Relatos de Julia
 por Morgana
Me llamo Julia, y os voy a relatar una aventura que tuve hace unos meses. Todo empezó como un juego, un día entré en un chat de Internet y nos conocimos. Él se llama Ander y es de un pueblo de Bilbao yo vivo en Cáceres Casi todos los días chateábamos y nos íbamos contando nuestros pensamientos y poco a poco nos fuimos haciendo amigos y cómplices de nuestras pensamientos eróticos.

Los dos estábamos casados, pero eso no nos importó pues teníamos los mismos pensamientos morbosos, yo sabía cosas de él que nadie sabía y lo mismo  él de mí.

Poco a poco me fue iniciando en la masturbación, cosa que antes, me era impensable. Todo lo que él me decía yo lo hacia y se lo explicaba al día siguiente y así nos excitábamos los dos. Él me daba como una tarea a realizar y cuando no me decía nada era yo la que le preguntaba, que era lo que quería que hiciese. Una vez nos propusimos masturbarnos el mismo día a la misma hora pensando uno en el otro, y llamarnos para contarnos las sensaciones que habíamos tenido. Fue una bonita experiencia  pero eso ya, os lo contaré en otro relato.

Aquello fue cada vez a más y no podíamos estar un día sin conectar y contarnos uno a otro las fantasías sexuales que teníamos.

Yo soy mayor, tengo 50 años, soy “ama de casa aburrida” con los hijos mayores y sólo he conocido a un hombre a mi marido que llevamos juntos más de treinta años.

El tiene 45 años, separado y con una pareja, una chica más joven que él y está esperando su primer hijo. Pero lo primero que él me dijo que la edad no era barrera, pues desde el Chat y hablando y contándonos nuestras fantasías no tenía edad. Así estuvimos bastante tiempo, hasta que un día el no podía más y dijo que me tenía que conocer, yo no quería pues eso implicaba ya, otra cosa, además vivíamos en ciudades diferentes de diferentes autonomías.

No se como sucedió que él vino a Cáceres y nos citamos en el parador.

Yo lo conocía él, pues me había enviado varias fotos, pero él a mi no. Sólo me había descrito como era, no muy alta, color de pelo castaño y no muy delgada, no gorda, pero un poco metidita en carnes. Así que sentada en el bar del hotel, lo vi entrar, y el corazón me dio un vuelco, lo reconocí enseguida, claro..

El se puso a buscar, me puse de pié y él se acercó a mi Yo iba vestida como él me había pedido, zapatos de tacón altos, medias negras, falda de tubo negra y blusa blanca y un chal de color turquesa, color de mis ojos.

El pelo lo tengo en media melena castaño con mechas rubias.

Hola, bonita. Hola, dije y agaché la cabeza

El me levantó la cabeza poniendo un dedo en mi barbilla y directamente me besó.

Y me dijo- estaba deseando hacer esto desde hace mucho tiempo.

Nos dirigimos a recepción y recogimos la llave de la habitación que él había reservado

Subimos a ella, y por el trayecto, las piernas me temblaban, como si fuese una adolescente en su primer encuentro.

Ya en el ascensor, él sé dio cuenta y me cogió de las manos, se las llevó a los labios y volvió a besarme, diciendo. No temas, es nuestro deseo, lo pasaremos bien y disfrutaremos, no hay nada malo en ellos, ahora sólo existimos tú y yo, no hay nada entre nosotros ni compañero ni compañera.

Solo, pude decir, es que soy tan mayor!

No seas tonta, eres preciosa, además, me gustan las mujeres con experiencia.

Yo no tengo experiencia, tu me han enseñado mas de lo que yo sabia, contesté.

Pues ahora, lo pondremos a práctica. Y sonriendo abrió la puerta de la habitación y entramos.

Sin mediar apenas más palabras, se acercó a mí, empezó a besarme muy suavemente en los labios, mientras que con sus manos acariciaba mi espalda y empezó a besarme en el  cuello y en las orejas, mordisqueándolas y me iba abriendo los botones de la blusa, Yo le fui acariciando también y poco a poco nos fuimos sintiendo cada vez más calientes, hasta que ambos nos empezamos a besar dulce y sensualmente.

