Cambiando la rutina
 por Nuria
Hola me llamo Nuria, tengo 31 años – a punto de cumplir 32 - y mi vida sexual ha sido de lo más aburrida que os podéis imaginar. Mi marido, que es mi novio de toda la vida, está más salido que el pico de una mesa, pero sin imaginación alguna. Nuestras relaciones sexuales se basan única y exclusivamente en que se la chupe un rato y luego cabalgue encima de él. Se corre y se acabó.

Sin embargo, hace más o menos un año que eso se acabó. Empecé a ir al médico porque me encontraba mal y me diagnosticaron principio de depresión. Una enfermedad que siempre me ha parecido más inventada que real, pero bueno, un día que, no sé porqué, estaba un poco excitada, pensé que podría aprovecharme de esta enfermedad y, ni corta ni perezosa, llamé por teléfono a Víctor, un amigo de toda la vida y con el que salíamos. Empecé a llorarle un poco y hacerme la víctima de que estaba muy mal y él, como buen amigo, estuvo escuchándome y me dijo que le llamara cuando necesitara. Así que esa misma tarde, sabiendo que su mujer no estaba, me pasé por su casa y estuvimos charlando algo más íntimamente. Mi plan iba funcionando a la perfección. Así estuvimos un par de días, pero ninguno de los dos nos atrevíamos a dar el paso final. Al tercer día le dije:

- “ Bueno, ¿es que no piensas lanzarte? Estoy deseando que me folles”.

En ese instante me tiré a él y lo besé con todas mis ganas. Le metí la lengua hasta la garganta y durante varios minutos estuvimos jugando con nuestras lenguas. Mientras tanto, Víctor ya me había quitado los pantalones y frotaba mi sexo con su mano por encima de mis braguitas. Mi sexo ya estaba húmedo, pero esos masajes que me estaba dando, iban hacer que me corriese muy pronto. Seguíamos besándonos y él seguía explorando todo mi cuerpo. Me metió una mano por debajo de la blusa, y de una manera bastante elegante me desabrochó el sujetador, lo que hizo que mis pechos se liberaran y mis pezones se pusieran bien duros y erguidos.

Con la otra mano, ya me había apartado las braguitas hacia un lado y estaba acariciando, pellizcándome el clítoris. Me metía un dedo, luego dos, cambiaba de manos y la que estaba mojada de mis líquidos me la pasaba por los pezones. Sentí tanto placer que no pude aguantar mi primer orgasmo. Momento que aprovechó para retirarme la ropa que me quedaba y desnudarse él.

Me agarró y me puso encima de él pero con la cara en su miembro y con mi sexo en su boca, empezó a lamerme todo el coño, recorriendo toda mi raja lentamente con la lengua, de arriba abajo, de abajo arriba, de vez en cuando se paraba en el clítoris y me lo mordía fuerte, como si estuviese muerto de hambre, eso me excitaba aún más, si es que era posible, después seguía lamiéndome la raja y se paraba en mi agujero, para follarme con la lengua. La ponía firme, y la metía y sacaba como si de un dedo se tratase. Mientras yo, chupaba toda su polla, el tronco, los testículos, lamía su capullo muy suavemente, me la comía entera hasta que sus huevos chocaban contra mi nariz. De vez en cuando tenía que sacármela para poder gritar y gemir a gusto, debido al placer que me daba su lengua. Llegó el momento, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, sentía que me quemaba, no aguantaba más, me levanté curvé mi cuerpo y me corrí, me corrí en su boca, fue la corrida más salvaje que he tenido nunca. Después de recuperar un poco de aire, continué con esa maravillosa polla, me la metí entera en la boca y empecé un mete saca, ayudado con la mano, hasta que se corrió dentro de mi boca y sus primeros chorros de semen golpearon en mi garganta.

Después de este encuentro, ya no había motivos para tener vergüenza el uno del otro, así que nos llamábamos o nos mandábamos correos, con todas nuestras fantasías y piropeándonos uno al otro. Muy a menudo nos llamamos y nos masturbamos mientras nos contamos como lo estamos haciendo.

