La Ventana indiscreta
 Nicte
Aquella tarde me encontraba algo cansado, la jornada laboral había sido agotadora, uno tras otro se acumulaban los pedidos y el trabajo no tiene fin. Sin ir más lejos hoy me había vuelto a traer trabajo a casa. Pero antes de nada decidí relajarme un poco, así que saqué una cerveza bien fría y unas papas y me puse a mirar la televisión un rato. Al poco tiempo me acabé el piscolabis y como en la televisión no hacían nada medianamente digno para ver, decidí que ya era hora acabar con el trabajo pendiente. Recogí la cerveza y me dirigí a la habitación del fondo, en donde desde hace un año tengo instalado un pequeño despacho.

Es una habitación pequeña pero muy acogedora aunque no tiene mucha luz porque la ventana da al patio interior de la finca. Saque mis papeles y la calculadora y comencé a trabajar. En un momento dado y cuando ya llevaba media hora inmerso en mis papeles, alcé la vista hacía la ventana y cual fue mi sorpresa cuando observé en la ventana que corresponde al piso de mi vecina, como ésta, estaba besando apasionadamente a otra mujer.

Ciertamente me quedé sorprendido pues siempre la había visto acompañada por hombres, de hecho su anterior novio con el que vivió unos meses era un conocido mío. Venciendo mi inicial sorpresa decidí seguir mirando aunque de una manera más discreta. Apagué la luz de mi despacho y continué siguiendo expectante el show.

Vicky, mi vecina, era una chica joven de unos 28 años, trabaja de enfermera en un hospital de la ciudad. Es una chica alta y esbelta, con una preciosa y rizada melena castaña que le llega hasta los hombros. Vicky siempre ha tenido una figura fina aderezada por sus sugerentes curvas. Debo confesar que en alguna ocasión me he masturbado pensando en ella puesto desde el primer momento en que la ví, reparé en sus encantos.

La amiga a la que Vicky estaba besando también era una chica atractiva aunque parecía un poco más joven que mi vecina. Tenía un larga melena rubia y lisa y su figura no era tan esbelta como la de Vicky. Sin embargo sus curvas eran mucho más voluptuosas.

Sus besos continuaron cada vez con mayor pasión a la vez que se sucedían las caricias.  Se fueron desvistiendo poco a poco, la una a la otra, era un espectáculo muy sensual que había logrado excitarme. De repente Vicky giró a su amiga y apoyó el cuerpo de ésta sobre la ventana, fue entonces cuando mi vecina se percató de mi inesperada presencia. Rápidamente las dos mujeres pararon, la otra chica se giró y ambas me miraron, intercambiaron varias palabras y cerraron las cortinas.

Cariacontecido por la oportunidad perdida y casi sin creerme lo que había presenciado volví a mis aburridos papeles, cuando de repente aquellas cortinas opacas se volvieron a abrir ante mis asombrados ojos. Vicky y su amiga me miraron y con su mano me hicieron un claro de gesto para que me apuntara a la fiesta. No podía creerlo me estaban invitando a un “menage a trois”, el sueño de cualquier hombre.

Raudo y veloz salí de mi piso y toque su puerta, me abrieron las dos. Con mirada insinuante y provocadora me invitaron a entrar. Me agarraron de las manos y me llevaron directo al dormitorio, sin mediar palabra. Fue entonces cuando Vicky me presentó a su amiga, se llamaba Susana. Las dos iban prácticamente desnudas, ambas portaban dos minúsculos que realzaban su culitos respingones. No tardaron en abalanzarse sobre mí. Susana comenzó a quitarme la ropa mientras Vicky se dedicó a besarme y acariciarme. En un minuto ya estaba prácticamente desnudo mientras aquellas ardientes mujeres me agasajaban con sus encantos.

Mi endurecimiento no tardó en hacerse notar. En un arrebato de pasión, agarré con firmeza a Vicky y la tumbé sobre la cama, aquel gesto no agradó mucho a Susana que se incorporó al trío con presteza. Aquello fue como un sueño hecho realidad, tenía una mujer a cada lado. Vicky continuó besándome y acariciándome el pecho suavemente mientras yo recorría sus sinuosas curvas con mis temblorosas manos. Susana no perdió el tiempo tras unas leves caricias se dirigió rápidamente hacia mi sexo y empezó a masturbarlo lentamente al tiempo que tímidamente inició su degustación.

Cada vez sentía más sus labios y su juguetona lengua. Eran unos movimientos lentos pero firmes. De repente, Vicky paró de besarme y también se dirigió a mi caliente sexo, apartó a su amiga y comenzó a saborearme. Ella fue más pasional, sus movimientos eran más radicales.  Para entonces mi excitación estaba llegando a cotas insospechadas. La aparté con mi mano y le dije que se tumbara boca arriba, la puse sobre la cama por unos segundos me quede extasiado observando la belleza de su cuerpo desnudo y a continuación comencé a penetrarla frenéticamente. Mientras, Susana se dedicó a besar todo el  cuerpo de Vicky para acabar deteniéndose en sus labios.

No paraban de besarse mientras, mientras yo la penetraba una y otra vez. El placer era máximo y el momento final de mi excitación no tardaría en llegar. Mi vecina no paraba de gemir y mover su rostro compulsivamente, circunstancia que aprovecho Susana para situarse sobre la cabeza de Vicky. Ante tal perspectiva Vicky no se amilanó e inició la exploración de la parte más íntima de Susana. Mi vecina estaba devorando vorazmente a su amiga. Susana había entrado en el círculo del placer. Su extasiada expresión facial así lo corroboraba.

Uno tras otro, nuestros jadeos lograron inundar  aquel pequeño dormitorio.
 

Se respiraba sexo y lujuria . En aquel momento ya no sabía que me excitaba más si el ver a aquellas mujeres retozando o el sentir como yo estaba penetrando a mi querida vecina Vicky. Ya no podía más, iba a estallar, así que decidí compartir lo mejor de mí con aquellas viciosas mujeres. Salí del interior de Vicky y les dije a ambas que vinieran hacia mí, que había llegado el momento. Ambas se acercaron rápidamente a mi sexo y fue entonces cuando toda mi pasión se desbordó en sus rostros. Extasiado de placer no pude más que caer rendido en aquella cama eso sí, rodeado por mi querida vecina y su amiga quienes continuaron agasajándome hasta el anochecer.
 
 

por Nicte
 
 

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