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- “Hola Espe, ¿Cómo estás?” Dije cuando mi amiga contestó al teléfono.- “ Anda, Nuria, creía que ya no me llamabas”. Contestó
- “ ¿Qué pasa, has estado todo el día húmeda, pensando en mi propuesta? La dije.
- “ ¡Qué tonta eres!” Respondió con una leve sonrisa.
- “ Sí, sí, tonta, ¿cuántos dedos te has hecho en lo que llevamos de día?”
- “ Mírala, que sí, vale, no te lo voy a decir. Venga ¿qué pasa el sábado?” Me dijo, algo nerviosa.
- “ Vaya sí que estás cachonda. pero que prisa tienes, ¿no quieres charlar un rato conmigo? A lo mejor te entran las ganas de hacerte un dedo, mientras hablas conmigo, sería muy excitante.” La respondí
- “ Vaya, que no vas a parar de hablar del tema, eh. Pues sí, estoy super excitada, pero llevo así desde que te fuiste ayer. Hoy no he salido de casa y no me he quitado el camisón, dejando mi sexo libre a las caricias del viento que entra por la ventana. Son las 6 de la tarde y me he masturbado cuatro veces”. Me dijo
- “ ah, sí” La respondí con voz entrecortada, me estaba poniendo muy cachonda. “ Pues a mí me está entrando un calor en todo el cuerpo que no puedo, me he quedado en ropa interior y el tanga está empezando a humedecerse”.
- “Umm, me estoy acariciando el sexo, por encima del camisón, apretando fuerte, con toda la mano....y con la otra me acaricio los pechos, mis pezones ya están muy duros y firmes...” Me replicó, con la voz cada vez más baja.
- “Ahh, sí, ahora te estoy mordiendo los pezones, muy fuerte, con la otra mano acaricio tu rajita húmeda, ¿te gusta?” Digo superexcitada..
- “ Uff, sí, me he subido el camisón y me estoy acariciando la rajita, imaginando que es tu húmeda lengua, ah, ah, me meto un dedo, y pienso que es tu lengua, que me está follando, ah, ah”. Contesta.
- “ Ohh, sigue, sigue, estoy a punto de correrme, me he metido tres dedos, ah, ah, mi coño está chorreando”. Dije.
- “ Tengo dos dedos dentro de mí y con la otra mano, me estoy pellizcando los pezones, no voy a aguantar más, me voy a correr..:” Contestó
- “ Sí, sí, córrete, yo me estoy corriendo, no aguanto, ah, ah, ah, ah......:” La dije.
- “ Ah, ah, yo también me corro, ah, ah, me...me...me imagi....no que es...en tu boca, ah, ah” Me dijo.
- “ Uff, que bueno, eh, vaya corrida tía, ahora sí que estoy cachonda” La dije.
- “ Joder, Nuria, esto es mejor que follar con un tío, ha sido alucinante, a ver si lo repetimos” Contestó.
- “ Cuando quieras, me llamas y si estoy en casa, lo repetimos. Pero a lo nuestro, ¿te apetece o no?" La dije
- “ Sí, sí, claro” Contestó.
- “ Bueno, pues el sábado, te vienes sobre las 4 a tomar café a mi casa, ya lo preparo yo todo”. La dije.
- “ Ok, putona, pues nos vemos el sábado a las 4” Dijo.
- “ Vale, bueno si quieres venir antes, puedes y calentamos motores, venga hasta el sábado”
- “ Anda guarra, hasta el sábado”.
Ya había quedado con Victor, el sábado para tomar café en mi casa. Apareció a las 3 y media. Le dije: “ hola, estaba deseando que llegaras” y me lancé a él como una loca en la misma entrada de mi casa, cosa que hice a propósito para poder abrir a Esperanza sin tener que dejar lo que estuviéramos haciendo. Nos besamos en la boca, y mientras jugueteábamos con nuestras lenguas, empecé a quitarle los pantalones de forma desesperada, estaba ansiosa por agarrar esa tremenda polla. Cuando ya tenía los pantalones y los calzoncillos en los tobillos, me puse de rodillas a chupársela. Todavía no la tenía muy dura, así que empecé a metérmela y sacármela rápidamente de la boca, hasta que endureció y creció hasta medidas inimaginables. Cuando ya la tenía bien dura, empecé a darle lametones en su rosado capullo primero, y luego desde los testículos hasta la punta.