Sexualmente, Víctor ha conseguido satisfacer todas mis fantasías sexuales, sin embargo a mí me faltaba una para satisfacer las suyas y era estar en la cama con dos mujeres a la vez. Cuando me dijo todas sus fantasías le dije que esa no se la cumpliría, pero con el tiempo se ha hecho una fantasía mía. Así que empecé a planearlo.

El problema que era bastante difícil encontrar a otra mujer que quisiese acostarse con él y encima con otra mujer, o sea yo. Empecé a tantear con mis amigas sobre que les parecería hacer un trío con un hombre y otra mujer, siempre de una manera muy coloquial y como otro tema más de los muchos que tratábamos cuando nos juntábamos. Pero hay poco podía hacer, todas estaban en contra. Así que me acordé de una vecina, se llama Esperanza, que tenía cuando vivía con mis padres y que tengo bastante relación con ella. Me parecía la mujer perfecta, no tenía muy buena relación con su marido y además siempre la gustó probar cosas nuevas y el morbo. Pero por supuesto, no podía decírselo así, sin más. Así que pensé que primero intentaría enrollarme con ella y luego la propondría probar más cosas. Nunca me han ido los rollos lésbicos, aunque cuando me follé a Nayara lo pasé bastante bien, pero la que algo quiere algo la cuesta. Además desde que estaba con Víctor me había vuelto mucho más liberal.

Un día fui a verla a su casa, bastante ligera de ropa y muy insinuante. Con los botones de una blusa transparente desabrochados, para que se me viera bien el pecho, una mini falda y sin ropa interior. Nos fuimos a su habitación a charlar de nuestras cosas y yo aprovechaba cada vez que la hablaba para acercarme más a ella y ponerle las tetas en su cara, pero parecía que no se daba por enterada. Sin embargo el tema empezó a cambiar y se convirtió en una conversación más íntima:

- “ ¿Y que tal con tu marido?” La pregunté.

- “ Bua, como siempre, sin hablarnos o discutiendo, ¿no?” Contestó

- “ O sea, que de sexo ni hablamos” Dije pícaramente.

- “ Uff, hace que no sé lo que es una buena tranca, por lo menos 3 meses” Me contestó.

- “ ¿Y puedes aguantar? ¿Por qué no te buscas a alguien?” La dije.

- “ Yo creo que me voy a volver lesbiana, porque los hombres son todos iguales” Dijo.

Oír eso, me excitó de sobremanera, parecía que mi plan iba sobre ruedas.

- “ No digas eso, mujer, hay hombres que lo hacen de maravilla. Además, ¿te gustaría chuparle las tetas a una mujer, por ejemplo a mí? ¿te imaginas conmigo en la cama?”

- “ Pues no sé, porque nunca lo he probado, pero te confieso que últimamente pienso mucho en ello, no contigo, pero sí en ello. Te voy a confesar una cosa, pero que no salga de aquí, ¿vale? Como llevo tanto tiempo sin follar con nadie, he empezado a masturbarme y al principio imaginaba que hacía mil cosas y follaba de mil posturas distintas con un hombre, pero ahora sólo me viene a la imaginación que estoy con una mujer”

- “Bueno, no pasa nada, yo también me masturbo mucho, y de vez en cuando me invento una fantasía con tías, aunque te prometo que no he tenido ninguna aventura con ninguna mujer.... Pero por cierto, ¿por qué conmigo no? ¿ Acaso no estoy buena?”

Dicho esto, aproveché para tumbarme en la cama de un golpe, lo que hizo que se me levantara un poco la falda y dejara mi sexo al descubierto. Yo me hice la tonta y seguí con lo mío. Me desabroché toda la blusa y me la quité:

- “¿Has visto que pechos más bonitos tengo? Y mira de la conversación me estoy excitando, se me han puesto los pezones duros.”

- “Anda, deja de hacer el tonto y vístete. Y por cierto, bájate la falda o ponte ropa interior, porque se te ve el coño”.

