Visita sorpresa
 Chalexal
 
Hola soy Nayara, después de que tuviera una aventura con Nuria, como os conté en mi relato “La novia de mi amigo”, me pasé por casa de Javier, para ver como estaba, al subir las escaleras, empecé a calentarme, pensando en el polvazo que había echado con su propia novia. Como sé que él lee estos relatos, va para ti Javier:

Llamé al timbre de tu puerta y tú acababas de llegar a casa, habías empezado a desnudarte, en calzoncillos abriste la puerta y estaba yo, tapada desde los pies hasta el cuello, con un abrigo largo. Después de unos instantes mirándonos a los ojos me invitaste a pasar.

- Hola, pasa, ¿cómo tú por aquí? Dijiste.

- Ya ves, me aburría en casa y he pensado que me invitarías a café. Contesté.

- Por supuesto, espera que voy a ponerme algo. Respondió.

Te pusiste un batín que prácticamente no te tapaba nada, pero algo es algo. Cuando volviste, me había quitado el abrigo......................y la ropa, estaba sólo con la ropa interior. Llevaba un conjunto blanco de tanga y sujetador, el sujetador apenas me tapaba los pezones, que ya los tenías duros y exaltados, y del tanga , lo poco que podía tapar, era semitransparente y se notaba que tenía un coño bastante poblado. Cuando te vi llegar me tumbé y empecé a acariciarme los pezones por encima del sujetador, me pasaba la yema de los dedos sin dejar de mirarte lascivamente.

Estaba empezando a calentarme y te estabas calentando tú, bueno mejor dicho ya estaba super caliente. Sabía que llevabas mucho tiempo soñando con esa fantasía y desde que me lo dijiste, yo tampoco paraba de masturbarme pensando en ello.

Solté mis pechos del sujetador y empecé a apretarme las tetas fuertemente, contra mi, entre ellas, mi respiración cada vez era más fuerte y de vez en cuando tenía que cerrar los ojos y dejar de mirarte para respirar profundamente. Con una mano seguí jugando con los pezones, mientras que la otra la bajé hasta los muslos y los acariciaba suavemente, llegando hasta la ingle, cada vez que llegaba a este punto, daba un gemido. Me metí la mano por debajo del tanga y empecé a acariciarte el coño, de arriba a abajo, buscándome el clítoris y pellizcándolo, como si de mordiscos se tratara. Mis movimientos cada vez eran más fuertes y no paraba de gemir.

Me quité el tanga y me puse a cuatro patas, dejando a tu vista mi culo y mi húmeda concha, seguí tocándome el clítoris, mis gemidos cada vez eran más altos. Empecé a meterme un dedo y otro, hasta tres dentro de mi cuerpo, los metía y los sacaba, como si de una gran polla se tratara, estaba a punto de correrme, así que te dije:

- “Tómame, vamos tómame por detrás”.

Te pusiste de rodillas detrás de mi, y de un fuerte golpe me la metiste hasta dentro, sentí un placer intenso, tuve un orgasmo, me quedé paralizada por unos segundos, hasta que pude gritar:

- “ Sí, así, sigue, sigue, dame más fuerte”.

Así que empezaste a cabalgar fuerte, golpeando tus huevos contra mi culo. Después de unos empujones, volví a correrme, mi sexo estaba chorreando líquidos por los muslos. La excitación era tremenda, tu pene parecía que iba a reventar. Seguiste follándome, cada vez más fuerte, se me saltaban las lágrimas del placer que estaba recibiendo, no paraba de decir:

- “Ah, no puedo más, me voy a correr otra vez, Dios mío, que no se acabé nunca”.

En ese momento, paraste de follarme, te quedaste rato dentro, moviéndote. La sacaste, estaba totalmente brillante de mis jugos. Me la volviste a meter. Empezaste a sacarla totalmente y  la volvías a meter despacio, estuviste así durante un rato, hasta que yo ya no podía más y te dije:

- “Uff, no puedo más me voy a correr otra vez, vamos más deprisa y más fuerte, fóllame como si fuera tu perra”.

 Entonces, empezaste a golpear otra vez, tus huevos contra mi culo, deprisa, hasta que descargaste toda tu leche dentro de mí, mientras  yo te decía:

- “Sí, sí, yo también me estoy corriendo, ah, dame tu leche, lléname”.

Los dos quedamos exhaustos en el sofá. Yo tumbada hacia abajo y tú encima de mi. Entonces, te dije:

- “Yo siempre cumplo tus sueños, así que, ahora te toca a ti, venga túmbate”

Empecé a chuparte el miembro, despacio, me lo metía todo hasta los huevos y volvía a sacarlo, te acariciaba los testículos. Mordisqueaba, tu pene todavía un poco blando. Mis caricias y mi lengua iban haciendo que tu miembro, empezara a re-vivir.

Sin dejar de comerte la polla, cogí el bolso y saqué un bote de vaselina. Me puse a cuatro patas delante de tí, mientras seguía mordisqueándote y chupándote el miembro. No necesitaba las manos, no me sacaba la polla ni para respirar. Cogí un poco de vaselina y empecé a acariciarme el culo, me estaba dilatando el agujero prohibido. Al cabo de unos minutos, tuve que sacármela de la boca, para dar un leve grito, me acaba de hundir un dedo en el culo, me lo estaba follando, despacio y suavemente. Ya con tres dedos dentro, golpeándome fuerte y gritando de placer, me di la vuelta y dije:

- “ Vamos, fóllame el culo, quiero que me lo revientes, llénalo de leche”

Nunca te habías follado el culo de nadie, por lo que la metiste con miedo, pero viste que entraba sola, ya lo había dilatado yo con los dedos, así que empezaste a follarme, en cuanto me la metiste, sentí el enésimo orgasmo del día, empezaste a follarme deprisa, muy deprisa y terminaste llenándome el culo de semen.
 

por Chalexal
 
 

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