Me dio un pequeño empujó y caí de espalada en la cama con él encima..

Me iba metiendo su lengua en mi boca y me decía que rica y deliciosa eres. Puso sus manos sobre mi pecho y tropezó con mis pezones dándose cuenta que estaban duros.

Entonces me quito el sujetador y empezó a besar mis enormes pezones, diciéndome que eran deliciosos.

En ese instante me puse a gemir de placer y él empezó a pasar su lengua por ellos y de un tirón me bajo la falda, dejando a la vista un pequeño tanga y la medias. Entonces  le dije, sigues chupando, lámelos......Pero él se arrodilló frente a mi, y empezó a lamer todo mi cuerpo acariciando con sus manos mis piernas, las cuales por inercia cerré. Entonces, él me miró a los ojos y cogió por un lado el tanga y lo rajó y lo sacó por una de las piernas.

Yo ya me encontraba mojada. Entonces él se levantó y se desnudó, dejando ver una gran verga, ya toda tiesa y sonrosada.

Me levanto las piernas, y me las puso en el filo de la cama, de tal manera que él estando de rodillas, tenía mi sexo en su cara.

Me cogió las manos, a la altura de mis tobillos y me dijo: Me encanta tener tu coño en mi cara, tienes los labios mojados. Además, me gusta tu olor, hueles muy bien.

Sacó su lengua y tocó con ella mi clítoris, empezó a besarlo y me puse a gemir como una tonta, jamás había sentido una sensación tan rica, él seguía besándolo, y dándole con la lengua e iba metiendo la lengua dentro de mi sexo.

En un momento, él se apartó, y le dije, no, no pares, fóllame con tu hermosa lengua, entonces volvió a meter la lengua y me iba acariciando los labios exteriores y chupaba el clítoris como si de un pezón se tratará.

No sé que tiempo se llevó así, pero no quería que se terminase....paró un poco y me dijo.

Esto es sólo el principio, cariño, entonces, metió un dedo dentro de mi coño, sin dejar de lamer el clítoris. Y yo cada vez sentía más placer.

Le dije, Ander, esto es maravilloso, jamás he sentido lo que hoy estoy sintiendo contigo.

Levantó la cabeza, me miró con ojos burlones, y dijo, calla, este tiempo es nuestro y nada ni nadie, no va a impedir, disfrutar de nuestras fantasías.

De pronto, se subió sobre mi y me puso un polla, delante de mi cara y me la metió en la boca. Yo me puse a acariciarla con los labios, primero muy suave, después con la lengua, mientras con las manos acariciaba sus huevos.

Ander, también se encontraba a gusto. Pues iba diciendo, así, amor, así!
En ese momento tuve la necesidad de tener su sexo en mi boca, y sin pensarlo me la metí. En aquel momento no sentí responsabilidad alguna con aquella situación. Me sentí bien y que la chupaba bien.

De pronto, Ander, se movió y sin mediar palabra, me la metió con fuerza dentro de mi sexo. Y empezamos a follar como hacía mucho tiempo que no follabamos.

Gemía de placer en mi oído y también  yo en el de él, me gustaba su olor, olía bien. Sólo pensaba, en –sigue, sigue- y de pronto eyaculó dentro de mí al mismo tiempo que yo sentía un gran orgasmo, oh!, fue maravilloso, aún hoy cuando escribo estas líneas, me parece aún sentirlo.

No, no me arrepiento de nuestro encuentro, aún hoy siento su esperma resbalando por mis muslos, aquél calor placentero. Aquél placer no se quedó en aquél instante, se ha prolongado hasta hoy.

Aquella experiencia, ha tenido un sentido para mi, la recuerdo con gran placer. Cada vez que mi marido sale de viaje y él puede bajar al sur, nos volvemos a ver, a estar juntos, hemos tenido la valentía de ir muy lejos en nuestra historia de sexo. Colmamos todos nuestros deseos sexuales, nuestras fantasías, y después volvemos a nuestras vidas rutinarias.

Ander, si lees este relato sabrás que te quiero mucho, eres mi objeto sexual y yo el tuyo, y jamás nadie sabrá lo mucho que nos respetamos. Pienso en ti constantemente.

por Morgana
 
 

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