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Es primavera y la gente ya ha empezado a destaparse. Las féminas ya están con sus minis y sus camisetas de tirantes y los hombre, con los jeans y camisetas bien ajustados, marcando los músculos. Hoy estoy muy excitada, todo lo relaciono con sexo. De camino al metro, para ir a trabajar, veo a una chica sentada en un banco, comiéndose un helado y a mi cabeza sólo viene la imaginación de que esa tía le está comiendo la polla a un albañil de la obra de al lado. Hay un tío, bebiéndo un café y me imagino que me está comiendo el clítoris suavemente.Estoy muy excitada y noto como se va humedeciendo mi sexo. Son las 9 de la mañana y el metro está a reventar, apretones, empujones por todos los sitios. Mi vagón va totalmente lleno y quedo atrapada entre dos chavales de unos 25 años, morenos y muy musculosos. Sólo llevan una camiseta de tirantes que les llega por el ombligo. Sentir su piel sudorosa contra la mía me excita más, estoy completamente cachonda, así que con los vaivenes del vagón, aprovecho para restregar, unas veces mi culo contra el miembro de uno de ellos y otras veces mis pezones o mi sexo contra el otro. Para colmo el aire acondicionado se estropea. El calor es axfisiante, para mí tanto por dentro, como por fuera.
Mi blusa está empapada y se me pega al cuerpo, los pezones resaltan sobremanera de la blusa y se me transparentan los pechos. Mi coño está gritando que le follen, o por lo menos que le masturben.
Del roce con los dos tíos consigo mi primer orgasmo. El que está delante de mí, lo nota porque mi cara no puede disimularlo, le estaba pidiendo que me follase. Así que con la excusa de decir algo a su amigo, acercó su cara a la mía y me besó en el cuello cuando se retiraba. Continuó haciendo lo mismo repetidas veces y una de ellas también acercó su mano a mi sexo y empezó a manosearlo, por encima de la falda. Enseguida, su compañero se dio cuenta y me hizo lo mismo pero por detrás y por dentro de la falta.
Mi cuerpo estaba totalmente entregado, uno masajeándome el culo y el otro ya había metido la mano por debajo de la falda y delicadamente me retiró el tanga y buscó mi clítoris. Cuando sentí su mano en él, se me escapó un pequeño gemido, que gracias a Dios no se dio cuenta nadie.
Llegaba mi parada, pero no podía bajarme, no podía dejar pasar esta oportunidad. El delantero ya me había metido dos dedos y el de atrás no paraba de dilatarme el culo con un dedo. Sabía que tarde o temprano, me follaría con uno o más dedos. Instantes después tuve un orgasmo que me hizo desconectarme del mundo exterior. Cuando quise recuperarme, estábamos los tres solos, en las cocheras del metro. Mi cuerpo estaba totalmente desnudo y mientras uno no paraba de morderme los pezones, el otro estaba acariciando suavemente mi clítoris con su lengua. No aguantaba más y tuve que pedirles que me follaran. El que estaba lamiéndome el sexo, tardó poco en quitarse los pantalones y de un solo golpe me clavó todo su miembro en mi cueva, fue un placer indescriptible y me salió un grito desde lo más profundo de mi alma, así que el que me estaba comiendo los pezones tuvo que taparme la boca y con qué mejor que con su polla, que realmente era grandísima. Le lamí el glande, primero, luego le pasé toda la lengua por el tronco y cuando vi que estaba a punto y me la metí entera a la boca. Mientras el otro no paraba de penetrarme. Unas veces muy deprisa otras frenaba el ritmo, empezó a sacarla y la volvía a meter de un golpe, varias veces y con ese movimiento, consiguió que me corriese otra vez. Después de mi enésimo orgasmo seguí comiendo aquél maravilloso miembro, hasta que el que me estaba follando empezó a decir que se iba correr, así que le dije que antes de hacerlo que se cambiaran y me diera toda la leche para beber.
Después de dos o tres chupadas, descargó toda la leche en mi boca, la corrida fue increible, no me cogía todo en la boca, así que tuve que sacarme el miembro y que terminara de correrse sobre mis pecho, mientras su amigo seguía metiéndomela con fuertes embestidas, hasta que inundó mi cuerpo de semen.
Para que luego digan que viajar en transporte público es incómodo. Para mí fue un viaje inolvidable.
por Chalexal
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