El anuncio
 por Poeta del sexo
El anuncio lo decía muy claro: “se busca hombre entre 30-33 años para relación esporádica con mi mujer, interesados llamar al numero adjunto”. Nunca había llamado a nadie para estos fines, pero llevaba un tiempo necesitando algo nuevo en mi vida sexual, y me decidí por este anuncio en una conocida revista de clasificados.

Quede con el anunciante al día siguiente. Cuando me presente en el lugar elegido, me encontré con un señor de unos 50 años, muy bien vestido con traje y corbata. Después de presentarnos, rebusco entre sus bolsillos y me enseño un retrato de su mujer Belinda con un rostro muy lindo, su cuerpo no se veía pero se intuía que seria acorde a su belleza. Decidimos vernos en su casa el fin de semana siguiente, sin más preguntas por ninguno de los dos, nos despedimos cordialmente.

Llegue a la dirección que me habían indicado, el mismo señor me abrió la puerta, pase y tomamos un café, charlamos durante unos minutos, me dijo que su señora era algo especial y mucho mas joven que él, que el ya no tenia el vigor de antes y no podía satisfacerla por eso habían acordado hacer esto siempre que ella lo necesitara, que su relación era así, que él la quería y ella a él, pero quería verla feliz y si ella lo necesitaba, allí estaba él para darle su felicidad… yo no pregunte, me dirigí hacia la habitación que me señalo  y abr la puerta.

Lo primero que vi fue una cama enorme coronada por una gran imagen de una virgen, el techo estaba todo recubierto de espejos, al fondo vislumbré una silueta de mujer, llevaba una albornoz oscuro, me indico que me fuera desnudando y introduciéndome en la cama, así lo hice.

Ella se acerco, se deshizo del albornoz, llevaba un tanga minúsculo y sus pechos quedaron al descubierto, eran grandes y firmes coronados por unos pezones  rosados que estaban deseando ser tocados, se introdujo en la cama y se deshizo del tanga. Se acerco a mi cuerpo y me dijo dos cosas: “tu estas aquí para satisfacer mis deseos, así que obedece sin rechistar entendido”, hice un gesto con la cabeza afirmando.
Se revolvió entre las sabanas y note como sus manos cogieron mi pene, primero subió y bajo lentamente sus manos alrededor de mi polla que estaba ya bastante abultada, después la introdujo en su boca, note algo raro que rozaba con mi pene, era un piercing en su lengua, era una sensación nueva y agradable, la mujer sabia lo que hacia, era una experta haciendo mamadas, estaba apunto de correrme en su boca, así se lo indique y me dio vía libre, un caudal de leche inundo su boca, ella seguía lamiendo mi polla, se relamía los labios.

Ahora era mi turno, me indico que debía comerle el coño con ganas y energía, me fui deslizando entre las sabanas y me dispuse a introducir un dedo buscando su clítoris, note algo que sobresalía, también allí había algo extraño, estaba vez eran dos piercings, fui introduciendo un dedo y jugando con mi lengua alrededor de su coño totalmente depilado, estaba muy lubricado, los jugos eran salados y ella gemía sin parar, se notaba que estaba haciendo mi trabajo bien, abría los labios vaginales, introducía mi lengua y algún dedo para que ella disfrutara…

De repente, oímos un ruido, nos incorporamos los dos y vimos a su marido totalmente desnudo con su pene erecto, ella  le miro y el se introdujo en la cama, yo estaba sorprendido por la situación. Ella se coloco encima de él y se introdujo el miembro en su coño, cabalgo durante dos minutos y su marido le hizo un gesto y sin más se corrió dentro de ella. Se volvió a colocar el albornoz y salio de la habitación sin mas.

Yo no entendía nada, ella se acerco y me susurro: “mi marido tiene un problema, su polla solo aguanta erecta unos minutos, él nos estaba viendo desde otra habitación y cuando se pone a tono viene, me penetra y se va, ahora es tu turno, no creerías que te dejaría así verdad “, soltó una carcajada.

Yo estaba alucinado con la situación pero me daba igual, antes que pudiera soltar palabra, ella ya se había introducido mi polla en su coño y cabalgaba como una loca, sus glúteos golpeaban mis huevos bruscamente

Y yo cogí sus pechos y los manoseaba con firmeza extrema, ella gemía y cada vez mas, cambiamos de postura, le abrí las piernas todo lo que pude y introduje nuevamente mi polla en aquel coño, la sensación de notar los piercings era algo extraño pero muy sensual y me daba un placer diferente… iba a correrme y ella cogió mi polla y se la introdujo en su boca, se trajo toda la leche sin desperdiciar gota alguna, se puso el albornoz y desapareció en la oscuridad de la habitación.

Cuando me hube repuso, me vestí y salí de la habitación, su marido me estaba esperando, me tendió la mano me dio un sobre y me cerro la puerta en las narices. Cuando abrí el sobre, había una nota “gracias por hacernos felices a los dos”.
 
 
 

por Poeta del sexo
 
 

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