- “ Ahh ¿sí? mira, me lo depilé el otro día, ¿te gusta?”

- “Por favor, para ya”. Dijo, con voz entrecortada. Me dí cuenta de que se estaba excitando, además de por la voz, a ella también se le habían puesto duros los pezones. Se le marcaban en la camiseta que llevaba.

- “ Oye, estoy muy excitada y tú también, no me lo niegues, ¿jugamos a los médicos como cuando éramos pequeñas?”

Y diciendo esto me puse detrás de ella y empecé a darle un masaje en la espalda. Ella cerró los ojos y no me contestó. Así que aproveché la oportunidad para besarla el cuello, muy despacio y suavemente, le recorría todo el cuello, desde los hombros hasta la oreja con la punta de mi dura lengua. Su respiración cada vez era más fuerte. Mientras le metí las manos por debajo de sus brazos y el agarré los pechos, estaban firmes y duritos como piedras, después de unos cuantos apretones, le quité la camiseta y el sujetador. Seguí pellizcándola los pezones y su respiración se convirtió en gemidos de placer. No aguantaba más y se dejó caer encima de mí, apoyando su cabeza sobre mi vientre. Yo quería más así que me eché un poco hacia delante para acariciar su sexo. Este movimiento hizo que su cabeza cayera entre mis piernas y como no llevaba bragas, al echarme para delante, le puse mi sexo en su boca. Mientras la apretaba en su coño, por encima de los pantalones, Esperanza empezó a besarme, primero tímidamente y después salvajemente, mi húmedo chocho. Recorría mi raja con la punta de la lengua, devoraba mis labios con sus dientes, yo no aguantaba más, la bajé los pantalones y las bragas y me puse a chupar ese delicioso coño. Despedía un aroma especial, nunca había probado algo con un sabor tan rico.

Nos dedicamos a comernos la una a la otra todo el sexo. Mientras estaba mordiéndola el clítoris, me metió la lengua en el agujero, y empezó un mete y saca increible, sentí un enorme escalofrío, me empezaron a dar espasmos y me corrí como una animal, como en ese momento no podía seguir comiéndola, porque no podía parar de gritar, empecé a meterla un dedo, dos, tres y hasta cuatro.

- “Ah, ah, me corro, me corro, toma puta, toma esto es más gordo que una buena polla, ah, ah, Dios, qué orgamo, creo que me voy partir”. Sentía tanto placer que no sabía ni lo que decía.

- “ Sí, sí, sigue follándome con tus maravillosos dedos, yo también me estoy corriendo. Sigue, sigue corriéndote en mi boca, me encantan tus flujos”. Me contestaba.

Después de esta enorme corrida, nos quedamos tumbadas en la cama y la dije:

- “ Bueno, ¿no ha estado mal, para no ser especialistas? ¿Qué te parece si lo repetimos en mi casa el fin de semana?”

- “ Uff, no estaría mal, pero no sé como me quitaré a mi marido de enmedio”. Contestó

- “ Bueno eso ya se verá. De todos modos, ¿prefieres hacer algo nuevo? A tí siempre te ha gustado el morbo”.La dije.

- “ ¿A qué te refieres, a hacerlo en público? No te lo crees ni loca.” Contestó.

- “ Bueno, tampoco es mala idea, pero creo que es demasiado atrevido de momento, cuando tengamos más experiencia, a lo mejor. Pero no, yo pensaba en hacer un trío con un tío, así disfrutamos de una buena polla, por ejemplo” Dije.

- “Pero bueno, tú estás más salida que el pico de una mesa. Aunque pensándolo bien, suena muy excitante, me estoy poniendo cachonda solo de pensarlo....Pero no sé, bueno hablamos mañana y concretamos para el sábado, ¿vale?

- “ Trato hecho” Contesté

Mi plan iba a la perfección, pero habrá que esperar a hablar con Esperanza, a ver que ocurre.
 

 por Nuria
 
 
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