Reconociendo a Lucía
 Ranita Bonita
Ella se llamaba Lucía no sabía nada de mí es más, creo que nunca se había fijado en mí, lo cual era lo más probable para una chica de su edad. Pero yo la veía por todas partes, coincidíamos en el metro, un tramo de camino a casa, por las tardes cuando volvía al instituto para actividades extraescolares..

Lucía iba al instituto que se encontraba cerca de mi trabajo. De ahí que desde el día que la vi por primera vez, se quedara grabada en mi mente y no pudiera olvidarla. Siempre me las apañaba para verla en los recreos.
 
Un día nos llamaron de su instituto para encargarnos las pruebas de reconocimiento sexual que les hacíamos todos los años a los chavales de último curso antes de comenzar la universidad. Nos llamaban para hacer los reconocimientos de ginecología y urología.

Mi superior me dijo que este año nos tocaba a nosotros y que teníamos que comenzar al día siguiente. Fuimos al instituto para ver donde quería el director hacer los reconocimientos y para repartir a los chicos en grupos, etc. Al final quedamos en que los chicos  y chicas irían al centro de salud, porque teníamos allí los medios necesarios y no perderían mucho tiempo ya que estaba justamente al lado.

Al día siguiente comenzamos con los reconocimientos, eran chicos de 17 años o que rondaban esa edad, les reconocíamos completamente y a continuación les dábamos información sobre las relaciones sexuales y de los métodos anticonceptivos para que tengan conocimiento de ello. Las pruebas se ha cían previo consentimiento de los padres o bajo la responsabilidad de los alumnos si ya eran mayor de edad.

La mañana surgía tranquilamente, iban pasando chavales y chavales tanto a la consulta de los chicos como para mi consulta y a todos les comentábamos lo mismo y les resolvíamos algunas posibles dudas que les surgieran. De repente, me quedé un poco parado cuando vi entrar por la puerta a Lucía.
 
Estaba preciosa. Llevaba puesto su uniforme del instituto y con dos coletitas que hacían que su cara pareciera más atractiva aún. Tenía el pelo castaño claro y sus ojos eran azules. Era delgadita, bueno, tal vez un poco rellenita.

Ella estaba un poco nerviosa, y de su boca salió un tímido "Hola", al cual respondí muy alegremente:

- Vamos a ver Lucía, (ahí descubrí su nombre), estás nerviosa? No te preocupes que solo vamos a ver cómo te encuentras.

En ese momento, llamaron a la enfermera, por un asunto de importancia y me dijo que volvería en una media hora. Yo sin duda me alegré de quedarme a solas con Lucía.

Cuando fui a reconocerla, de repente ella me dijo:

- "Me suena mucho tu cara, creo que te he visto en algún otro sitio, podría ser, verdad? Posiblemente en el metro o de camino a casa.. Nunca olvidaría una cara como la tuya."

- Me dejó realmente sorprendido. Le dije: " Si, puede que te haya visto en esos sitios". (Si ella supiese).

Le dije que se tenía que quitar la camisa que llevaba y también el sujetador. Ella se quitó la camisa sin problema, pero el sujetador le costó un poco más.

- No tengas vergüenza, no pasa nada - dije. Pero para mi sorpresa, ella me dijo:

- No, no me da vergüenza, es que prefiero que me lo quites tú.

Sin duda sabía como dejarme helado, me miraba con cara de querer follarme, muy sensual. Pero ella solo tenía 17 años y yo 32. Sí, es cierto que yo estaba deseando pero, era mi puesto de trabajo y no podía arriesgarme.

Se lo desabroché, y miré sus tetas que estaban muy bien. Redonditas y sonrosadas, con unos pezones grandes y excitados. Yo se los tocaba de una forma muy profesional. Pero ella, se veía que no quería salir de allí sin que me la follara.

- Doctor, hace un poco de frío aqui.. No podría calentarme?? - dijo-.

Sin darme cuenta, ella ya me había cogido las manos y las había puesto en sus tetas, tocándolas circularmente como ella me estaba guiando. Me estaba poniendo cachondo, ella pasó su lengua por sus labios y me dijo:

- Crees que no me he estado dando cuenta de que me mirabas por la calle?? Sé que te gusto y que quieres follarme, así que, aquí me tienes.

Yo ya no podía más, le quité la falda de su uniforme, le bajé las braguitas que tenía y empecé a reconocerle su coño, es decir, a chupárselo. Era pequeño, rosadito también, muy caliente le metí un dedo entraba bien y ella empezaba a gemir, yo la recosté sobre la camilla, y mientras con una mano le metía dos dedos en el coño, con la otra le tapaba la boca para que no gritara demasiado alto y no pudieran oírnos.

Ella comenzó a mover su coñito sobre mis dedos mientras nos besábamos. Era magnífica!! Me quité la bata, me bajé los pantalones y le indiqué que me la mamara. La tenía muy tiesa, ella estaba poniéndome muy caliente, le agarré de la cabeza e hice que se la tragara entera. Chupaba como si se tratara de una piruleta. Ella no paraba de gemir. La levanté, le dije que se agarrara a la camilla con sus brazos. Iba a metérsela toda en su coñito húmedo.

Le metí la polla en su coño, se la metí de golpe, no tuve ningún reparo en hacerlo o en pensar que podría ser virgen. Se le escapó un grito. Estaba bien corrida, yo se la metía muy despacito al principio y poco a poco iba aumentando la rapidez. Ella cada vez disfrutaba más. Era tremenda, la cogía de sus caderas y la apretaba hacia mí. Gemía, no paraba de gemir. Estaba muy cachonda. Se agarraba fuertemente a la camilla o a mi brazo.

Después, me tumbé en la camilla y le dije que se subiera en cima de mi polla y que me la follara así. Comenzó a saltar, cada vez la sentía más, para mi estaba siendo un sueño cumplido. No podía parar. Nos encantaba. Cada vez me la follaba con más fuerza y yo se la clavaba hasta atrás.

La aparté y le dije que me la chupara de nuevo, estuvo majándomela desde los huevos hasta la punta durante un buen tiempo. Como chupaba la zorrilla. Era lo mejor:

- Así, sigue así.. iTe gusta verdad zorrilla.

- Me moría por mamártela,  yo también lo estaba deseando.

La levanté de nuevo, la acosté sobre la camilla, levanté sus dos piernas y las puse sobre mis hombros se la metí en su coño empapado y se extremeció. Estaba a punto de correrse, no aguantaba más estaba medio mareada. Yo cada vez, tenía más ganas de follarla. Iba a romperla en dos. Cada vez, le apretaba más fuerte la polla en su coño.

De pronto, se puso a gritar fuertemente, se estaba corriend o. Le tapé la boca con una de mis manos, y de pronto se la saqué de su coño bien corrido, me dirigí a su boca, se la metí enterá y me corrí dentro. Hasta que no se lo tragó no se la saqué.

Nos miramos y ella me dijo que le había encantado, que había sido mucho mejor el segundo polvo que le habían echado en su vida en vez del primero. Me sorprendí y le dije que estaaba muy guapa. Nos vestimos, le dije que ya le avisaría para comunicarle los resultados de los análisis. Me besó, me guiñó un ojo y salío.

Dos semanas después me presenté en la puerta de su casa, no estaban sus padres, le dije que venía a entregarle los resultados de su reconocimiento. Me hizo pasar, subimos a su habitación y me la tiré allí mismo otra vez. Le prometí que su tercera vez iba a ser mucho mejor que la segunda. Lucía es maravillosa.
 

Ranita bonita
 
 

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