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Estaba totalmente desnuda, tumbada en el sofá. Había empezado a sentirme caliente y no dejaba de pensar en follar con Javier. Estaba acariciándome los pechos, haciendo círculos alrededor de los pezones y de vez en cuando me los pellizcaba, estaban muy duros. Con la otra mano me acariciaba mi coño depilado y me buscaba el clítoris para poder darle un masaje y sentir el máximo placer.Ya había empezado a meterme un dedo, jadeaba bastante fuerte, estaba a punto de correrme, cuando, de repente, sonó el timbre de la puerta. Me puse como la primera bata que pillé y corrí a ver quien era.
Resultó ser Nuria, la novia de Javier, totalmente desconsolada. Yo apenas la conocía, conocía más a Javier, éramos amigos desde pequeños y fuimos juntos al colegio. Allí empezamos a hacer amistad y algo más que amistad, creo que me he comido más veces la polla de Javier que las uñas.
Se abrazó a mí y se echó a llorar, intenté calmarla. La dije que se quitara el abrigo, se sentase en el sofá y me contase lo que le pasaba. Yo todavía estaba húmeda y un poco agitada. Cuando se quitó el abrigo, me di cuenta de que llevaba una blusa semi-transparente y sin sujetador. No le di mayor importancia, nunca había pensado en montármelo con una tía. Pero no sé si era por el calentón que tenía o qué, pero no dejaba de mirarle los pezones. A través de la blusa se podía adivinar que tenía unas aureolas grandes y oscuras.
Empezó a contarme que Javier la había dejado, que la había dicho que ya no la quería, etc., ella pensaría que la estaba escuchando, pero en la única parte que tenía mi mente era en sus pezones, que estaba mordisqueándolos. Al cabo de un rato parecía más tranquila, sin saber por qué, empecé a acariciarle la cara y el cuello, al principio intentando calmarla, pero después intentando excitarla sin que se diera cuenta.
La blusa que llevaba tenía un escote bastante generoso y llevaba una falda larga y estrecha. En un momento que la estaba acariciando el cuello, cerró los ojos, momento que aproveché para bajar un poco más la mano y acariciarle el pecho, después de estar un rato así y ver que no me lo impedía bajé un poco más hasta rozar sus pezones con los dedos, en ese momento dio un pequeño gemido, así que sabiendo que ya estaba excitada, me lancé a besarla en los labios. Fue un beso largo, muy largo, pero no quería que se acabara. Su lengua acariciaba la mía, la mía acariciaba sus labios.........Mientras tanto fui desabrochándola la blusa, hasta que dejé sus pechos al aire. En ese momento acabó el beso, miré sus pechos, me parecían lo más bonito y el mejor manjar que nunca antes había visto, nos miramos, nos echamos una sonrisa de complicidad y bajé con mi lengua hasta esos pezones.
Los tenía muy duros, parecía que me estaba tocando los míos cuando me masturbo. Empecé a acariciarlos suavemente con la lengua, haciéndola círculos alrededor de su aureola, la daba pequeños mordiscos que la hacían gemir tímidamente. Mientras tanto, fui subiéndola la falda, acariciando sus muslos con la punta de los dedos, hasta rozar su sexo por encima de las bragas. Me di cuenta que estaba húmeda, muy húmeda. Y yo también, necesitaba que alguien me comiera el coño y me follara con la lengua, así que pensé que a ella le pasaría lo mismo. Su falda sólo parecía un cinturón y con el cuerpo me estaba pidiendo que le comiera el sexo. Entonces le bajé las bragas y acerqué mi boca a su sexo, fue entonces cuando se abrió de piernas y dio un fuerte gemido, pero se equivocó porque mi lengua no fue a su raja, sino a sus muslos, los lamí con la punta de la lengua y poco después empecé a mordisquearlos. Ya no tenía ninguna timidez, empezó a gritar con voz agitada que por favor se lo comiera que se iba a correr. Así que obedecí y empecé a lamerle su coño, de arriba hacia abajo, pasando mi lengua por toda su rosada rajita. Al cabo de un par de minutos así, empecé a introducirle la lengua, movía todo el cuerpo y entonces me avisó de que se iba a correr, no me importó, seguí metiendo la lengua, tragándome todos sus líquidos.
Por unos instantes se quedó quieta en el sofá, pero a los pocos segundos me miró, se levantó y cogió un yogurt de fresa del frigorífico. La pregunté que para qué era eso, pero me contesto que para nada, que ahora la tocaba hacer a ella y que no temiese.
Me quitó la bata y me tumbó en el sofá. Empezó a chuparme las tetas, no sé que hacía de especial, pero ningún hombre había conseguido que me diera tanto placer. Sentía tanto gusto que no podía aguantar con los ojos abiertos. Momento que esperó ella, para abrir el yogurt, coger un poco en las manos y acariarme los pezones con él, después de tener el yogurt bien esparcido por mis tetas, empezó a comérselo. Fue una sensación tan placentera, unido al calentón que tenía desde antes de que llegase Nuria, que tuve mi primer orgasmo. Después de esto, hizo la misma operación en mi sexo, no sé que me pasaba pero no podía aguantar, nada más sentir el frío del yogurt alrededor de mi agujero me corrí de nuevo. Me metió dos dedos en el coño, llenos de yogurt, mientras se comía lo que había dejado en mi raja y no paró de meterme los dedos hasta que tuve otro orgasmo. Pero éste fue tremendo, no podía contenerme y empecé a gritar: “ ah, no pares, hazme lo que quieras, me estás matando de placer...”
Cuando acabé con mi orgasmo, me dijo que no abriera los ojos y que me pusiese a cuatro patas. Estaba tan cachonda que no me paré a pensar que me iba a hacer, además tampoco me importaba.
Cogió más yogurt, me abrió un poco el culo y empezó a untarme yogurt alrededor de mi agujero. Esto ya era demasiado, sentía como se metía el yogurt por mi culo, vació casi todo el yogurt y terminé corriéndome de nuevo. Estaba extasiada, creía que no podía más, pero volví a recuperarme en cuanto sentí su lengua haciendo círculos alrededor de mi agujero, mi excitación era terrible y mis agujeros desprendían tanto calor que necesitaban ser tapados y Nuria lo sabía, así que me metió dos dedos en el coño y empezó a follarme el culo con la lengua. Al instante de sentir su lengua, un calor invadió mi cuerpo y sentí el mejor orgasmo que jamás había sentido, duró varios minutos.
Después de esto, me quedé dormida y cuando me levanté Nuria ya no estaba, sólo quedaba una nota que decía “Gracias por consolarme”.
Para todas las lectoras del callejón, nunca me he sentido lesbiana y no tengo la intención de repetirlo, pero ha sido la mejor experiencia sexual de mi vida. Os invito a que lo probéis.
por Chalexal
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