En familia (Capitulo III)
Capitulo
Jacqueline se hallaba en clase de psicología, por la ventana del aula veía la tormenta que se avecinaba. Era la última clase del día y había esperado con ansias salir de la universidad. Se lamentaba no poseer un coche. Ni modo, pensó, tendré que ver la forma de poder llegar a casa sin mojarme mucho.

Finalmente llegó la hora en que la clase terminara. Jacqueline tomó sus libros y cuadernos y salió de la clase, se dirigió hacia la salida del edificio y miró afuera la lluvia intensa que caía. Se detuvo a la entrada, resignada a esperar que amainara la lluvia para tomar un autobús y dirigirse a su casa.

Jacqueline era la menor. Tenía 18 años y estos la habían encontrado siendo una mujer muy atractiva. Era alta, con pelo castaño claro, sus ojos eran de azul obscuro profundo. Su cuerpo se había desarrollado extremadamente bien. Era esbelta con una figura muy sensual. Sabiendo esto, ella optaba por usar ropa ligera. Ese día llevaba una blusa, sin brassiere, que permitía apreciar sus hermosas tetas muy bien. También llevaba una minifalda ceñida que dejaba a preciar sus piernas y dibujaba su culo espectacularmente. Jacqueline sabía que era guapa y no lo disimulaba.

Se hallaba sumida en variados pensamientos mientras esperaba que la tormenta bajara su intensidad y de repente se le acercó su amiga Cecilia.

Hola, le dijo

Cecilia, no te vas a quedar parada ahí toda la tarde, no? Si quieres yo te llevo en mi coche a tu casa. Jacqueline la miró y con una sonrisa contestó que le agradecería mucho el favor.

Cecilia era una muchacha de la misma edad y también era muy bella. Jacqueline sentía una atracción especial hacia ella desde hacía mucho tiempo, pero, nunca había dado rienda suelta a las insinuaciones que Cecilia profería constantemente. Dada la situación de la familia, pensaba Jacqueline, no sería justo tener ningún tipo de relación que pudiera ocasionar problemas a su madre y hermanos. Además, tendría que mentir y engañar a su familia para sobrellevar cualquier tipo de relación con Cecilia.

Las dos se dirigieron hacía el carro de Cecilia cubiertas por el paraguas que Jacqueline llevaba. Ambas entraron y cerraron las puertas con apuro, pues la tormenta cada vez se hacía más intensa. En medio de risas Cecilia encendió el vehículo y salieron del parqueo de la universidad. Iban despacio, a la velocidad que la lluvia permitía y conversaban animadamente.

Cecilia no disimulaba mucho las miradas que de vez en cuando lanzaba a las piernas de Jacqueline. Esta se daba cuenta y no hacía nada por cubrirselas, más bien, le propiciaba tremendo placer que Cecilia se las mirara.

Jacqueline jamás había tenido ninguna relación con un hombre ni con una mujer, pero no era del tipo tímido. Osadamente, Cecilia puso su mano libre sobre la pierna de Jacqueline. Esta última, puso una de sus manos sobre la de Cecilia y permitió que la acariciara. Al cabo de un momento, dirigió su mirada a los ojos de

Cecilia y le dijo que realmente le gustaba mucho, pero, que se sentía cohibida porque no quería entablar una relación con ella sin que lo supiera su familia y que no era el momento adecuado para hacerlo.

En vano trató Cecilia de convencerla de ir a algún lado a disfrutar la una de la otra. Jacqueline se negó una y otra vez. Finalmente, le pidió que tuviera paciencia que pronto podrían estar juntas. Pero que había que esperar a que las cosas en casa estuvieran mejor. Esta promesa tranquilizó a Cecilia y se dirigió directamente hacia la casa de Jacqueline.

Durante el trayecto no hablaron mucho y en silencio, Cecilia acariciaba la pierna de Jacqueline con mucho cariño y esta disfrutaba de ello grandemente.
Al llegar a casa de Jacueline, las dos amigas se despidieron con un abrazo y ésta entró a su casa corriendo.
 
 

 ue con ella no jugase.
 Octavio

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