el pantalón.A mí me ha puesto muy cachonda José y el camarero cachondo, pero muy, y le he dicho a José mientras le agarraba la polla que si le apetecía hacer un trío con el camarero, a lo que me ha respondido que a ver cuánto tardaba en convencerlo. Pues lo que tarde en decírselo, tonto. Y si está casado y no quiere? porque lleva anillo. Ya verás, le he dicho.
He llamado al camarero y en voz baja y muy sensual le he dicho, cómo te llamas? Se llama Javier. Oye, Javier, cuando acabemos de cenar mi marido y yo nos vamos a ir a follar a casa hasta caer agotados (teniais que haberle visto la cara... cómo me ponen estas situaciones) y me preguntaba si quieres venir con nosotros para que entre tú y él me folleis hasta reventarme, te apuntas?
Pero no me ha respondido. Se ha ido con una cara que era para hacerle una foto.A los dos o tres minutos ha vuelto y me dice ya repuesto y en un tono profesional que me ha hecho mucha gracia, disculpen, termino a las doce y media o una, pero deberé marcharme a eso de las cuatro. Y le digo claro, cariño, a la una o así te recogemos en la puerta.
Pues hemos terminado de cenar ya más tranquilos y nos hemos ido al pub de enfrente a tomar una copa mientras hacíamos tiempo, aunque se nos ha pasado muy rápido y cuando nos hemos dado cuenta era la una y cuarto. Hemos salido y Javier estaba esperando, lo hemos llamado y hemos cogido un taxi para ir a casa, José se ha montado delante por iniciativa propia y Javier detrás conmigo.
Hemos tardado unos diez minutos o así en llegar y mientras yo le he hecho a Javier lo que le había hecho a José en el bar, se le ha puesto dura en seguida, ha empezado a respirar agitadamente pero tratando de disimular porque se notaba que le daba un poco de corte, así que le he bajado la cremallera, se la he sacado y he empezado a hacerle una paja y a tocarle los huevos. Me he dado cuenta de que iba a correrse pronto si seguía porque estaba muy muy excitado, así que he seguido porque mejor que se corriese ya a dejarlo y que en casa se corriese en cuanto empezásemos. He seguido haciéndole la paja echándome saliva en la mano disimuladamente como yo sé hacerlo y en medio minuto Javier estaba tosiendo para disimular los gemidos de que se estaba corriendo, y parte de su leche se ha quedado en el techo del coche!!, y también ha caído sobre su pantalón y mi mano. Me ha impresionado la potencia de ese chorro de semen...Ya en casa se la he chupado a los dos a la vez, me han comido el coño y el culo, me han follado los dos a la vez, José por detrás y Javier por delante primero y después han cambiado, pero le he pedido a Javier que se corriese en mis tetas para sentir ese chorro de semen que tanto me había impresionado, y ha sido algo alucinante porque parecía un chorro de agua a presión, y esto a José me ha dicho después que le ha dado mucho morbo, pero yo ya me había dado cuenta porque me ha cogido la cabeza justo después, me ha abierto la boca y me la ha follado como un loco hasta que se ha corrido dentro y me lo he tragado enterito y se la he repelado.
Como ya eran las tres y poco le he preguntado a Javier si quería darse una ducha o lavarse y se ha lavado, no ha querido ducharse, pero lo que sí ha hecho ha sido limpiar un poco la mancha de semen de su pantalón.
Es curioso porque entonces me he dado cuenta de que no llevaba el anillo que le habíamos visto en el restaurante, pero nosotros no le hemos preguntado si estaba casado o no, eso es cosa suya.
Maria Lasciva
http://marialasciva.blogspot.com
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