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Hola de nuevo a todos.Ahora paso a relataros después de un tiempo mi experiencia más excitante hasta el momento.
Todo ocurrió poco antes de Navidad, como ya sabréis, soy una gran aficionada al semen, me encanta, para que nos vamos a engañar.
Pues tras haber visto unos videos y haber hablado con gente decidí que quería hacer un Bukkake.
Pasados unos días de haber tomado la decisión mi marido volvió de uno de sus numerosos viajes y apenas había atravesado la puerta y sin ni siquiera habernos cruzado una palabra me arrodille frente a el, le baje la cremallera, se la saque y empecé a chupársela con total desenfreno, al poco rato, note como un escalofrío recorría todo su cuerpo y un mar de leche caliente, acumulada durante mas de una semana empezaba a brotar de su miembro, impactando cada uno de sus chorros en mis labios y en mi cara. Yo no dejaba de masturbarlo haciendo que saliera cada vez mas y mas leche, hasta llegado el punto en que no quedaba ni una sola gota.
Con la cara llena de su liquido y aun estando arrodillada y con su ya flácido miembro en mi mano, le mire a los ojos, le sonreí y le dije:
- Cariño, quiero esto mismo pero de muchos hombres a la vez.
El me miro con una sonrisa de oreja a oreja, con la cual me hacia entender que se había quedado totalmente satisfecho con mi trabajito y me contestó:
- Cariño, tendrás todas las pollas que quieras.
A continuación se arrodillo frente a mí y beso mis aun impregnados labios.
En un par de días ya empezamos a organizarlo todo, empezamos a llamar a gente que conocemos de otros contactos hasta reunir a 5 personas, pero yo aun quería mas, así que contacte con un par de chicos del Chat, y ya estaban todos 8 en total, 7 y mi marido.
Trascurridos unos días, al fin llego el día esperado, lo organizamos todo un sábado en nuestro chalet, en un pueblecito del interior de Castellón y la hora de comienzo era las 4 de la tarde. Alrededor de las 3 y media me subí al primer piso a esperar a que llegaran mientras mi marido esperaba abajo para recibir a los invitados, poco a poco mi marido los fue acomodando uno a uno en el salón que ya habíamos despejado de muebles para que hubiera mas sitio. A las 4 y cuarto mi marido subió y me dijo que ya podía bajar que ya estaban todos menos uno que había llamado momentos antes para decir que no podía venir. Así que le dije, que ya podía bajar que enseguida bajaba yo, así que dicho eso, cogió la cámara para grabarlo todo y antes de bajar se me acerco me beso los labios y me dijo al oído:
- Vas a disfrutar como una zorra.
Le sonreí y se bajo con el resto. Una vez se fue, empecé a desnudarme y una vez completamente desnuda baje escaleras abajo y me encamine hacia el salón.
Llegué frente a la puerta cerrada del salón y la abrí de par en par, viendo los ojos abiertos de par en par al igual que la puerta de mis invitados, al verme aparecer desnuda. El grupo era muy variado había gente de todas las edades desde los veintipocos hasta los cincuenta y largos, calvos y con melena, con barba y sin ella, y lo que mas me gustaba, mi amigo Mario, un cubano negro como el azabache con una polla enorme. Una vez estudiado a todos mis invitados me encamine hacia el centro del salón, quedando rodeada por mis invitados los
cuales aun permanecían sentados en sillas y en el sofá, formando un circulo, en el cual me introduje, una vez dentro del circulo di un par de vueltas sobre mi misma para que todos pudieran verme totalmente desnuda. Sus ojos se clavaban en cada centímetro de mi desnudo cuerpo mirándome con una lascivia que ya se palpaba en el ambiente, y eso me encantaba.Me tumbe en el suelo boca arriba, abriéndome de piernas, dejando a la vista de todos, mi abierto y depilado sexo. Comencé a acariciarme los pechos, fui bajando muy suavemente mis hacia mi coño y empecé a pasar lentamente mis dedos sobre mis hinchados labios mientras aquellos 14 ojos no perdían ningún detalle de cada una de mis maniobras, mis dedos iban entrando cada vez mas en mi interior y empecé a oír un sonido bastante familiar, el de las cremalleras de los pantalones bajándose, levante la cabeza para cerciorarme y contemple como varios ya habían sacado sus ya duras pollas y entre ellos mi marido que sin soltar la cámara ya se estaba masturbando.
Visto aquello me incorpore un poco sobre mis codos y les dije:
- Bueno, ¿A que estáis esperando?
