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Cuando noto aquel rabo contra mi muslo no dudo sobre sus intenciones. Esta frotándose contra mí. Su presión tiene una finalidad clara, me esta estrujando contra la joven que hay detrás. Mi sorpresa aumenta al igual que mi excitación al notar los pechos de ella clavados en mi hombro y una mano palpando mi culo. Nada es casual, los dos me han tendido una trampa. Mis pezones se ponen duros y me siento mojada.Cuando entro en el vagón del metro, los dos se separan dejándome sitio. Están situados en la parte posterior de los respaldos de los asientos, en la plataforma que hay ante las puertas. Él es un señor madurito de unos trentaimuchos años y ella tiene mi edad. Yo me pongo entre ellos en el espacio libre que me ofrecen. El vagón se llena y me quedo aprisionada entre los dos. Al principio no me doy cuenta de la situación. Es temprano y cada día esta hora el metro va muy lleno. El hombre no tarda en clavar en mi cadera su vientre y noto un miembro hinchado, derecho y duro. Por el otro lado la mujer presiona su cuerpo contra mi costado. Por un momento todo el gentío que ocupaba mí alrededor se difumina y yo solo noto la presencia que aquellas dos personas. Yo huyo de mirarles a la cara, pero no rehuyo su contacto. Me dejo desplazar hasta sentirme acomodada contra la mujer. Ella pone mi hombro entre sus senos y su vientre contra mi otro muslo. Noto el aliento de él en mi cuello. A los dos los tengo presionándome los costados. Las maniobras eran sutiles y eso me excitaba más. Él seguía frotándose contra mi muslo y ella esta acariciando mi culo sin pudor. Primero con los nudillos de los dedos, después con la mano extendida y abierta. Yo seguía apoyada contra la barra naranja que había sobre el asiento. La joven acariciaba en toda su extensión mi culo. Yo Llevo mis pantalones negros que tanto me gustan, El tanga deja mi piel libre al contacto de la fibra y sus dedos transmiten con facilidad sus caricias sobre mis glúteos. En mi muslo puedo percibir toda la dimensión de aquel “pollon” que casi rompía el pantalón. Yo me movía levemente pero lo suficiente para animarlos a seguir con su exploración. Mi culo buscaba la mano de la joven y mi muslo no rehuía el pene del desconocido.
Me arme de valor y me gire 90 grados, los suficientes para ofrecer mi culo a la mujer y mi vientre al hombro y puse mi bolso de tal manera que nos protegía de miradas.
Él no tarda en bajar su mano y palpar mi entrepierna sobre el pantalón. Yo me muerdo la lengua y abro un poco las piernas. Mi sexo se hincha y palpita mientras destila los primeros fluidos que mojan mi tanga. Mis pezones me duelen al hincharse. Ella pasa su dedo por la raja de mi culo y apoya sus pechos en mi espalda noto claramente la dureza de los pezones, como dos garbanzos clavados en mi espalda. Yo me deje llevar por la presión sintiéndome aplastada entre los dos. Mi mano bajo hasta encontrar el sexo de él por encima del pantalón. Lo acaricio en toda su longitud muy despacio mientras noto como se tensa. Una mano femenina me coge la mía y me lleva hasta su sexo. Lleva una falda tejana abierta por un lado, y me hace llegar hasta su sexo después de recorrer su muslo. No lleva bragas y maniobra para que mis dedos alcancen los labios de un sexo rasurado. Al meter con mis dedos cierra su muslo aprisionándome y frota sus tetas contra mi espalda. Mi respiración se hace entrecortada. Yo estoy que no puedo. Él frota con su mano mi sexo chorreante, ella se deja hacer. Voy guardando cada sensación, cada caricia, cada instante...Muevo mi pelvis al ritmo de la mano del hombre, el sigue masturbándome por encima del pantalón….. Las paradas pasaban, entra y sale gente del vagón, pero como aislados del mundo y escondidos entre la muchedumbre la excitación sale por nuestros poros. Noto en mi nuca la excitación de la joven. Responde a mis caricias presionando con sus tetas en mi espalda….. Al llegar a Duque de Pastrana salen como una exhalación al abrirse las puertas. Allí me quedo con las piernas temblando. Mis dedos mojados por los jugos de ella... y una duda me embarga… miro el bolso y encuentro la cartera.. Por un momento algo me hace pensar en que me han robado. Todo esta en su sitió, solo hay algo nuevo. Una tarjeta con un número de teléfono. Estoy deseando llegar a trabajo y encerrarme en el lavabo. Mañana vendré con falda y no llevare bragas….pero no creo que me atreva a llamar a ese teléfono.
por Alatriste
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