Me quité la ropa y me senté encima de él clavandome su verga en mi húmedo coño, empecé poco a poco, a metermela y sacarmela despacio muy suave, cabalgando despacio, sintiendo como todos mis líquidos se impregnaban en su magnífico miembro. En ese momento sonó el timbre...... Sin descabalgar, abrí la puerta y allí estaba Esperanza, con una minifalda y una preciosa blusa, con los primeros botones desabrochados. Ni siquiera tuve la educación de decirla hola, directamente la metí la mano por debajo de la falda, y cual fue mi sorpresa que no llevaba braguitas. La dije. “ pero que zorra eres” y empecé a masajearla el sexo. A los pocos segundos ya notaba que sus labios se iban abriendo y mi mano empezaba a mojarse. Se apoyaba contra la puerta, porque le temblaban las piernas y los ojos se le iban hacia el techo. La introduje un dedo y después otro, y mientras subía y bajaba de la verga de Victor, mis dedos entraban y salían del coño de Esperanza.
Víctor debió cansarse de estar debajo de mí, así que me dió la vuelta y me puso a cuatro patas, momento que aproveché para tumbar delante de mí a Esperanza. Le quité la minifalda y dejé su sexo, brillante por sus líquidos, al desnudo. Mientras los huevos de Víctor golpeaban mi culo y me sujetaba fuertemente de las caderas para que no me escapase, yo aprovechaba para deleitarme con el sabor de los flujos que soltaba Esperanza. Mi lengua acariciaba todo su sexo, desde el ano hasta llegar a su clítoris, parándome en su agujero y follándola con la lengua. Esperanza no podía aguantar más, empezó a levantar sus caderas del suelo, como intentando meterme más en la boca, gemía con todas sus ganas, estaba claro que se iba a correr, y yo tenía muy claro que lo iba a hacer en mi boca. En cuanto, me llenó la boca con su corrida, sentí un orgasmo que recorrió todo mi cuerpo y que paró cuando oí la voz de Victor:
- “Muy bien, Nuria, tú ya has probado a tu amiga, así que ahora déjame a mí”.
Víctor me cambió el sitio, o sea que el se puso de rodillas a comerle el coño a mi amiga y yo me quedé fuera de juego, pero fue sólo un instante, pues me coloqué debajo de Víctor entre sus piernas y me metí toda su verga en la boca, despedía un calor que quemaba junto con los líquidos que yo le había dejado, me puso muy cachonda, así que una de mis manos bajó irremediablemente a mi sexo y empecé a acariciarlo, pero necesitaba más así que me introduje hasta tres dedos y empecé a follarme, mientras me comía la polla de Victor y éste le comía el coño a Esperanza. La pobre no tardó mucho en tener otro orgasmo, el cual la debió de dejar exhausta, teniendo en cuenta los gritos de placer que dio durante más de dos minutos. Yo tampoco tardé en correrme otra vez, llenando mis dedos de mi propio flujo. Acto seguido me los metí a la boca y saboreé mis propios líquidos.
Ya sólo quedaba Víctor. Así que se puso de pie y empezamos a lamerle la polla entre las dos, primero se la metía Esperanza hasta los huevos y después yo. Esto duró más bien poco, pues Víctor se corrió pronto, nos llenó la cara y las tetas de leche, incluso teníamos leche en el pelo. Después de comernos la que le quedaba en la verga, nos chupamos las tetas la una a la otra hasta tragarnos toda la leche que teníamos y al final nos dimos un apasionado beso Espe y yo, intercambiandonos toda la leche que teníamos en nuestras lenguas.
por Nuria
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