Mis palabras actuaron como un interruptor, al unísono todos se pusieron en pie y comenzaron a acercarse a mi, se arrodillaron alrededor mío, sus manos empezaron a acariciar mi piel, yo cerré los ojos para disfrutar mas de aquella maravillosa situación, notaba aquellas manos recorriendo mi cuerpo peleándose entre ellas por acariciar cada rincón de el, sobre todo aquellas caricias se centraban en mis pechos, en mis muslos y en mi coño, las caricias iban pasando cada vez poco a poco a ser mas salvajes, varias manos tocaban mi coño introduciendo los dedos en el, yo me sentía en la gloria y poco después alcance mi primer orgasmo recorriéndome todo el cuerpo, yo empecé también a acariciar los cuerpos que me rodeaban cada vez con menos ropa, empecé a acariciar sus miembros, uno en cada mano, mientras tanto, sus caricias pasaron de ser con las manos a con la lengua, empezaron a lamer todo mi cuerpo, mis pezones, mi clítoris, mi vulva, cada vez se iban turnando, y yo hacia lo propio con las pollas que tenia en las manos, nuestros movimientos eran cada vez mas salvajes, yo aun permanecía con los ojos cerrados hasta que note un gran peso que se posaba sobre mis labios, abrí los ojos y vi la enorme polla negra de Mario sobre ellos, la cogí entre mis manos y empecé a lamerle el tronco poco a poco subiendo hacia su capullo, me la metí en la boca y empecé a chupársela de arriba abajo mientras con la mano lo masturbaba, sentí como alguien cogía mis caderas y las levantaba, para seguidamente notar como una dura polla me penetraba y empezaba a embestirme con fuerza, aquello me volvía loca, una polla en la boca otra embistiéndome, estando rodeada de manos y labios acariciando cada centímetro de mi.
Otras vergas fueron acercándose a mi cara para que las chupara, y como buena anfitriona iba dándoles mi ración de labios, mientras notaba que los cuerpos que me embestían cambiaban a la vez que las pollas de mi boca y de mis manos. No daba abasto así que me dejaba llevar, mi cuerpo pasaba de polla en polla, de vez en cuando alguien me ponía a cuatro patas y me embestía salvajemente, estando a cuatro patas mi marido fue el que abrió la veda de mi ano, tras mi marido muchos pasaron por el, y entonces note en uno de ellos la calidez de su leche descargando en mi interior, apreté mis nalgas con fuerza para no dejarla salir hasta que hubiera descargado por completo, tras el otro se acerco a mi cara y empezó a masturbase, abrí la boca y descargo su leche sobre mi, los primeros chorros fueron a parar a mi cara y el resto dentro de mi boca, toda la que caía en mi boca la tragaba sin dudar, las posturas fueron variando, a veces me tumbaba boca arriba con la polla de alguno en mi culo mientras otro me la metía por el coño, y mamaba otra, las corridas se fueron sucediendo por todo mi cuerpo, todos mis agujeros rebosaban leche que sentía como se derramaba por mis muslos, en mis senos también fueron a parar alguna que otra corrida, pero la mayor parte iba dirigida a mi cara, cuando uno acababa se retiraba del grupo y esperaba a estar recuperado para volver a la acción, lo mejor de todo fue un momento que estuve con los 7 a la vez, yo estaba de sentada sobre Mario, que dejaba que yo trotara sobre su enorme polla tanto como me permitían, en aquella postura dejaba mi culo a la vista para que otro estuviera en el, tenia una polla en cada y los otros tres estaban de pie frente a mi ofreciéndome aquellos suculentos trozos de carne, los cuales iban pasando por mis labios sin pausa, incluso a veces dos metían sus pollas en mi boca teniéndola que abrir al máximo para que pudieran caber.
Yo no se la cantidad de veces que me corrí, tenia todos mis agujeros totalmente escocidos tras mas de tres horas ya de sexo ininterrumpido, cuando ya parecía que todo hubiera acabado me quede tendida en el suelo exhausta, mi cuerpo estaba lleno de leche reseca formando una fina costra que cubría casi por completo mi cuerpo, yo me había hinchado de tragar leche, pese a ello iba recogiendo con los dedos y arrastrando hacia mis labios todos los pegotes de semen que recubrían toda mi cara, ya hacia bastante tiempo que uno de mis ojos había quedado prácticamente inutilizado por una corrida que había ido directa a el y llenaba la cuenca, por lo que no podía abrir el ojo, ese fue el primer pegote que recogí para poder así abrir ambos ojos.
Una vez recuperado un poco el aliento y tras haber estado jadeando y suspirando un poco casi entrando en un profundo sueño, abrí los ojos y vi que los 7 se habían colocado de pie rodeándome aun desnudos y con sus pollas totalmente erectas.
Como pude levante un poco la cabeza y empecé a negar con la cabeza, y lo único que salio de mis labios fue entre jadeos y totalmente asfixiada:
– No puedo más.
Al unísono todos cogieron sus miembros y empezaron a masturbarse, y uno a uno fueron acercándose a mi cara arrodillándose porque yo no podía ni moverme y empezaron a descargar ya la poca leche que les quedaba. Aquello parecía un ritual, yo abría la boca y ellos descargaban en ella y yo chupaba sus pollas hasta dejarlas sin ni una gota de semen, uno tras otro fueron pasando los 7.
Una vez acabo el último, todos empezaron a vestirse y a despedirse de mi marido y de mí, yo aun seguía tumbada en el suelo porque no era capaz de recuperar las fuerzas. Uno tras otro fueron marchándose hasta dejarnos a mi marido y a mi, solos en el chalet. Tras despedir al último, mi marido se me acerco y mostrándome la cámara me dijo:
- Menuda peliculita tenemos aquí.- Y sonrió.
Le mire a los ojos y con una sonrisa de oreja a oreja le dije como bien puede.
– Ha sido genial, esto hay que repetirlo.
por la Ardiente Helena
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