Mi confesión
 Chalexal
 
Hola soy Nayara, esta vez más que contaros una de mis historias, creo que es una pequeña confesión. Como os he dicho muchas veces, lo que más me gusta es el sexo y dentro del sexo, que me llegue la leche de una buena polla hasta la garganta.

Sin embargo, hoy me he levantado pensando si ha sido bueno exteriorizar algunas de mis relaciones. Y me pregunto eso, porque las primeras historias que escribí, fueron inventadas y me puse en el papel del típico machista que sólo habla de él y de su polla de 20 cms. No recibí ni un sólo mail de qué bien, qué erótico, etc. En cambio cuando he empezado a contar verdades y muchos se han dado cuenta de que soy una tía, para ellos una puta fácil, tengo mi correo lleno de mails. Sólo mails para, probar su polla, para follarme.....¡ qué pena! os pensáis que porque me guste el sexo, me follo todo lo que tenga una minga.

Os cuento todas mis historias para que disfrutéis y os excitéis. Para que según lo estáis leyendo, si os apetece empecéis a acariciar vuestro cuerpo, frotando vuestro sexo (si sois hombres, vuestra dura polla y si sois mujeres vuestro sexo, ya húmedo). Yo leo asiduamente el callejón y siempre termino haciéndome varios dedos. Sólo con abrir la página, ya siento como mi sexo se ha convertido en una gran fuente de calor, me arde y mis pezones se me ponen duros como piedras. Antes de abrir la página, ya me preparo, pues me quedo en ropa interior, semitumbada en mi sillón y abierta de piernas.

No puedo evitar la tentación de llevarme una mano a mis tetas en el momento que veo que la página está actualizada. Siento que mis pechos se ponen duros, como mis pezones. Me meto un dedo en la boca y una vez que lo tengo húmedo, me acaricio muy suave y muy despacio alrededor de los pezones, mi coño empieza a humedecerse. Cuando abro el nuevo relato, empiezo a leerlo, suelen ser bastante excitantes (hay algunos fenomenales, como Aliena del Valle o Charles Champs), cuando llevo pocas líneas, ya tengo la mano frotándome el sexo por encima del tanga, haciendo un poco de fuerza sobre mi vulva, con el siguiente párrafo ya no puedo más, me desnudo completamente, me pellizco el interior de los muslos, acaricio mi piel y acerco la mano a mi raja. Está totalmente empapada, mis líquidos se deslizan por mis muslos y eso hace que se me estremezca el cuerpo. Acaricio mi coño, de arriba a abajo, los labios se van dilatando poco a poco y mi clítoris queda a la vista, lo pellizco, despacito, pensando que hay alguien entre mis piernas mordisqueándomelo, follándome con la lengua, no puedo evitarlo, empiezo a meterme un dedo. Con la otra mano, me pellizco los pezones, unas veces despacio, otras fuerte, me agarro un pecho y como puedo me lo meto en la boca, acariciando los pezones con la lengua, mientras continúo metiéndome el dedo todo lo deprisa que puedo, por lo menos dos dedos, hasta que me corro.

Ya me quedo desnuda y tranquila. Sigo leyendo el relato en cuestión y pronto vuelvo a calentarme, y vuelvo a acariciarme los pechos, los pezones siguen duros. Me levanto a la cocina y cojo algo fresco para beber. A propósito, me dejo caer la bebida (siempre intento que sea algo espesa, que parezca semen), por la comisura de los labios, recorriendo mi cuerpo hasta que llega a mis pechos y me restriego el líquido por ellos, sólo con el frío que me da, consigo un orgasmo que me deja extasiada, pero igual de caliente.

Desde que me pasó lo que os conté en mi relato “ La novia de mi amigo”, me pongo en la cama, a cuatro patas y empiezo a rociarme esta bebida alrededor de mi agujero, suavemente, sintiendo como se introduce por mi culo, cuando ya estoy muy cachonda, empiezo a meterme un dedo en el culo, cuando lo tengo dilatado dos, y empiezo a moverlos deprisa, pensando que alguien me está follando el culo, termino con un orgasmo que me dura alrededor de un minuto.

Al final termino de leer mi relato y si me parece bueno y original, como mucho envío un mail, diciendo al autor que ha sido muy bueno, pero no que quiero follármelo o que me folle, ni nada por el estilo.

Pero lo mismo me pasa cuando escribo un relato, escribiendo éste, ya me he corrido cuatro veces. Me siento como una perra en celo. Me pone cachonda saber que muchos y muchas se masturbarán leyéndolo. Pero no creo que eso sea malo, muchísimos tíos están así todo el día, en cuanto ven que a una mujer se le nota el tanga, ya están empalmados. ¿Por qué no podemos estar las mujeres así de vez en cuando?
 
 

por Chalexal
 
 

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