La primera mujer (I)
 Kamaleon
Estoy harta de los hombres.

Lo dijo así sin emoción, solo afirmando una conclusión a la que había llegado después de muchos desengaños, la conozco de toda la vida, desde el bachillerato y bien sabia yo toda su triste y desafortunada historia, pero ahora la miraba tan cansada que despertó mi ternura, estábamos como siempre en mi casa, a donde viene cada determinado tiempo a desahogarse y a que le lea las cartas.

La dije que no se fijara en tonterías que ya se le pasaría y todas esas cosas con las que intentamos consolarnos las mujeres. Me miro fijamente y me espeto:

-Voy a terminar siendo lesbiana-

Que pereza le conteste, yo no a mi me gustan mucho los hombres, y ella mejor que nadie sabe lo golfa que soy.

-En serio- me dice – ¿Tú harías el amor con una mujer?-

No sé si fue de corazón o solo de irreflexiva que le conteste

-Contigo si-.

21 años de conocernos, las primeras penas y dichas de lo romántico y los hombres y los hijos y demás, las vivimos juntas y jamás imaginamos que terminaríamos dándonos la lengua aquella tarde en mi casa y tocándonos los senos y confesándome ella que desde que tenia yo 15 y ella 17 y yo le daba masajes en la espalda, la sensaciones que sentía no eran de puro descanso (cosa que por mi parte nunca hubiera sospechado).

Que más de una vez se había masturbado pensando en mí, que no era lesbiana pero que yo le gustaba.

Yo estaba sorprendida más que por la revelación de mi amiga, por la reacción que yo estaba teniendo, me estaba gustando y mucho.

Por ese día dejamos las cosas así, y después seguimos charlando por teléfono como si nada hubiera pasado, yo ya no le tome importancia, porque el día de marras estaba muy bebida y muy dolida y pensé que fue por toda la situación del momento.

Hasta que  a recordé que a lo largo del último año, ella me había estado sugiriendo que algún día deberíamos mandar obligaciones al diablo y largarnos a un hotel con jacuzzi a relajarnos las 2.

La siguiente vez que vino a casa, era un domingo yo estaba sola, llego con un paquete de cervezas y a que le leyera las cartas, traía un remolino de emociones y todo un rollo sobre el castigo divino y la culpa, cuando la escuche le dije

-Déjate de culpas y de castigos divinos, que la vida se la va haciendo una como quiere, empieza  a hacer lo que te de la gana y disfruta-

Ella tomándolo al vuelo me contesto

-Lo quiero ahora es irme a un hotel contigo y hacerte el amor, ¿quieres?-

-Si quiero, deja tomar mi bolso y dejar un mensaje-

Y nos fuimos.

Continuara
 

por Kamaleon
 
 

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