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Hola soy Nayara......la puta........Esa a la que le gusta tanto tragarse hasta la última gota de leche de una polla gorda. Espero que me recordéis. Tengo muchas otras historias que contaros antes que ésta, pero quiero sorprender a alguien.Como cada día en mi oficina, me dispuse a echar un vistazo a mi correo, aunque nunca tengo nada, lo utilizo más bien para mandar mails al callejón, al abrirlo me sorprendí con un nuevo mensaje, en ese momento me entró un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, el cual empezó a arder por dentro, incluso antes de leerlo. Cuando lo abrí, ya fue demasiado, alguien se interesaba por mí y por mis relatos. En ese momento empecé a sentir como se humedecía mi sexo y la silla de la oficina, pues sólo utilizo tanga cuando llevo pantalones. Si llevo falda, no me pongo nada, me excita mucho que el viento acaricie mis partes más íntimas.
Como casi todos los días, llevaba una mini-falda de vuelo y una blusa con bastante escote. Sin darme cuenta, a los diez segundos ya tenía los pezones totalmente duros y erguidos y mis manos ya estaban acariciando mis muslos, rozando el pubis de mi sexo. Dentro de mi cuerpo el calor se iba haciendo más intenso. Me imaginaba a Rubén acariciando su polla por encima de los pantalones, ya dura de haber empezado a leer mi historia.
Como estaba trabajando, decidí ir al aseo, en el camino no dejaba de pensar que Rubén ya había empezado a masturbarse, moviendo a un fuerte ritmo su miembro. Allí, me senté en los lavabos, hay tres unidos por una encimera de mármol, subí una pierna y dejé la otra apoyada en el suelo.
Me acariciaba el coño superficialmente, muy suave con los dedos mojados, pensando que era la lengua de Rubén, subía y bajaba por mi rajita, lentamente y de vez en cuando me entretenía pellizcándome el clítoris, imaginándome que me estaba dando suaves mordiscos. La excitación cada vez iba a más, estaba a punto de correrme, así que empecé a meter un dedo, luego dos, tenía el chocho tan dilatado que me metí hasta tres dedos, mientras mi imaginación seguía creciendo y sentía como mis tres dedos eran la lengua de Rubén que me estaba follando. Pensaba que me estaba volviendo loca, ni siquiera le conozco, sólo me había enviado un mail y ni siquiera era picante.
Ya no podía más, estaba empezando a correrme, cuando de repente sentí como una mano me tapó los ojos y otra me sujetó el brazo con el que me estaba pellizcando los pezones. En un primer momento, me asusté y me entró mucho miedo, pero como estaba tan caliente, me vino a la cabeza que era Rubén.
El personaje que me asaltó, sabía lo que hacía, me tapó los ojos con un pañuelo y me sujetó las dos manos con las suyas con tal fuerza que no podía moverme. Después de esa maniobra, empezó a chuparme mis oscuros pezones, que estaban tan duros como está la polla de Rubén leyendo este relato, me los mordía, yo estaba cachondísima y no podía más. Bajó hasta mi rasurado coño y me hizo unas delicias.......que no pude aguantar y me corrí en su boca.
Me bajó de los lavabos y me hizo ponerme de frente a ellos apoyando las manos sobre el mármol, me echó las piernas hacia atrás e hizo que me inclinara un poco, vamos lo que solemos decir con el culo en pompa. Me abrió las piernas y de un golpazo me envistió. No sé quien cojones era, pero tenía la polla más gorda que he sentido nunca, casi me parte.
Empezó a golpearme muy fuerte y muy adentro, sentía sus testículos golpear contra mi culo, la excitación era tremenda, ya estaba como loca empecé a sentir mi primer orgasmo y no paré de gritar “ Ah, Rubén sigue, sigue, fóllame, me estoy corriendo. Por favor no pares....Me estás partiendo, Rubén, ay Rubén no termines nunca”.
Me corrí otras cuatro veces, mis piernas ya no aguantaban de pie, así que el fulano que me había asaltado, me tumbó en el suelo, se corrió en mi cara y salió corriendo.
Yo me quedé tirada en el suelo, parada, sin saber que hacer, con los ojos vendados. Un desconocido me había follado, era para coger una depresión, pero rápidamente me vino a la mente que podía haber sido ese desconocido que me mandó el mail. Así que empecé a recoger toda la leche que había dejado en mi cara y me la llevé a la boca hasta que dejé totalmente limpia mi cara.
Me quité la venda, me miré al espejo y me dije a mi misma: “ Bueno, una ración extra de leche”. Me vestí y me fui otra vez a mi puesto de trabajo. Fui clavando la vista en todos mis compañeros me ninguno daba la impresión de haber sido ordeñado. ¿Quién habría podido ser? Cuando llegué a mi puesto, tenía un aviso en el ordenador de que había recibido un mail. ¿Sería Rubén?
por Chalexal
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